IVA y Ganancias: ARCA prorroga la importación sin impuestos para 3.200 productos de primera necesidad
Este martes vencía una resolución adoptada el año pasado. Es para bienes como alimentos y bebidas, además de insumos médicos y medicamentos.
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La nueva ola de líderes populistas de derecha se extiende por Latinoamérica y sumó dos victorias con la elección de Abelardo de la Espriella en Colombia y la de Keiko Fujimori en Perú. Con las grandes excepciones de Brasil y México, es difícil encontrar un palacio presidencial en la región que no esté ocupado por un carismático derechista de discurso duro.
La derecha ha ganado elecciones desde Argentina hasta Honduras. Pero expertos ven pocas pruebas de un cambio ideológico estructural; perciben en cambio un terreno de juego favorable para los 'outsiders', candidatos ajenos al sistema político tradicional. Lo que une a los vencedores, según la especialista en ultraderechas Lisa Zanotti, es su capacidad para canalizar el resentimiento, construir una fuerte marca personal y forjar alianzas.
Justo Brasil, la principal economía latinoamericana, será el próximo laboratorio político para saber si esta tendencia continúa. El actual presidente de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011, 2023-presente), del Partido de los Trabajadores (PT), se postula para un cuarto mandato a la edad de 80 años.
Su rival en las últimas elecciones, el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2023), no puede presentarse a las elecciones tras haber sido acusado y encarcelado en septiembre por planear un golpe de Estado. Pero el apellido Bolsonaro aparecerá en las boletas. El expresidente dio su respaldo a su hijo Flavio como candidato del Partido Liberal, para que represente a su movimiento de extrema derecha.
Desde marzo, la elección se ha perfilado como un duelo muy igualado, con los dos candidatos prácticamente empatados en las encuestas. Mientras la popularidad de Lula disminuía, Bolsonaro ganó terreno y las encuestas mostraban un empate entre los dos candidatos principales en caso de una segunda vuelta.
Sin embargo, la popularidad del joven Bolsonaro, un senador, se vio afectada en junio con la publicación de audios en los que se le escucha pedirle al banquero brasileño Daniel Vorcaro, acusado de fraude, 12 millones de dólares para producir una película sobre su padre.
Lula y Bolsonaro no son los únicos candidatos en la contienda. El gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema (2019-2026), del partido NOVO, y el exgobernador de Goiás, Ronaldo Caiado (2019-2026), del Partido Socialdemócrata (PSD) de centroderecha, también se postulan.
Tras cambiar de partido y unirse al PSD, liderado por el influyente político Gilberto Kassab , Caiado se convirtió en el candidato, superando a otros dos gobernadores del grupo parlamentario que posteriormente se retiraron de la carrera. Mientras tanto, Renan Santos , un activista, ha visto crecer su apoyo entre los jóvenes brasileños.
Las candidaturas se oficializarán en julio. Por otro lado, las encuestas de junio indican un aumento en el número de votantes indecisos, que pasó del 5% al 10% en la última encuesta de Quaest.
Con anuncios cuestionados en Brasilia, Donald Trump se convirtió en protagonista de la carrera hacia las elecciones de octubre en Brasil. Sin una clara señal de favoritismo hacia la oposición, el presidente estadounidense podría mantener públicamente la postura ambigua que ha demostrado hasta ahora.
El republicano ya ha mostrado su cercanía con la familia Bolsonaro, pero también ha destacado su "excelente química" con el izquierdista Lula.
"Acabo de despedirme de Lula y me enteré de que el hijo del expresidente Bolsonaro fue detenido", declaró durante la cumbre del G7 en Suiza, celebrada a mediados de junio en Francia. "Lo detuvieron por una declaración que hizo en Texas. Sus resultados en las encuestas eran buenos. Brasil se ha convertido en un país peligroso desde el punto de vista político", agregó.
Trump podría referirse a Eduardo Bolsonaro, uno de los hijos del exmandatario brasileño, quien fue condenado a cuatro años en prisión por sus intentos de impulsar sanciones de Estados Unidos contra Brasil para que Washington interfiriera a favor de su padre. Eduardo Bolsonaro está radicado en Estados Unidos desde 2025.
Tras recibir a Lula en Washington, Trump también se reunió con el senador y candidato Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, a quien elogió como ‘un joven inteligente que ama a su país.
Días después, Estados Unidos clasificó como terroristas a los dos mayores grupos narcotraficantes de Brasil, Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV), y anunció un posible alza arancelaria a productos brasileños, dos medidas rechazadas con vehemencia por el gobierno de Lula.
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Este martes vencía una resolución adoptada el año pasado. Es para bienes como alimentos y bebidas, además de insumos médicos y medicamentos.
El libertario encabeza la delegación argentina en Asunción. Antes recibe a Flavio Bolsonario en Buenos Aires. Brasilia busca que el bloque regional firme un pacto con la potencia asiática. El presidente Javier Milei participa este lunes y martes de la cumbre de jefes de Estado del Mercosur en Asunción, Paraguay, en un escenario atravesado por profundas tensiones con Brasil y reclamos cruzados que amenazan con paralizar la agenda del bloque regional. La reunión tiene como eje oficial el seguimiento del pacto comercial con la Unión Europea y el inicio de negociaciones formales con Japón , un mercado de más de 120 millones de consumidores. El encuentro regional contará con la presencia confirmada de siete presidentes: Milei, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva , el boliviano Rodrigo Paz , el paraguayo Santiago Peña —anfitrión del encuentro—, el uruguayo Yamandú Orsi , el chileno José Antonio Kast y el ecuatoriano Daniel Noboa . También asistirán los cancilleres de Colombia, Chile y Panamá como estados asociados. El debate de fondo, sin embargo, estará dominado por la inquietud de la diplomacia brasileña respecto a las eventuales distorsiones comerciales que podría generar la eliminación de aranceles para más de 1.600 productos estadounidenses dispuesta por el gobierno argentino en febrero. La postura de Brasilia sostiene que cualquier alianza estratégica con Estados Unidos debe compatibilizarse con la política arancelaria común del Mercosur. A ese foco de conflicto se suma la formalización del pedido de adhesión de la Argentina al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico , una gestión que abre un interrogante geopolítico inédito al situar al país en un mismo espacio comercial con el Reino Unido. El anuncio brasileño de negociar un acuerdo Mercosur-Japón podría verse como una maniobra táctica destinada a restarle atractivo al ingreso individual argentino y uruguayo en ese pacto transpacífico. En paralelo, la situación institucional de Venezuela operará como un factor de tensión subterránea. Aunque países como Brasil, Colombia y sectores del gobierno paraguayo manifestaron predisposición para rediscutir el reingreso de Venezuela al bloque, la delegación argentina mantiene su decisión de ejercer el veto, con argumentos basados en la violación de la cláusula democrática de Ushuaia y el incumplimiento de los protocolos normativos por parte de Caracas. Como muestra de la distancia ideológica que separa a las principales economías del Cono Sur, este mismo lunes en que se inician las deliberaciones del bloque, Milei recibirá en Buenos Aires al senador brasileño Flavio Bolsonaro, principal figura de la oposición a Lula da Silva de cara a las elecciones presidenciales de octubre, consolidando un escenario de confrontación bilateral explícita. En la agenda formal de la cumbre también se discutirá el reparto interno de las cuotas de exportación libre de aranceles a la UE, un punto que ya generó rispideces entre los socios. Argentina agotó en pocas semanas las cuotas preferenciales asignadas al Mercosur para la miel, los huevos y el arroz tras la entrada en vigor provisional del acuerdo el 1° de mayo, encendiendo las alarmas de Paraguay y Uruguay. La vicecanciller uruguaya, Valeria Csukasi, señaló que el reparto de las cuotas dejó de ser una cuestión técnica para convertirse en una decisión política. Con información de agencias NA y EFE