El peligroso salto del IPC en agosto
El salto de la tasa de inflación española del 3,6% de julio al 4,3% de agosto ha sido la desagradable sorpresa económica de este verano. Es un dato que ha disparado todas las alarmas porque dobla el objetivo del 2% del Banco Central Europeo (BCE) y, sobre todo, por los negativos efectos que tiene sobre la economía en general y sobre la economía doméstica en particular. De entrada, ese incremento de precios supone una pérdida de poder adquisitivo para todos los ciudadanos que, además, podría llegar a incidir en un menor consumo, que es el gran motor del crecimiento del producto interior bruto (PIB) y del empleo. A más largo plazo podría haber otras consecuencias económicas negativas, pero eso dependerá de si la espiral inflacionista se mantiene en el tiempo. De momento, la inflación ya lleva siete meses consecutivos de alzas.
