La combinación del dólar planchado, la apertura acelerada de importaciones y el desplome del consumo ya muestra sus efectos en el corazón productivo bonaerense: postales cada vez más frecuentes de empresas al borde de la quiebra, suspensiones y cierre de persianas dibujan un escenario poco prometedor para un territorio esencialmente industrial.
Este mapa en construcción no sólo refleja la cantidad de empresas emblemáticas que bajan la persiana, sino también de un entramado productivo que se debilita frente a un nuevo esquema económico que no contempla la producción nacional, ni las contingencias particulares del territorio provincial, mientras escala la tensión social.
En esta quinta edición: “Cierra una pyme cada una hora”. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), en base a los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, arrojó una caída de 24.437 empleos registrados. Un promedio de 930 empresas fundidas,31 por día, más de una por hora.
En la lectura por período presidencial, tomando como base el mes previo a cada asunción, el informe señaló que la gestión de Javier Milei es la que más empresas destruyó desde que existen registros comparables: peor que la pandemia, que se llevó unas 21.000 firmas, y que cualquier gobierno desde 1996.
El golpe es esencialmente en pymes. En los primeros dos años de gestión mileísta, las empresas de hasta 500 trabajadores explicaron más del 99% de los cierres. La sangría se concentra en transporte y almacenamiento, más de 6.000 firmas menos, comercio y reparación de vehículos, actividades inmobiliarias, la industria manufacturera y la construcción.
En términos absolutos la provincia de Buenos Aires encabeza la destrucción, seguida por Córdoba y Santa Fe. En términos relativos las que más perdieron son La Rioja, Catamarca y Chaco. Neuquén es la única con saldo positivo, la excepción es elocuente: el empleo y las firmas crecen donde manda Vaca Muerta, que tiene un modelo extractivista.
Desde Diputados Bonaerenses te traemos cuatro nuevos casos testigo de empresas golpeadas por la crisis en la provincia de Buenos Aires: cerró la emblemática empresa GEPSA de Pilar y dejó a 80 trabajadores en la calle; cerró una famosa firma láctea que producía yogures de primera línea; la empresa que construyó las pasarelas de las Caratas bajó sus persianas;
La emblemática fábrica de Pilar dedicada a la elaboración de alimentos balanceados para animales, conocida por su marca GEPSA, confirmó el cierre definitivo de su planta y dejó sin trabajo a unos 80 empleados.
El edificio fabril, ubicado en el kilómetro 2 de la ruta 34, a la salida del centro de Pilar, fue históricamente un referente en la producción de alimentos balanceados para mascotas y animales del territorio bonaerense.
La firma, que venía atravesando una fuerte caída en sus ventas desde octubre de 2025, presentó la decisión de cierre formalmente ante una audiencia en la Delegación Regional del Ministerio de Trabajo.
Desde la empresa argumentaron que la caída de ventas y la imposibilidad de encontrar un comprador para la planta hicieron inviable la continuidad productiva, por lo que optaron por el cierre definitivo.
La empresa Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (Arsa) anunció el cierre definitivo de su planta ubicada en el municipio bonaerense de Lincoln, como consecuencia de la quiebra judicial declarada en noviembre de 2025.
La planta de Lincoln, dedicada principalmente a la producción de yogures, flanes y postres refrigerados, formaba parte del esquema productivo histórico de ARSA. La resolución judicial ordenó la liquidación completa de la empresa, el cierre de sus instalaciones y la inhibición general de bienes. La medida afecta a 180 operadores.
Según detallaron desde la firma, muchos de los trabajadores afectados contaban con una extensa trayectoria en el sector lácteo, algunos con más de 30 años de servicio.
La quiebra se produjo tras el fracaso del concurso preventivo de acreedores iniciado en abril de 2024. Además de la planta de Lincoln, la compañía también cerró su fábrica en Monte Cristo, Córdoba, impactando en total a cerca de 400 empleados en todo el país.