El presidente estadounidense señala que las negociaciones con Canadá también han avanzado. “Aunque me disguste decirlo, tenemos todas las cartas a nuestro favor en ambos casos”, remarca
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este viernes que “está cerca” de cerrar un acuerdo comercial con México y Canadá para reconducir las tensiones comerciales entre los tres países después de que Washington decidiera el pasado verano no renovar el Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá firmado por el propio Trump en 2020.
Los dos países norteamericanos negocian un marco arancelario para rebajar las tarifas comerciales sobre la industria de la automoción y el acero, dos sectores importantes para la economía de ambos vecinos.
El mandatario republicano fue preguntado por las declaraciones de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, que a principios de semana admitió que el acuerdo está cerca, pero quedan flecos por cerrar. “Estamos cerca de llegar a un acuerdo con México. Será un muy buen acuerdo, esperemos que también para ellos, pero, sin duda, será un buen acuerdo para nosotros. Y lo mismo ocurre con Canadá; Canadá está trabajando muy duro para cerrar un acuerdo con nosotros. Y, aunque me disguste decirlo, tenemos todas las cartas a nuestro favor en ambos casos”, dijo desde la Casa Blanca antes de emprender un viaje a Fort Myer (Florida) para participar en un mitin electoral.
Las conversaciones entre Estados Unidos y México se precipitaron después de que la semana pasada varios medios publicaran que las negociaciones estaban estancadas debido a la oposición del secretario de Comercio, Howard Lutnick. Según The Wall Street Journal, Washington y Ciudad de México estaban a punto de alcanzar un acuerdo que reduciría los aranceles estadounidenses sobre el acero, el aluminio y los automóviles a cambio de concesiones por parte de su vecino del sur. Las negociaciones se atascaron debido a desacuerdos sobre los aranceles estadounidenses sobre vehículos y metales, según el informe.
Trump, sin embargo, quiso dejar claro que no era un obstáculo insalvable. Este pasado lunes, durante un mitin electoral celebrado en Kansas, dijo: “No vamos a perder 150.000 millones de dólares con México”, en referencia al déficit comercial entre Estados Unidos y México. “Estamos muy cerca de un gran acuerdo que reducirá esa cifra drásticamente, tal vez hasta… cero”, proclamó entre cientos de seguidores republicanos.
Al día siguiente, Sheinbaum admitió que ambos países están “muy cerca” de un acuerdo comercial, pero remarcó que “todavía quedan algunos temas pendientes”. Explicó que mientras que Estados Unidos busca equilibrar la balanza comercial; México persigue que su vecino reduzca “al máximo” los aranceles “que pesan hoy sobre vehículos y acero y aluminio, y que no haya más aranceles”, aseguró la presidenta mexicana. “Todavía hay temas que no acabamos de resolver porque queremos lo mejor para México. Pero hay muy buena actitud del Gobierno de los Estados Unidos en este tema”, declaró la mandataria mexicana.
Los tres países norteamericanos llevan meses negociando un acuerdo comercial que sustituya el Tratado de Libre Comercio (T-MEC), acordado en 2020 bajo la primera presidencia de Donald Trump. Entonces el mandatario estadounidense dijo que era el mejor acuerdo comercial de la historia, pero tras su regreso a la Casa Blanca para su segundo mandato ha emprendido una ofensiva para cambiar todas las reglas comerciales en beneficio de Estados Unidos. El pasado julio anunció que no renovaría el T-MEC. Y desde entonces los tres vecinos negocian de forma bilateral.
Las autoridades mexicanas se muestran optimistas respecto a la posibilidad de cerrar un acuerdo antes de final de año. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aseguró la semana pasada que espera sellar una flexibilización de los aranceles a las exportaciones de automóviles y acero.
La industria mexicana de automoción está preocupada por el arancel del 25% sobre los vehículos que venden en EE UU y que no cumplen con las exigentes reglas de origen del TMEC. En la actualidad, el 75% de los componentes de los vehículos fabricados en Norteamérica deben ser de origen regional para que estos puedan gozar de arancel cero dentro del TMEC. Pero Washington busca elevar el umbral a cerca del 82%, para excluir los componentes chinos y europeos; al tiempo que exige que, además, la mitad de los componentes procedan de sus propias fábricas, una demanda que rompe el esquema de beneficio mutuo del tratado.
Pero además, Estados Unidos estableció un arancel del 50% sobre el acero procedente de México en virtud del artículo 232 de la Ley de Comercio. En paralelo, Washington incluyó a su vecino del sur en el bloque de países a los que ha impuesto un arancel general del 10% acogiéndose al artículo 301 de la misma ley.
Las autoridades mexicanas han trazado una estrategia diplomática para tratar de no romper las negociaciones con Estados Unidos pese a las decisiones unilaterales. Han mantenido reuniones de alto nivel con los representantes estadounidenses en las que han reclamado que rebaje las tasas comerciales sobre el sector del automóvil y el acero.
Como prueba de buena voluntad, el Gobierno de Sheinbaum decidió suspender temporalmente el arancel del 10% a las importaciones de componentes de automoción.