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Nevaco Global
13 de julio de 2026

Dentro de la Casa Blanca: así ejerce Trump un poder desenfrenado para dejar su huella en la historia

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‘Cambio de régimen’, un libro escrito por dos periodistas de ‘The New York Times’, desvela interioridades de la Administración estadounidense en el segundo mandato del magnate neoyorquino

Si hay un punto de inflexión en el legado de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, hay que buscarlo en el 20 de enero de 2025, el primer día de su regreso al Despacho Oval tras su abrupta salida en 2021, cuando fue derrotado por Joe Biden y convertido en un paria político por agitar a una muchedumbre enfervorecida para asaltar el Capitolio.

Ese día en el que, cuatro años después de perder el poder, volvió a sentarse en el escritorio Resolute para recuperarlo, Trump dictó varias órdenes destinadas a cambiar la esencia del país. Una de las más controvertidas fue el indulto a cientos de sus partidarios, que habían participado en los disturbios de aquel 6 de enero de 2021 en la sede del Congreso, uno de los capítulos más oscuros de la historia de Estados Unidos. Steve Bannon, inspirador e ideólogo del movimiento trumpista MAGA, dijo ese día: “Ahí tenéis al Trump puro”.

El libro Cambio de régimen, dentro de la presidencia imperial de Donald Trump, retrata los entresijos de los primeros 14 meses de la segunda presidencia de Trump. Se ha convertido en un fenómeno en Estados Unidos. A sus autores, Margaret Haberman y Jonathan Swan, dos periodistas de The New York Times —que sostienen su relato en la información aportada por más de mil fuentes oficiales o anónimas de la Casa Blanca y en una entrevista cara a cara con Trump—, se los rifan en los platós de medio país para que expliquen anécdotas y escenas de la vida entre los muros de la Casa Blanca.

“Estábamos cubriendo el año más trascendental de una presidencia estadounidense en nuestra vida y veíamos cómo se usaba el poder presidencial de formas que jamás habíamos visto”, señaló Haberman durante una presentación del libro en Washington. Los periodistas describen episodios que parecen sacados de un episodio de Juego de Tronos, con intrigas palaciegas, traiciones y acusaciones de corrupción, si no fuera porque es algo real que sucede en la primera potencia mundial.

El millonario despreocupado que llegó a la Casa Blanca casi por sorpresa en 2017 es distinto al político republicano desacomplejado y revanchista que regresó en 2025. En esta ocasión llegó con la lección aprendida. Ha estado más aislado, se ha mostrado más desconfiado y con ánimo de venganza tras los procesos judiciales para inhabilitarle y procesarle por sus excesos del primer mandato. Y ha reducido su cohorte de asesores al mínimo, exigiendo una lealtad casi divina.

Como prueba de fidelidad, exige a sus asesores que defiendan que las elecciones de 2020 que perdió contra Joe Biden fueron fraudulentas y que en realidad las ganó él. Durante estos meses se ha visto al presidente estadounidense desinhibido en política exterior y ejercer su poder hasta límites insospechados, más allá de cualquiera de sus predecesores, en busca de un rincón en las páginas doradas de la historia. Está luchando para que las huellas de su legado sean indelebles y no traten de borrarlas, como sucedió tras el primer mandato.

Natalie Harp es uno de esos personajes esenciales en esta historia. Es la encargada de publicar algunos de los mensajes de Trump en la red social Truth y de preparar imágenes con inteligencia artificial para alimentar la cuenta del presidente, como aquella imagen xenófoba que representaba a los Obama como simios. Harp es la única asistente ejecutiva de Trump. Lo acompaña hasta altas horas de la noche mientras publican en la red social mensajes provocadores, y despierta recelos entre el personal de la residencia presidencial.

Tiene 34 años, es rubia y es conocida entre el personal de la Casa Blanca con el apodo de “la impresora portátil”. Antes de que el promotor inmobiliario neoyorquino regresara al Despacho Oval, ella solía acompañarlo mientras jugaba al golf. Cargaba con una pequeña impresora y un ordenador portátil para leerle retazos de artículos halagadores. “Lo sumerge en un flujo constante de noticias positivas y comentarios en redes sociales que ella suele leerle en voz alta”, sostienen los periodistas en el libro.

Harp es una de las asesoras más fieles de Trump. Lo sigue a todos lados. Le deja notas “en sus espacios privados”. En una ocasión, prosigue el libro, le dejó una que decía: “Eres lo único que me importa”. Es una expresentadora de televisión del canal de extrema derecha One America News Network que se unió al equipo de Trump en 2022, cuando el neoyorquino decidió regresar a la arena política después de haber sido vilipendiado y perseguido judicialmente por los excesos de su primer mandato. Asegura que el presidente le salvó la vida porque aprobó una ley permitiendo tratamientos experimentales que le permiten vivir con el cáncer que sufre. “Sin usted, habría muerto esperando la aprobación”, dijo. Ahora le sirve con devoción.

Harp es un personaje más en la corte decadente en que se ha convertido la Casa Blanca bajo la égida de Trump, según Haberman y Swan, que describen un Gobierno cesarista, con un presidente con sed de venganza y adicto a la adulación.

Stephen Miller es otro de estos asesores histriónicos y que parecen querer ir más allá que el propio presidente. Si en la primera legislatura Trump se encontró con funcionarios que le marcaban los límites, en esta se ha rodeado de asesores que hacen lo contrario: le animan a dar un paso más.

Miller, un extremista de derechas, es conocido como “el guardián de las quejas”. Ha adquirido un gran poder dentro de la administración, eliminando obstáculos legales para las políticas de Trump. Ha sido el impulsor de las crueles políticas migratorias de esta legislatura, sostiene el libro. Supuestamente pidió suspender el habeas corpus para los inmigrantes, un recurso que impide detenciones arbitrarias y obliga a presentar a los detenidos ante un juez. Miller es además el instrumento con el que el republicano se está vengando de sus detractores.

Uno de los fragmentos del libro describe cómo, poco después de sacudir el comercio mundial con los aranceles, Trump convocó una reunión para dictar varias órdenes presidenciales con el objetivo de investigar judicialmente a algunos de los altos cargos bajo la presidencia de Joe Biden que en su día le investigaron o le acusaron por sus excesos.

Durante el encuentro en el Despacho Oval, “comenzó a reflexionar sobre agravios pasados”. En un momento dijo: “Recuerdo que había un abogado en la Administración que decía que las elecciones habían sido justas y que no había habido fraude. ¿Quién era?”, preguntó. Miller, siempre atento a los deseos del presidente, se apresuró a buscar el nombre del funcionario y abrió una investigación contra este sin que el presidente se lo ordenara. “Desplegó los recursos del Gobierno federal contra un hombre cuyo único delito contra Trump había sido dar fe de la seguridad y validez de las elecciones de 2020”, señalan los autores en el libro.

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