Volver a la edición
Nevaco Global
20 de agosto de 2026

La deuda de Estados Unidos supera la barrera de los 40 billones en medio de las preocupaciones por el coste de financiación

Cargando análisis estratégico...

El endeudamiento bruto representa ya el 124% del PIB cuando el bono a 30 años cotiza en máximos en dos décadas

A Donald Trump le gusta presumir de la marcha de la economía. Le gusta alardear de que bajo su mandato Estados Unidos es el país más “caliente” del mundo, pese a que los datos comienzan a resquebrajar ese relato. La deuda pública bruta estadounidense superó este martes la barrera psicológica de los 40 billones de dólares, según informó el Departamento del Tesoro en su informe financiero diario.

El dato se conoce en medio de las preocupaciones por el aumento de los costes de financiación de la economía, con los bonos a 30 años alcanzando máximos en casi dos décadas. El rendimiento de estos títulos a largo plazo ha escalado hasta el 5,3%, el mayor nivel desde 2007 por las dudas de que la Administración Trump pueda controlar la inflación, embridar el déficit público y por la fiebre por la inteligencia artificial (IA), que está llevando a las grandes tecnológicas a endeudarse.

El desfase presupuestario se ha agravado desde que Trump regresó al Despacho Oval. El Gobierno estadounidense ha disparado el gasto por la guerra de Irán y ha desplomado los ingresos por la devolución de los aranceles y las rebajas fiscales a empresas y grandes patrimonios incluidos en la Ley Grande y Hermosa (OBBBA, en sus siglas inglesas), aprobada por Trump al poco de desembarcar en la Casa Blanca para su segundo mandato. Se espera que el desequilibrio presupuestario supere este año los dos billones de dólares, cerca del 6% del PIB.

Estados Unidos nunca ha debido tanto dinero. La cifra exacta asciende a 40.047.425.768.420 dólares. Y, según el departamento que dirige el ministro de Finanzas, Scott Bessent, “esa cantidad es el monto total de los préstamos pendientes del Gobierno Federal de los Estados Unidos acumulados a lo largo de la historia del país”.

Por tanto, el elevado volumen de deuda no se puede achacar solamente a Trump. También aumentó a gran ritmo bajo el mandato de Joe Biden. El demócrata lanzó ingentes planes de gasto e inversión para sostener la economía en plena crisis de la covid-19 y el azote inflacionario posterior, que alimentaron el endeudamiento.

“Cuarenta billones de dólares de deuda no existen únicamente en los libros de contabilidad del gobierno; se sienten en toda la economía y, de una forma u otra, acaban repercutiendo en los bolsillos de la gente”, aseguró Maya MacGuineas, presidenta del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, una organización no partidista.

“Cuanto más nos endeudamos, más exacerbamos la inflación, más dejamos de lado otras prioridades en el presupuesto y más vulnerables nos volvemos ante emergencias internas y turbulencias en el extranjero”, dijo MacGuineas.

El dato por sí mismo es poco representativo. Para determinar su importancia, se suele comparar con el tamaño de la economía. La deuda bruta representa el 124% del PIB de Estados Unidos, el mayor nivel desde, al menos, la Segunda Guerra Mundial.

Además, los 40 billones de dólares corresponden a la deuda bruta, que recoge la deuda pública neta o deuda interna y la deuda intragubernamental. Para equiparar la salud financiera de un país, los analistas, expertos y organismos internacionales suelen tomar como referencia la deuda neta en manos de los inversores que en Estados Unidos asciende a 37,64 billones de dólares, el equivalente al 99% del PIB. El resto, unos 7,7 billones, corresponde a deuda de los estados y diferentes departamentos federales.

Para hacerse una idea, la deuda pública española comparable es de 1,5 billones, que representan el 89% del PIB.

El rápido crecimiento de la deuda estadounidense es un problema que ha desatado la preocupación de los analistas. El coste de financiación de la deuda pública de Estados Unidos se elevará este año hasta los 1,4 billones y se espera que en dos años supere a la Seguridad Social como el mayor gasto del gobierno.

La situación alimenta las dudas de los inversores, que empiezan a exigir más rentabilidad por comprar los bonos del Tesoro para que Estados Unidos pueda financiarse. Precisamente, este miércoles el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció que duplicaría las recompras de deuda pública en los mercados secundarios para inyectar liquidez al sistema y rebajar los costes de la deuda, que terminan repercutiendo también en los tipos exigidos para las hipotecas y los préstamos para coches o estudios que financian las familias estadounidenses.

Por ese motivo, el presidente estadounidense lleva meses intentando presionar a la Reserva Federal para rebajar los tipos de interés. Este miércoles ha vuelto a lanzar un mensaje para el nuevo gobernador de la Fed, Kevin Warsh: “Ahora, cuando anunciamos buenos números, lo que estamos haciendo todo el tiempo, siguen elevando las tasas de interés, porque tienen tanto miedo a la inflación”, dijo el presidente estadounidense en referencia al aumento de los rendimientos de los bonos. “Y no deberían. Deberían permitir que las tasas de interés bajen”, apostilló. Trump añadió a preguntas de los periodistas sobre el aumento de los bonos: “Creo que tenemos un país muy poderoso y estamos superando estas tasas de interés ridículas; son ridículas. Miren, cuando nuestro país es fuerte, las tasas de interés deberían bajar”.

La inquietud por la deriva de la deuda estadounidense no es nueva. La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, en sus siglas en inglés), que se encarga de velar por la sostenibilidad de las finanzas públicas, advirtió a principios de año sobre el asunto. “Nuestras proyecciones presupuestarias siguen indicando que la trayectoria fiscal no es sostenible”, avisó Phillip Swagel, director de la CBO. “Entre 2026 y 2036, los grandes y crecientes déficits públicos provocarán un aumento de la deuda”, augura el organismo en el documento. “La deuda federal en manos del público sube del 101% del PIB este año al 120% en 2036, superando su anterior máximo del 106% del PIB en 1946″, justo después del fin de la Segunda Guerra Mundial, añadió.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte