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25 de julio de 2026

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Dos estrechos y una guerra: el petróleo vuelve a poner en jaque a la economía mundial
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Dos estrechos y una guerra: el petróleo vuelve a poner en jaque a la economía mundial

La guerra entre Estados Unidos e Irán reabre un viejo frente en uno de los lugares más vulnerables de la economía mundial: las rutas por las que circula buena parte de la energía que consumen las principales potencias. El recrudecimiento de los ataques ha colocado bajo presión simultáneamente el estrecho de Ormuz, a la salida del golfo Pérsico, y el de Bab el-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el océano Índico. El riesgo dejó de ser una amenaza teórica después de que los hutíes de Yemen anunciaran ataques contra dos petroleros saudíes en el mar Rojo. La ofensiva amplió una guerra hasta ahora concentrada alrededor de Irán y del golfo Pérsico hacia una segunda arteria fundamental para el transporte de crudo. La respuesta de Donald Trump fue prometer nuevos castigos contra Teherán y sus aliados, mientras el Ejército estadounidense completaba su decimotercera noche consecutiva de bombardeos sobre territorio iraní. Los mercados reaccionaron de inmediato. El barril de Brent, referencia en Europa, cerró el jueves en 100,69 dólares después de subir un 7% en una sola sesión. Se trata de su precio de cierre más elevado desde mayo y supone un incremento cercano al 40% desde el comienzo de la guerra a finales de febrero. El temor no se limita a que desaparezcan barriles del mercado, sino que también incluye el aumento de los seguros, los fletes y el tiempo necesario para trasladar cada cargamento. Del golfo al mar Rojo La nueva escalada altera el mapa energético de Oriente Próximo. Durante los últimos meses, el foco había estado situado sobre Ormuz, por donde salían las exportaciones de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos e Irán. Las restricciones a la navegación obligaron a algunos productores a reducir su actividad y a buscar vías alternativas para colocar su petróleo en los mercados internacionales. Arabia Saudí consiguió amortiguar parte del golpe utilizando su oleoducto Este-Oeste, que transporta crudo desde los campos próximos al golfo Pérsico hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. La infraestructura tiene una capacidad cercana a los siete millones de barriles diarios, aunque solo alrededor de cinco millones estarían disponibles para exportaciones. Emiratos cuenta, por su parte, con una conducción hacia Fuyaira, situada fuera de Ormuz. Son las principales alternativas terrestres de la región, pero no pueden sustituir todo el volumen que normalmente navega por el estrecho. El problema es que el crudo enviado a Yanbu todavía necesita atravesar Bab el-Mandeb para llegar por la ruta más corta a los grandes compradores asiáticos. Los ataques hutíes amenazan ahora precisamente esa salida. La vía utilizada para esquivar el bloqueo iraní puede convertirse así en el segundo punto de estrangulamiento del conflicto. Los hutíes aseguran haber atacado con misiles y drones los petroleros saudíes Encelia y Layla. Al menos uno de ellos emitió una señal de socorro cerca del puerto de Jizán después de sufrir un incendio en la proa. Aunque no todos los detalles han podido confirmarse de forma independiente y el tráfico marítimo no se ha...

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