Tras una exhaustiva investigación sobre el terreno llevada a cabo entre el 10 y el 15 de septiembre de 2026, la organización Amnistía Internacional ha denunciado formalmente la comisión de torturas y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes infligidos por miembros de las Fuerzas Armadas españolas a inmigrantes en la ciudad autónoma de Ceuta.
Así lo ha dado a conocer en un informe que ha publicado este miércoles 30 de septiembre en el que se señala que esta grave situación se desencadenó tras la entrada masiva e irregular registrada los días 30 y 31 de julio.
Durante su labor de documentación en la ciudad autónoma, la delegación de la oenegé se entrevistó con más de 65 inmigrantes y solicitantes de asilo, recabando 22 testimonios directos de víctimas y reuniéndose con autoridades de la Fiscalía, representantes del Gobierno local y colectivos sociales.
En el documento se explica que entre las personas entrevistadas se encontraban 31 menores de edad (con edades de entre 13 y 17 años), 26 mujeres (dos de ellas embarazadas) y 12 solicitantes de asilo, pertenecientes a colectivos racializados procedentes de países como Marruecos, Argelia, Somalia y Yemen.
De acuerdo con el informe de la organización, estas violaciones de derechos humanos no constituyen hechos aislados, sino que responden a un patrón continuado de abusos ejercido por unidades militares en labores de patrulla, en particular por efectivos de Regulares y la Legión.
Las agresiones documentadas atribuyen a los militares acciones deliberadas de palizas, acoso, humillaciones, robo de dinero y destrucción de teléfonos móviles sin distinción de edad, género o condición.
“Entre las prácticas denunciadas por las personas entrevistadas figuran insultos y amenazas constantes para que abandonen Ceuta, impedirles dormir por la noche y transitar de día, obligar a los jóvenes a raparse el pelo, arrodillarse para besar una cruz cristiana a personas que son musulmanas, golpearles fuertemente y con brutalidad en la cabeza y la espalda con porras y botas, y retirarles la comida si se niegan a cumplir una orden. Esta violencia es también ejercida contra las mujeres marroquíes incluyendo insultos, humillaciones y vejaciones de carácter sexual. Una joven marroquí relató que un militar se mofó de ella con comentarios de carácter sexual relativos a ‘cómo había podido abrir las piernas’ refiriéndose a su situación de embarazo”, se puede leer en el documento.
Amnistía Internacional afirma que ha verificado médica, gráfica y audiovisualmente múltiples lesiones corporales compatibles con el impacto de porras reglamentarias y defensas rígidas, destacando contusiones severas en zonas de alto riesgo como la cabeza.
Entre las evidencias recopiladas sobresalen testimonios directos, incluyendo el de un joven marroquí permaneció más de 25 días sin poder caminar tras ser empujado por un militar desde una altura elevada mientras dormía cerca de la Ermita de San Antonio.
En el documento también se hace alusión a otro chico marroquí y un joven argelino relataron haber sufrido palizas continuadas con porras y puñetazos estando maniatados con bridas de sujeción. Tras ser amordazados y golpeados contra un árbol, los agresores los arrojaron por un terraplén.
AI ha recalcado que testimonios verificados indican que grupos de militares operan durante la noche encapuchados, mientras que organizaciones de apoyo como Border Resistance han aportado material audiovisual y partes médicos que confirman el uso excesivo de la fuerza por parte de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y la Guardia Civil.
Asimismo, las víctimas denunciaron vejaciones de carácter religioso y moral, como la obligación impuesta a jóvenes musulmanes de arrodillarse y besar una cruz cristiana, cortes de pelo forzados, privación del sueño nocturno, restricciones para transitar de día y la retirada intencionada de alimentos ante el incumplimiento de órdenes.
La investigación de Amnistía Internacional también hace referencia a una vulneración flagrante del derecho a la protección internacional y derechos de la infancia.
Al respecto, se ha hecho mención a que cientos de menores inmigrantes no acompañados malviven a la intemperie en las calles de Ceuta sin ningún tipo de cobertura ni acogida. Sobre este tema, la organización explica que a pesar de acudir casi a diario a dependencias policiales en busca de tutela, estos menores son sistemáticamente rechazados y derivados a entidades locales cuyos recursos se encuentran desbordados.
Por otro lado, se denuncia la violencia documentada contra las mujeres inmigrantes, especialmente de origen marroquí, quienes sufren humillaciones, insultos y agresiones de índole sexual.