EU impone arancel del 25% a productos de Brasil tras investigación comercial
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Aproximadamente el 21.1% del presupuesto de estos hogares se destina puramente a alimentación. | Lésther Álvarez
Históricamente, el flujo de remesas a República Dominicana ha representado entre el 8.5% y el 11.4% del producto interno bruto (PIB). Sin embargo, desde 2020 su impacto ha ganado ponderación en la estabilidad macroeconómica, pues han actuado como un amortiguador contra choque externos, ayudando a mitigar desequilibrios financieros y garantizando estabilidad en la tasa de cambio.
Y no es que su impacto en la estabilidad macroeconómica era limitado antes de la pandemia del covid-19. Lo que ha sucedido desde esa fecha es que han sido determinantes para amainar el impacto de la volatilidad en los mercados, principalmente por los problemas logísticos y los choques petroleros.
Con el cierre de los mercados, la cotización del petróleo cerró 2020 en torno a los US$40 el barril, pero la reactivación económica lo llevó a US$68.21 al año siguiente. En 2022 la invasión a Ucrania y la crisis energética europea elevó los precios a más de US$95.00 el barril.
En 2023 los efectos de las altas tasas de interés desaceleraron la economía y el crudo promedió los US$78.00 el barril. En 2024 cerró promediando los US$76.00 y en 2025 en aproximadamente US$65.00 por barril.
Según datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (Enigh), analizados por el Banco Central (BCRD), las remesas impactan directamente a cerca del 40% de las familias, actuando como un mecanismo de protección social. Estos recursos, destaca, permiten reducir la pobreza monetaria en cerca de dos puntos porcentuales al servir como amortiguador ante crisis, además de fomentar el gasto en educación, salud y vivienda.
El impacto de las remesas, además, ha quedado demostrado en que financian directamente el déficit de la balanza comercial al compensar la diferencia entre las importaciones y las exportaciones de bienes y funcionan como un escudo financiero de alta magnitud, casi triplicando los montos recibidos por inversión extranjera directa (IED).
Respecto la solvencia financiera del país ante acreedores globales, permiten que el BCRD acumule niveles de reservas internacionales netas (RIN) para responder ante cualquier eventualidad relacionada con variables macroeconómicas.
En los hogares, según destaca un estudio del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), las remesas actúan como un subsidio directo al ingreso disponible de los hogares de estratos bajos y medios.
En este orden, señala que aproximadamente el 21.1% del presupuesto de estos hogares se destina puramente a alimentación, por lo que también permiten mitigar el efecto de la inflación en bienes de consumo diario de primera necesidad.
De acuerdo con estadísticas del Banco Central, entre los años 2020 y 2025 las remesas aportaron US$61,360.8 millones a la economía dominicana. Al agregar los US$6,219.3 millones de los primeros seis meses de 2026, la total llega a US$67,580.1 millones.
Otras de las variables impactadas de manera positiva por las remesas es la tasa de cambio. La estabilidad del peso frente al dólar ha sido una constante desde 2020 a la fecha, incluso con una apreciación en 2022 respecto a 2021 cuando el promedio pasó de RD$57.11 a RD$55.13 por dólar.
Desde 2020 a la fecha, el peso dominicano ha experimentado una depreciación acumulada aproximada de entre el 10% y el 14% frente al dólar estadounidense. La tasa de cambio oficial pasó de promediar cerca de RD$54.00 a principios de 2020 a rondar los RD$58.30 en la actualidad.
La data oficial establece que la depreciación promedio anual del peso dominicano frente al dólar ha sido de un 3%. En este año, la tasa de cambio pasó de RD$63.50 a RD$59.16 por dólar entre el cierre de enero y mediados de julio, para una apreciación de un 6.8%.
Según el estudio “Remesas 2030: cómo profundizar la inclusión financiera de los receptores”, impulsado por Mastercard y CrossTech, en el país las remesas pueden representar hasta alrededor del 10% del PIB y llegan a cerca de un millón de hogares, impactando aproximadamente al 40% de estos. Más que un flujo económico, indica, son un componente estructural de estabilidad que permite resolver necesidades esenciales como alimentación, salud, educación y vivienda.
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Washington sancionó a Brasil con aranceles del 25% tras un año de negociaciones sin éxito, aunque dejó abierta la posibilidad de continuar el diálogo bilateral.
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