Data / Mayoría de EU se asume de clase trabajadora
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La MTA indica que el alza de precios de algunos materiales por los aranceles han encarecido sus obras. Crédito: Mark Lennihan | AP
Los nuevos trenes y autobuses que Nueva York necesita para modernizar su sistema de transporte podrían costar hasta $1,000 millones de dólares adicionales debido a los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump a productos y materiales importados, advirtió este miércoles la Metropolitan Transportation Authority (MTA).
La agencia señaló durante una reunión de su junta directiva que actualmente supervisa la adquisición de aproximadamente $23,000 millones en vagones de tren y autobuses. Aunque los vehículos se fabrican en Estados Unidos, buena parte de sus componentes procede de otros países y ahora está sujeta a tarifas que han elevado los costos de producción.
El impacto ya comienza a reflejarse en el precio de los nuevos vagones del metro. Según funcionarios de la MTA, el costo de construir los nuevos trenes aumentó 30% desde que Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025.
La dependencia de proveedores extranjeros constituye uno de los principales obstáculos para la MTA. Jessie Lazarus, responsable del programa de material rodante de la agencia, explicó que algunos componentes son tan especializados que actualmente no existen suficientes alternativas fabricadas en Estados Unidos.
Entre los materiales y piezas mencionados se encuentran acero al carbono procedente de Japón, motores para ventiladores fabricados en Italia y componentes electrónicos de Taiwán. Para la agencia, aplicar aranceles a estas piezas termina encareciendo vehículos que, en última instancia, se ensamblan y producen dentro del país.
“Hoy, los aranceles sobre material rodante fabricado en EE.UU. están diluyendo la inversión del contribuyente estadounidense”, sostuvo Lazarus durante la reunión de la MTA.
La funcionaria agregó que los fabricantes enfrentan costos adicionales por adquirir componentes que, en algunos casos, no pueden conseguir de proveedores estadounidenses debido a las características técnicas o a la limitada disponibilidad de estos productos.
La preocupación de la autoridad de transporte va más allá de una factura más elevada. La MTA teme que el incremento reduzca el alcance de su programa de inversiones a 5 años y obligue a reconsiderar cuánto material rodante puede adquirir con los recursos disponibles.
Ante el escenario, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, envió este miércoles una carta al secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, para solicitar que el gobierno federal exima a la MTA de los aranceles aplicados a los componentes extranjeros necesarios para fabricar sus trenes y autobuses.
Hochul destacó que la agencia ya cumple con las reglas federales de “Buy America”, que establecen que al menos 70% del producto final debe fabricarse en territorio estadounidense.
La gobernadora argumentó que las tarifas terminan castigando a una agencia que, precisamente, está realizando inversiones destinadas a modernizar infraestructura y vehículos fabricados en EE.UU.
“Los aranceles de Trump han creado un impuesto de $1,000 millones al transporte público y ponen estas mejoras en riesgo”, afirmó Hochul en un comunicado.
La MTA considera que una exención podría eliminar buena parte del impacto adicional previsto y permitir que continúe con el nivel de inversión contemplado originalmente.
Lazarus señaló que, si Washington aprueba la solicitud, la agencia podría mantener sus planes para adquirir material rodante fabricado en EE.UU. sin tener que absorber el incremento provocado por los aranceles.
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