El sector extractivo creció un 2,42% durante el primer semestre de 2026, impulsado por la producción de plata y oro. Sin embargo, entre abril y junio registró una caída interanual del 2,64%, en medio del declive de la extracción de gas natural y petróleo, según el INE
La minería contribuyó a sostener el crecimiento de la actividad extractiva boliviana durante el primer semestre de 2026, pese al deterioro de la producción de hidrocarburos. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), el sector registró una expansión acumulada del 2,42% entre enero y junio, impulsada principalmente por el desempeño de la plata y el oro durante los primeros tres meses del año.
Sin embargo, los resultados muestran un cambio de tendencia. Después de registrar un crecimiento interanual del 7,42% en el primer trimestre, la actividad extractiva pasó a una contracción del 2,64% entre abril y junio, en un escenario marcado por la menor extracción de gas natural y petróleo.
El comportamiento de esta actividad contrasta con el desempeño general de la economía boliviana, que acumuló una contracción del 3,27% durante el primer semestre, mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) retrocedió un 5,94% interanual en el segundo trimestre.
De acuerdo con el reporte oficial, la actividad extractiva fue una de las tres que lograron mantener resultados positivos en el acumulado de enero a junio, junto con la administración pública, salud y educación de no mercado y el suministro de electricidad, agua y recolección de desechos sólidos.
El INE atribuye el crecimiento acumulado de la actividad extractiva al desempeño favorable registrado durante el primer trimestre y al aporte de la minería de plata y oro, que permitió compensar la disminución de la producción de hidrocarburos.
No obstante, durante el segundo trimestre, la actividad minera también presentó señales de debilitamiento. Según el organismo estadístico, la producción de plata compensó parcialmente la menor extracción de gas natural y petróleo, mientras que el oro y el zinc registraron disminuciones.
Este comportamiento evidencia diferencias entre los componentes de la actividad extractiva. Mientras algunos minerales contribuyeron a sostener el resultado acumulado, la extracción de hidrocarburos continuó afectada por una tendencia descendente.
El informe identifica este deterioro como parte de un declive estructural de la producción de gas natural y petróleo, aunque no presenta cifras desagregadas que permitan establecer cuánto retrocedió cada actividad durante el periodo analizado.
La disminución de la producción hidrocarburífera adquiere relevancia en un contexto en el que Bolivia enfrenta desafíos para sostener su abastecimiento energético y mantener su capacidad de exportación de gas natural.
Pese al resultado positivo de la actividad extractiva durante el primer semestre, su contribución no fue suficiente para compensar el deterioro de otros sectores productivos.
Según el INE, esta actividad aportó 0,17 puntos porcentuales al crecimiento acumulado del PIB entre enero y junio.
En contraste, la construcción restó 1,30 puntos porcentuales al resultado económico; el transporte y las comunicaciones, 0,98 puntos; el comercio, 0,76 puntos; y la industria manufacturera, 0,50 puntos.
En conjunto, estas cuatro actividades registraron una incidencia negativa de 3,55 puntos porcentuales, reflejando el peso de la contracción de los sectores vinculados con la producción, el transporte y la comercialización de bienes.
El desempeño de la actividad extractiva también perdió fuerza entre ambos trimestres. Su crecimiento interanual pasó del 7,42% entre enero y marzo a una caída del 2,64% entre abril y junio, una diferencia de 10,06 puntos porcentuales.