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Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
En los últimos 40 años la población de las vicuñas en el país pasó de 5.000 a más de 280.000 ejemplares, que estuvieron en riesgo ante la caza furtiva. Parte de esta iniciativa estuvo impulsada por Incalpaca, del Grupo Inca, que nos cuenta cómo se logró y cómo pudo ser sostenible en el tiempo. Con el tiempo, la fibra de vicuña, una de las más finas del mundo, se ha valorizado y hoy forma parte de casas de ultra lujo en el mundo y también de piezas de ultra lujo de Kuna, marca de Incalpaca, representando un 15% de sus ventas. Alejandro Olazábal, gerente general de Incalpaca, nos cuenta la importancia de la fibra de vicuña en sus procesos, su estrategia y los planes de crecimiento de la compañía. Así también cómo se afronta a un fenómeno de El Niño, que ya viene afectando sus ventas en el Perú.
En los últimos 40 años la población de las vicuñas en el país pasó de 5.000 a más de 280.000 ejemplares, que estuvieron en riesgo ante la caza furtiva. Parte de esta iniciativa estuvo impulsada por Incalpaca, del Grupo Inca, que nos cuenta cómo se logró y cómo pudo ser sostenible en el tiempo. Con el tiempo, la fibra de vicuña, una de las más finas del mundo, se ha valorizado y hoy forma parte de casas de ultra lujo en el mundo y también de piezas de ultra lujo de Kuna, marca de Incalpaca, representando un 15% de sus ventas. Alejandro Olazábal, gerente general de Incalpaca, nos cuenta la importancia de la fibra de vicuña en sus procesos, su estrategia y los planes de crecimiento de la compañía. Así también cómo se afronta a un fenómeno de El Niño, que ya viene afectando sus ventas en el Perú.
- ¿Cómo surgió el proyecto del rescate y preservación de las vicuñas y cómo se logró pasar de 5.000 a 280.000 ejemplares con ello?
Esto se remonta a algunas décadas atrás, en los años 70, cuando esta especie estaba al borde de la extinción. Es ahí que el Grupo Inca decidió hacer algo para rescatar a esta especie, ya que un pilar importante del grupo es la sostenibilidad. Y es parte del ADN de las empresas textiles porque creemos que debemos cuidar los recursos que utilizamos para que justamente las generaciones futuras también puedan tener este derecho a usar estos recursos. Entonces se formó una especie de alianza entre el grupo Inca, algunos actores internacionales , el Estado peruano y algunas comunidades peruanas.
Había mucha caza furtiva de la vicuña y por eso estaba al borde de la extinción. Se sabía que era una fibra especial pero en ese momento probablemente no valía tanto económicamente, pero se sabía que era una fibra muy fina, una de las más finas del mundo. Se empezó a trabajar con el Estado peruano en la reglamentación, con lo que se prohibió la caza con penalidades muy altas y se acordó empezar a pagarle un precio muy justo a las comunidades para que también estén interesadas en cuidar a estos animales. Finalmente estas acciones generaron que la población crezca de 5.000 a más de 280 000 en estos años.
Así es, prácticamente alrededor de 40 años de trabajo y de cuidado.
- La fibra de vicuña con el tiempo se ha vuelto más valorada y parte de los productos estrella de Incalpaca, del Grupo Inca.
Sí, además se formó un consorcio entre Incalpaca y actores internacionales, para tener la posibilidad de trabajar la fibra de vicuña. Y es en 1997 que el grupo Inca lanzó la primera pieza de vicuña 100% hecha en suelo peruano, esto es que todo el proceso se hizo en el Perú. Desde ese momento todo el mundo empieza a ver a la vicuña. Hoy en día es una fibra que apunta al segmento de ultra lujo. Hay muchas casas de lujo, representativas a nivel mundial, que usan esta fibra dentro de sus colecciones. Muchos compran la fibra directamente en el país. Y para nosotros como grupo Inca también es una parte muy importante del negocio.
- Y si bien este trabajo viene ya desde hace varios años y está siendo sostenible, ¿cuáles son ahora los objetivos y los retos para continuar con el proyecto de rescate y preservación de la vicuña?
Uno de los grandes retos en realidad está más en las manos del gobierno que de la industria privada y es que tome el rescate de las vicuñas como una prioridad dentro de la agenda. Si bien es cierto ha crecido la población, hay ejemplares enfermos, por lo que debe haber un cuidado más estricto para que el crecimiento de la población se dé. Si el gobierno no cuida las vicuñas, no controla las posibles plagas o enfermedades, va a ser bien difícil que siga creciendo. Y y lo segundo, por el lado de la industria, es seguir promocionando esta fibra a nivel local e internacional, siguiendo con el trabajo que se está haciendo.
Es un trabajo bien articulado: las comunidades esquilan a las vicuñas, nosotros pagamos el precio justo del mercado por esta fibra y de ahí algo importante que que hay que resaltar es que somos la única empresa que realmente desarrollamos todo el proceso de las prendas de vicuña en el Perú.
Para hacer las prendas se pasa por varias etapas: la esquila, recoger la fibra, limpiarla, convertirla en hilo y convertirla en tela o en prenda. Son diferentes procesos. Somos la única empresa en el país que tenemos todos los procesos desarrollados en el Perú. Para nosotros es importante mantener esa cadena porque también le da trabajo a más peruanos y podemos realmente vincular todo nuestro trabajo de la vicuña con el Perú.
- ¿El impacto de la recuperación de ejemplares de vicuñas, a cuántas comunidades viene beneficiando?