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Nevaco Global
18 de octubre de 2026

La familia Medina busca 'salvar' Williams & Humbert ante la crisis del vino de Jerez: Sus planes con un magnate filipino

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La caída de las ventas del vino de Jerez, más de un 6% en el último año según el Consejo Regulador del Vino de Jerez y la Manzanilla de Sanlúcar, vuelve a situar el foco sobre la estrategia de diversificación de uno de los grandes nombres del sector. Williams & Humbert, la histórica bodega fundada en 1877, adquirida por José María Ruiz-Mateos para su conglomerado Rumasa en 1972 y controlada desde los años 90 por la familia gaditana Medina, lleva años intentando reducir su dependencia del vino tradicional.

Lo hace mediante una estrategia que combina brandis, rones, ginebras y mercados internacionales. Su principal aliado es ahora un grupo filipino dedicado al sector de las bebidas que controla la mitad de la compañía, The Keepers Holdings, propiedad del empresario Lucio Co.

Los datos más recientes del Consejo Regulador reflejan el deterioro del mercado. En los doce meses acumulados hasta agosto de 2026, las ventas de los vinos amparados por las denominaciones de origen del Marco de Jerez alcanzaron los 22,3 millones de litros, un 6,4% menos que en el periodo anterior. El retroceso se concentra en las exportaciones, que cayeron un 10,7%, mientras el mercado español se mantuvo prácticamente estable. La pérdida de volumen se produce en un sector que trata de compensar la menor demanda con precios más elevados y referencias de mayor valor añadido.

Williams & Humbert dispone de una estructura de negocio más amplia que la de una bodega centrada exclusivamente en el vino generoso. Su catálogo incluye marcas como Dry Sack y Canasta, el brandy Gran Duque de Alba, el ron Dos Maderas y las ginebras Cubical. Esta diversificación le permite operar en distintas categorías de bebidas, aunque no elimina su exposición a los problemas que afectan al vino de Jerez.

La compañía cuenta, además, con la bodega más grande de Europa. Su complejo de Jerez supera los 50.000 metros cuadrados y alberga decenas de miles de botas de roble americano destinadas a la crianza de los vinos mediante el sistema de criaderas y soleras. El edificio, construido en la década de los setenta bajo la etapa de Rumasa y diseñado por el arquitecto Javier Carvajal, está considerado el mayor complejo bodeguero europeo bajo un mismo techo.

La historia de Williams & Humbert atraviesa buena parte de las transformaciones empresariales de las últimas décadas. La firma nació en Jerez de la Frontera en 1877, fundada por Alexander Williams y Arthur Humbert, y se convirtió en uno de los nombres históricos del vino de la zona. En 1972 pasó a manos de Rumasa, el conglomerado empresarial de Ruiz-Mateos. Tras la expropiación del grupo por el Gobierno en 1983, la bodega atravesó el proceso de reestructuración y reprivatización de los activos de Rumasa.

La familia Medina tomó las riendas de la compañía a comienzos de los años noventa. Décadas después, en 2018, el empresario filipino Lucio Co adquirió una participación del 30% a través de su grupo de bebidas. En septiembre de 2022, The Keepers Holdings acordó comprar otro 20%, hasta alcanzar la mitad del capital. La operación se valoró en 88,75 millones de euros, según la información publicada entonces sobre la transacción.

La entrada del socio asiático respondió a un interés comercial concreto: asegurar el suministro de Alfonso, un brandy español que ocupa una posición destacada en el mercado filipino y que constituye una de las marcas más importantes para The Keepers. La operación permitió al distribuidor reforzar su posición en la producción, además de ampliar sus posibilidades de negocio fuera de Filipinas.

La familia Medina conserva el 50% restante y mantiene un papel central en la gestión. Jesús Medina García de Polavieja ejerce como consejero delegado y director general.

Detrás de Williams & Humbert se encuentra una saga empresarial vinculada al vino de Jerez desde los años sesenta. Su historia comenzó cuando José Medina, que ya contaba con experiencia en el sector, decidió fundar su propia bodega bajo el nombre de José Medina y Compañía. Dos años después se incorporaron sus hermanos Nicolás, Jesús y Ángel Medina, dando forma a un negocio familiar que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes operadores comerciales del Marco de Jerez.

Desde sus primeros años, los Medina apostaron por los mercados internacionales y los acuerdos con compañías extranjeras. Uno de sus principales avances llegó en 1979, cuando establecieron una alianza con la multinacional holandesa Royal Ahold, que adquirió el 50% de la sociedad Luis Páez. La operación proporcionó al grupo una mayor capacidad comercial y facilitó su expansión mediante la incorporación de marcas y activos bodegueros.

La relación con Ahold se prolongó durante más de dos décadas. En 2005, la familia Medina alcanzó un acuerdo para facilitar la salida de la multinacional holandesa del accionariado, una operación que dio entrada al fondo de capital riesgo Andalucía Capital Desarrollo. Este inversor llegó a controlar el 45% de Williams & Humbert, participación que los Medina adquirieron finalmente en noviembre de 2013, cuando lograron hacerse con el 100% de la compañía. La operación culminó un proceso de crecimiento empresarial iniciado cuatro décadas antes, cuando los cuatro hermanos decidieron independizarse de las bodegas en las que trabajaban.

El relevo generacional también ha sido determinante. Paola Medina Sheldon, hija de Nicolás Medina, se incorporó a Williams & Humbert en 2010 y ha desarrollado su carrera como enóloga y directora técnica. Su trayectoria ha recibido reconocimientos internacionales, entre ellos su inclusión por la revista Decanter entre los diez enólogos pioneros que estaban transformando el panorama vinícola español en 2018.

Junto a ella figuran Rafael Medina, hijo de Ángel Medina, y Cristina Medina, hija de Jesús Medina, esta última vinculada a la dirección de Comunicación. Los tres representan distintas ramas de la segunda generación familiar, que ha asumido responsabilidades en áreas técnicas, comerciales y corporativas.

La continuidad de estas ramas constituye una de las particularidades de la empresa. Lo que comenzó como el proyecto de cuatro hermanos se ha transformado en una estructura empresarial gestionada por sus descendientes, con una actividad que combina la tradición bodeguera jerezana y la expansión hacia nuevos productos y mercados.

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