São Paulo (EFE).- El Gobierno de Brasil anunció este jueves que iniciará «inmediatamente» los trámites para aplicar la ley de reciprocidad en respuesta a los aranceles del 25 % decretados por Estados Unidos a ciertos productos brasileños y culpó de ello a la familia del expresidente Jair Bolsonaro.
«El 15 de julio de 2026 pasará a la historia de las relaciones entre Brasil y Estados Unidos como un hito lamentable», señaló la Presidencia brasileña en una nota, compartida por el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva en sus redes sociales.
En otra comunicación, el ejecutivo brasileño subió el tono y aseguró que el arancel es consecuencia de no haber cedido a las demandas «irrazonables» de la administración de Donald Trump, que exigió tener exclusividad sobre ciertos sectores de la economía brasileña.
Nota à imprensa sobre a imposição de tarifas unilaterais contra o Brasil pelos Estados UnidosO dia 15 de julho de 2026 passará para a história das relações entre Brasil e EUA como um marco lastimável. O governo brasileiro repudia a decisão anunciada hoje pelo governo dos EUA…
«Está claro que lo que incomoda al Gobierno de Estados Unidos es que Brasil no se haya doblegado ante las pretensiones desmedidas y las exigencias irrazonables planteadas durante las negociaciones», dijo el canciller brasileño, Mauro Vieira, en un duro pronunciamiento en Brasilia.
Vieira citó como ejemplo «las demandas de una apertura total, irrestricta y exclusiva para EE.UU. de sectores enteros de la economía brasileña, sin ninguna contrapartida para los productos brasileños».
El ministro de Exteriores defendió que, desde principios del año pasado, el Gobierno brasileño ha mantenido «más de 30 reuniones» presenciales, virtuales y telefónicas a todos los niveles para negociar «cualquier tema» de la agenda comercial bilateral.
También respaldó la disposición al diálogo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva frente a los recientes comentarios del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, que acusó al líder progresista brasilño de «no negociar de buena fe» y de anteponer «su ego» al interés general.
Vieira tildó las declaraciones de Rubio, divulgadas en sus redes sociales, de «inaceptables y ofensivas». «Ataca, de forma grosera y arrogante, al jefe de Estado de un país amigo», manifestó.
En ese sentido, la Administración de Lula rechazó la decisión de la Administración Trump de «imponer aranceles del 25 % a los productos brasileños, con base en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974».
«No existe justificación para adoptar medidas unilaterales contra nuestro país. Según estadísticas del propio Gobierno estadounidense, Estados Unidos acumuló en los últimos 15 años un superávit de 424.500 millones de dólares en el comercio con Brasil», aseveró el comunicado.
Con esta justificación, Brasil informó entonces que «iniciará de inmediato los trámites para activar los mecanismos previstos en la Ley de Reciprocidad», y que «volverá a plantear el asunto en el marco del mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC)».
Por su parte, la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) inició hace un año una investigación y concluyó que varias prácticas del Gobierno brasileño son «irrazonables» y restringen el comercio estadounidense.
Entre esas políticas citó el sistema electrónico de pagos automáticos (PIX), la aplicación de las normas para combatir la corrupción, las leyes de protección de la producción intelectual, el acceso al mercado de etanol y la deforestación ilegal.
«Brasil no reconoce la legitimidad de investigaciones que no estén amparadas por las normas multilaterales de comercio», sostuvo.