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Nevaco Global
4 de noviembre de 2026

Abinader y Bukele

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A raíz de la captura y muerte de cuatro oficiales salvadoreños por una de las bandas terroristas haitianas, Bukele decidió escalar la intervención militar salvadoreña.

Luis Abinader, por su parte, decidió respaldarlo, prometerle ayuda logística (como país vecino de Haití) y aguajear contra las bandas.

Los dos saben que esas bandas son un engendro de la CIA, el MOSSAD sionista y el paramilitarismo colombiano.

Ninguno de los dos ignora el suministro de armas y municiones a las bandas haitianas desde Miami, por vías directas y con complicidades dominicanas.

Bukele es un malvado inteligente, pero responder al secuestro y asesinato de 4 oficiales salvadoreños invasores con una nueva invasión de 2.000 soldados, es una estupidez fascista.

Yo no sé con qué presupuesto Bukele va a mantener indefinidamente 2,000 soldados en Haití o si se trata de una exageración publicitaria “bultosa”, muy propia de este tipo de gobernantes.

Tampoco sé cuál es la gran logística de que dispone Abinader para esos fines, que no sea la infame e imprudente decisión de prestarle puertos, aeropuertos, territorio y transporte.

O es que el jefe de los mercenarios, amigo de Trump, Erick Prince, está en condiciones de contratar también a los 2,000 soldados salvadoreños que Bukele ha decidido enviar a Haití, privatizando la guerra.

Pero de todas maneras la gran estupidez del talentoso presidente Bukele consiste en que realmente no es lo mismo combatir militarmente pandillas en su país, con el ejercito de su país; que proponerse hacerlo en Haití contra bandas terroristas bastante fogueadas, en un territorio desconocido y una sociedad muy diferente que habla otro idioma; generando un rechazo nacionalista mayor, en un país caribeño con una larga experiencia de combate contra tropas invasoras regulares y mercenarias.

Es un lumpen mucho más aguerrido, mejor armado y con conexiones internacionales -especialmente en Florida y Colombia-mucho más amplias y diversas.

Subordinados a un imperialismo en decadencia, muy fracturado; en nada interesado en pacificar a Haití, sino en prologar un caos bajo su control, que a la vez es un gran negocio para las dos oligarquías capitalistas de esta isla caribeña.

Las bandas haitianas, no son simples padillas. Son bandas terroristas y fungen de carta de garantía de la CIA para aterrorizar y desmovilizar al pueblo haitiano, siempre presto reeditar su rebeldía,

Haití es un teatro de operaciones que le exige a invasores dispuestos a masacrar bandas y población civil enormes recursos que unos no tienen y otros, los más poderosos, no quieren dar al preferir el caos bajo su control.

Y si EEUU y FRANCIA se decidieran a aplastar las bandas haitianas y el respaldo civil con que cuentan, podría ser al costo de un exterminio tipo Gaza, con culpas que ni Bukele ni Abinader podrían evadir.

Otro aspecto es que el propio El Salvador, la fórmula Bukele comienza a agotarse porque no es sostenible el gueto del CECOT (la mega-cárcel) y porque la delincuencia que brota de la pobreza no se elimina sin atacar las causas que la generan y sin un ejercicio de soberanía popular y nacional.

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