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La minería argentina atraviesa una etapa de expansión (aunque en Mendoza es más paulatino) y las empresas ya comenzaron a enfrentarse con un problema que podría convertirse en uno de los principales límites de su crecimiento: hay mucha oferta de empleo, pero no tantos trabajadores con la formación y la experiencia necesarias para cubrir esos puestos.
Un relevamiento realizado por Adecco Argentina (una bolsa de trabajo) entre empresas con presencia en la actividad mostró que el 64% proyecta incorporar personal durante los próximos tres años.
Sin embargo, analizó que conseguir determinados perfiles especializados es una de las principales dificultades, a pesar de que los sueldos que se pagan están por encima de la media.
La situación está vinculada con el crecimiento de la minería a nivel nacional, impulsado especialmente por el desarrollo del litio y el cobre.
Gustavo Aguilera, talent advisor que trabaja con ManpowerGroup y cuenta con trayectoria en consultoría para otras empresas, señaló que hay una evolución de la demanda laboral en el sector de la minería en todo el país, que ya superó los 40 mil puestos de trabajo. Un crecimiento traccionado “por el impulso de la producción y la exploración del litio en la región del NOA, además de las operaciones metalíferas consolidadas en San Juan y Santa Cruz”.
Para los próximos años prevé un crecimiento, porque hay previsión de importantes inversiones. Hay demanda de muchos puestos de trabajo directos e indirectos, principalmente en los proyectos en etapa de consolidación. Una situación que pasará especialmente en Mendoza, considerando que el sector está en una etapa incipiente.
El problema, entonces, no está en la falta de oportunidades laborales, sino en la dificultad para encontrar a las personas capaces de ocuparlas. Aguilera confesó que hay una “clara escasez” de personas calificadas para cubrir toda esa demanda. El ritmo de desarrollo de los nuevos proyectos fue más rápido que la capacidad del sistema para formar profesionales y técnicos.
Entre los perfiles que se requieren, según el estudio de Adecco y las fuentes consultadas, hay ingenieros, geólogos, operadores de maquinaria pesada, técnicos mecánicos y eléctricos, especialistas en seguridad y perfiles vinculados con automatización y análisis de datos. Las posiciones más difíciles de cubrir son operarios, electromecánicos, electricistas, asistentes de geología e ingenieros, especialmente en las provincias donde se desarrollan nuevos proyectos.
Aguilera amplía el listado e incluye ingenieros de minas, químicos, electromecánicos y civiles; geólogos e hidrogeólogos; técnicos y operadores perforistas; personal de mantenimiento eléctrico y mecánico; operadores de maquinaria pesada y técnicos en higiene, seguridad y medio ambiente.
También aparece una demanda creciente de profesionales vinculados con la sostenibilidad, la gobernanza ambiental y social y las relaciones comunitarias, especialmente por la necesidad de gestionar el vínculo entre los grandes proyectos y las comunidades donde se desarrollan.
La minería también requiere trabajadores capaces de manejar tecnologías digitales, automatización, sensores, software y modelado 3D, además de conocer estándares internacionales de seguridad y procesos químicos y metalúrgicos.
Guillermo Pensado, presidente de la Cámara Mendocina de Empresas Mineras (CAMEM), confirmó que en la provincia esta demanda de empleo también viene creciendo paulatinamente, aunque todavía estamos en una etapa de preparación y desarrollo de proyectos. Esta etapa requiere profesionales, técnicos y trabajadores especializados, pero además todo un ecosistema de empleo vinculado: baqueanos, cocineros, choferes y otros perfiles de asistencia al trabajo en el campo, usualmente en temporada de verano.
De hecho, agregó que “hay que mirar el empleo minero en toda su dimensión”, porque el crecimiento de la minería también tendrá impacto en toda la cadena de proveedores y servicios: hotelería, alquiler de caballos y camionetas, seguridad e higiene, medicina laboral, construcción, logística, ingeniería, mantenimiento y servicios profesionales, entre otros.
Además de trabajadores específicos, la minería demanda habilidades. Por ejemplo, su capacidad de adaptación a sistemas de turnos y campamentos, disponibilidad para desempeñarse en zonas remotas, tolerancia a condiciones climáticas extremas, dominio de idiomas y capacidad de gestión intercultural.