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Honduras enfrenta desafíos para alcanzar la meta de crecimiento económico prevista para 2026, debido a la reconfiguración del comercio mundial, los efectos de la sequía, los elevados costos de producción y la pérdida de dinamismo de sectores tradicionales, advirtió el economista y representante del sector maquilador, Guillermo Matamoros.
El Banco Central de Honduras (BCH) mantiene una proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) real de entre 3.0 % y 4.0 % para 2026 y 2027, respaldada principalmente por el consumo privado, la inversión pública y el flujo de remesas familiares.
Sin embargo, Matamoros señaló que los resultados económicos del primer semestre reflejan dificultades que requieren un análisis técnico para identificar las causas de la desaceleración y definir medidas que permitan al país adaptarse a las nuevas condiciones del mercado internacional.
A su juicio, el desempeño registrado hasta el momento genera dudas sobre la posibilidad de alcanzar las expectativas económicas planteadas inicialmente para este año.
Matamoros advirtió que el crecimiento económico continúa concentrándose principalmente en actividades como la intermediación financiera y las telecomunicaciones, mientras otros sectores productivos mantienen una contribución limitada.
Entre los principales desafíos mencionó la pérdida de dinamismo de actividades tradicionales como la agricultura y la manufactura, que enfrentan dificultades ante los cambios tecnológicos y las nuevas exigencias de productividad.
Asimismo, señaló que los elevados costos de producción representan una desventaja para Honduras frente a otros países competidores, lo que limita las posibilidades de mejorar la competitividad y ampliar la presencia de los productos nacionales en los mercados internacionales.
El economista también mencionó la pérdida de aproximadamente 47,000 puestos de trabajo, un factor que, sumado a las dificultades productivas, podría incidir en el cumplimiento de algunas de las metas económicas establecidas para 2026.
Ante este panorama, Matamoros consideró necesario desarrollar análisis técnicos que permitan identificar oportunidades de inversión, fortalecer los sectores productivos y facilitar la incorporación de Honduras a las nuevas dinámicas de la economía mundial.
El objetivo, explicó, debe ser impulsar el crecimiento económico y generar más oportunidades de empleo, especialmente mediante el fortalecimiento de las actividades que producen bienes y servicios con capacidad para competir en el exterior.
Por su parte, el Banco Mundial proyecta que la economía hondureña crecerá un 3.4 % en 2026.
El organismo también destacó que las economías centroamericanas registraron un crecimiento superior al promedio de América Latina y el Caribe durante 2024 y 2025, impulsadas por factores como el turismo, las materias primas, las exportaciones y la inversión.
En Honduras y Guatemala, donde las remesas representan una fuente importante de ingresos, el consumo de los hogares fue uno de los principales motores de la actividad económica.
No obstante, los factores que impulsaron el crecimiento variaron entre los países de la región. Mientras las exportaciones manufactureras y la inversión destacaron en Costa Rica, los servicios de transporte y logística tuvieron un papel importante en Panamá.