El fenómeno de El Niño amenaza con convertirse en un nuevo golpe para el bolsillo de los colombianos. Según cálculos de Anif, un episodio de intensidad fuerte podría llevar la inflación hasta el 7,3%, por encima del 6,6% que el centro de pensamiento proyectaba anteriormente para el cierre de 2026.
La advertencia llega después de un primer semestre en el que las lluvias ya tuvieron efectos sobre los precios de la canasta familiar. Ahora, un periodo prolongado de altas temperaturas y menor disponibilidad de agua podría aumentar la presión sobre los alimentos y la energía.
José Ignacio López, presidente de Anif, explicó que el centro de pensamiento revisó sus cálculos después de la sorpresa registrada en agosto y, al incorporar el posible impacto de El Niño, encontró un escenario en el que el IPC podría llegar al 7,3%.
Sin embargo, el economista aclaró que esta cifra depende de la velocidad con la que el fenómeno se traslade a la economía y, por ello, no necesariamente significa que la inflación vaya a terminar exactamente en ese nivel en diciembre.
Uno de los principales canales de transmisión estaría en la canasta de alimentos.
Anif revisó el comportamiento de los tres episodios de El Niño considerados entre los más fuertes —1986-1988, 1997-1998 y 2014-2016—, cuya duración promedio fue de unos 18 meses.
Durante esos periodos, los precios de los alimentos aumentaron entre 6,2% y 9,9% más que el nivel general de precios, según los cálculos del centro de pensamiento.
El antecedente más reciente es especialmente relevante. López señaló que el último fenómeno fuerte provocó un encarecimiento de la comida cercano al 10%. Si se repitiera un impacto de esa magnitud, una estimación preliminar permitiría pensar en una inflación de alimentos cercana al 16%.
El efecto, además, tendría un componente social importante. Los hogares de menores ingresos destinan una proporción mayor de su presupuesto a la compra de alimentos, por lo que un aumento de estos precios tendría un impacto más fuerte sobre su capacidad de consumo.
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De acuerdo con Anif, cerca del 19% de la canasta de consumo está expuesta a los efectos del fenómeno.
Entre los productos que podrían enfrentar mayores presiones están yuca, azúcar, pescado, carne, plátano, leche, papa, zanahoria y frutas frescas, especialmente por tratarse de productos perecederos y con una fuerte dependencia de las condiciones de producción local.
El problema es que importar alimentos no necesariamente resolvería el impacto.
“No es simplemente decir ‘vamos a importar alimentos’”, explicó López, al señalar que aunque la sustitución mediante productos extranjeros puede funcionar en algunas categorías, en otras existen mayores dificultades debido a que dependen de economías y cadenas productivas locales.
El impacto no se limitaría al precio de los alimentos. Los cálculos históricos de Anif muestran que los episodios fuertes de El Niño estuvieron relacionados con reducciones en el crecimiento de sectores estratégicos.