Lleva ya siete años de consejero del sector primario canario en dos etapas (2015-19 y desde 2023) y está claro que lo domina. No esconde las dificultades del actual mandato y hasta teme por parte de los subsectores si no se mantiene y refuerza el Posei, aunque también resalta el avance en el relevo generacional tan temido. Narvay Quintero analiza el presente y futuro del campo y mar isleños y avisa sobre el marco financiero de la UE y Mercosur.
-¿Qué balance hace hasta ahora del mandato en su área?“Ha sido complicado, en postpandemia, con un sector ya tocado, con la guerra de Rusia contra Ucrania, mucha subida de precios, sobre todo en cereales, y con lo que han supuesto los aranceles de Trump…”.
-¿Y qué han supuesto, lo tienen cuantificado?“Sí, por ejemplo, tenemos el 12% menos de exportaciones de vino a EE.UU., que antes suponían el 33%. Esos aranceles condicionan porque el productor debe pagar más y no todos los consumidores pueden asumirlo. Además, vino la guerra de Oriente y aún estamos con los efectos de la subida de los combustibles, y también está la incertidumbre con el marco financiero de la UE de 2028 a 2034, en el que desaparece una estructura básica que lleva desde 2006, que es el reglamento del Posei, los fondos Feder, el dinero para jóvenes para modernizar el sector y el de la pesca… Por tanto, un panorama complicado. No obstante, sí hay una consolidación del empresariado y un cambio positivo: ya no es la imagen del agricultor, ganadera o pescador de hace 20 años, que salían a las 5 y volvían a las 10 de la noche. Hay un agricultor nuevo, profesional, empresario y empresaria, que se ha modernizado e introducido innovación. De hecho, el número de autónomos ha aumentado…”.
-¿En cuánto?“El 30,72% de 2023 a 2025 (de 5.013 a 6.553, si bien el empleo por cuenta ajena se ha reducido el 0,53%, de 22.087 a 21.969)”.
-¿A todas las escalas?“Sí, desde los ayuntamientos a los cabildos, Gobierno de Canarias (pues no somos ajenos), el de España y Europa. Es decir, cinco administraciones con exceso de burocracia. El mayor reto es consolidar el marco financiero y simplificar esta burocracia. Como dicen los trabajadores del sector: ‘Déjennos trabajar’. Es verdad que aquí influye también Sanidad, Industria, Comercio… Todos estos departamentos atacan al sector primario”.
-¿De qué se siente más satisfecho de los logros?“De que, por primera vez, se ha consolidado un sistema de ayudas para modernizar el sector y los jóvenes. Hemos triplicado los jóvenes incorporados desde 2023, con 30 más en el primer año, 48 el segundo y 118 en 2026. Por tanto, el relevo generacional, aunque sigue costando y no estoy del todo satisfecho, ha mejorado. También se ha avanzado en la dignificación del sector, con más profesionalidad; y en cuanto a la simplificación, estamos pagando las ayudas y compensaciones a seis meses, no a un año y medio. Por ejemplo, antes un ganadero ordeñaba una cabra o una vaca y hacía el queso y cobraba por eso un año y medio después. Además, ha aumentado la unión del sector en general”.
-Sobre el marco: ¿qué impacto tendrá si no se cambia? En el Parlamento se mostró más optimista con el Posei, ¿por qué, si no hay acuerdos del Consejo de Ministros Exteriores?“Con el Consejo sigo preocupado, pero sí tengo más esperanzas con los ministros de Agricultura de los tres países (España, Francia y Portugal), que saben lo que nos jugamos y que conocen bien el trabajo de dos años hecho con el sector, las RUP, la Comisión y el Parlamento europeo. Un trabajo técnico y jurídico, no político. No pedimos más, sino que hemos demostrado que Canarias y las RUP necesitan un marco diferenciado y aumentar la ficha, y eso ya lo han dicho los tres Estados, tanto los ministros como los tres presidentes, que enviaron una carta a la presidenta de la Comisión. Estoy esperanzado, aunque es verdad que me he llevado un palo con la reunión de los ministros de Exteriores, en la que el de España no mencionó el Posei como elemento diferencial dentro del nuevo marco, sino en el sobre nacional, lo que rechazamos. No voy a decir que fue un despiste y sí espero que España fuerce para tener un Posei, un reglamento específico y una ficha ampliada en la Comisión, no en un sobre nacional…”.
-De lo contrario, ¿a qué se expone Canarias?“Desgraciadamente, a un riesgo importante: si no cambia el marco y ampliamos el Posei, perderemois parte del sector, y no es una broma porque el sistema de compensación de los sobrecostes desde 2006, que no se ha movido, debe atender a que los precios subieron una media del 46%, lo que ya supone una bajada de ficha. Si lo perdemos, no podremos competir con países terceros: Marruecos, Latinoamérica… Primero, porque ahí las condiciones laborales y ambientales son diferentes, pues no tienen impuestos al plástico, o las garantías de protección del suelo y del medio, al usar productos fitosanitarios aquí prohibidos para luchar contra las plagas. Aunque somos competitivos por productos con una calidad diferenciada y cercanos, sin esa compensación o si baja mucho, no podemos competir y muchos cerrararán. Además, la burocracia crecería porque, ahora, las RUP tenemos línea directa con la Comisión y adaptamos los planes cada año a las necesidades de cada subsector de manera rápida pero, de la otra forma, el procedimiento para cambiar compensaciones y el reglamento puede tardar más de un año y medio o dos, con lo que, si queremos atajar un problema, cuando se actúe ya será mucho peor o habrá acabado. Y es que nuestras condiciones nada tienen que ver con las continentales. Por ejemplo, las ayudas para fertilizantes no suponen lo mismo si llegan a El Hierro o Lanzarote: el transporte es doble, algo no previsto en la política continental y sí con las RUP”.
-¿Han calculado lo que supondrá el pacto UE-Mercosur?“Hemos encargado un estudio, pero ya salieron unos contenedores de miel de Brasil para Europa y con eso no podemos competir. Si nuestros apicultores ya lo pasan mal con la miel china, cuando llegue esa no podremos competir porque la ganadería ahí usa productos fitosanitarios y alimentación prohibidos aquí. No podemos producir tanto porque debemos cumplir normas, aparte de que, por ejemplo, con el acuerdo con Marruecos sobre el tomate de hace veinte años se dijo en el Parlamento europeo y la Comisión que iba a favorecer a los productores españoles, cuando los de Almería y Canarias se han hundido por muchas cosas, como que entra en la misma temporalidad, zona y meridiano, pero a un precio tres veces menor porque ahí es todo mucho más barato. Veinte años después, el tomate es residual”.
-Sin embargo, sí que hay bodegueros que no comparten su negativa: ¿los entiende?“Claro, pero es el único subsector. Todos los demás están absolutamente en contra. Y solo es una plataforma, una asociación no mayoritaria, una DO de las once, y es respetable porque, por ejemplo, Brasil puede ser un mercado interesante para algunos, pero la balanza comercial de importaciones es mucho menor desde Brasil que la que hacemos y haríamos aquí”.
-En realidad, ¿nuestro Mercosur no es nuestro REA: qué balance hace de este régimen?“El REA tiene dos partes; una europea y otra de terceros países. Hemos aumentado el 20% las ayudas a la ganadería y al subsector agroindustrial porque entendemos que, tras lo de Ucrania, no podían soportar los precios y se ha hecho una buena labor, aunque es verdad que hay que ver bien todos los epígrafes del REA para ajustar más. En carne congelada o descongelada, no fresca, es cierto que los terceros no pagan arancel, aunque se hace para que la ciudadanía compre a buen precio, si bien yo le daría una vuelta, pero de una manera muy detallada. No obstante, el REA sigue cumpliendo una función clave para proteger al sector ante otros y el balance es positivo. Hay que recordar que somos productores de quesos, pero antes ayudábamos al manchego, lo que quitamos porque no tiene sentido, y lo dice la Comisión, no Narvay, pues compiten con el mercado local y se busca el kilómetro 0”.
-¿Cómo ve el plátano? Ha bajado la producción, los precios para el productor no suben, hay división en el subsector…“Ha bajado el último año porque el invierno ha sido bastante lluvioso y con poco sol, pero los precios no han bajado y, en la media, han sido muy buenos en 2025, casi en el mismo nivel de la etapa del volcán, cuando subieron. Hay que ser serios y no decir que en agosto se cobró 20 céntimos porque, durante ocho meses, se recibió uno y pico y, si se hace la media, se está por encima de 90 céntimos, que está bien pagado. Además, ya aumenta la producción al empezar el calor y la preocupación pasa por seguir copando el mercado en la Península y abrir nuevos destinos en Europa porque se paga bastante bien”.
-¿Y la papa bonita, de color, la antigua…? ¿Para cuándo la certificación como sanitariamente aptas para exportarlas a la UE?“Se ha intentado muchas veces y no lo logramos, y no es por los investigadores, cuyo trabajo ha sido brutal, certificando que las cámaras eliminan la polilla (guatemalteca) al 95%. Y es una pena, pues tiene gran valor añadido, se demanda mucho y hemos presentado los ensayos, pero seguimos sin convencer. No tenemos la certificación y no me atrevo a dar una fecha…”.
-Cambiemos de subsector: ¿cómo está la pesca en 2026?“Pues mejor que en 2025, afortunadamente. Cambiamos el modelo con el atún rojo, pues antes pescaban los atuneros primero y, después de junio, el resto de barcos, pero la falta de atún hizo en 2025 que no llegáramos sino al 27% de las capturas y, por suerte, este año ya superamos el 80%. No es el 100%, pero sube y es verdad que el atún cada vez pasa más al Norte por la temperatura del agua y la carnada, aunque con otros túnidos sí tenemos más fortuna. No siendo un año bueno, 2026 es mejor…”.
-En acuicultura, ¿por qué no acelerar el proyecto de Tenerife?“Porque, para poder pescar, se ha de usar el cerco y, de momento, el Ministerio sigue prohibiéndolo en Canarias. Por eso, lo primero que hay que hacer, y lo debe hacer el Estado, es modificar el real decreto”.