© Publicaciones e Impresos Paso del Norte, S. de R.L. de C.V. Todos los derechos reservados 2026
Para el presidente Donald Trump, las elecciones de este martes giran en torno a él. Para sus colegas republicanos, el riesgo es que los votantes estén de acuerdo.
Las elecciones de mitad de mandato casi siempre funcionan como un referéndum sobre el partido del presidente, y por lo general se producen derrotas. Pero las decisiones de Trump de imponer aranceles, iniciar una guerra y supervisar extravagantes remodelaciones en Washington —en gran medida sin consultar al Congreso— han hecho más difícil para los republicanos sortear esos históricos vientos en contra.
Existe una conexión directa entre las acciones de Trump y el encarecimiento de la gasolina y los alimentos, y una inflación persistentemente elevada.
Los republicanos no pueden culpar a administraciones pasadas por las consecuencias de esas decisiones cuando Trump se las ha atribuido de manera tan enfática. Tampoco pueden distanciarse con facilidad de un presidente impopular que exige lealtad y que con frecuencia les dice a los votantes que la economía está perfectamente bien.
En prácticamente cada momento clave antes de las votaciones del 3 de noviembre, Trump ha complicado la tarea de proteger las mayorías republicanas en el Congreso.
La guerra con Irán está “haciendo exponencialmente más difícil para los republicanos conservar la Cámara y el Senado”, afirmó en un debate el representante Derrick Van Orden, de Wisconsin, uno de los republicanos más vulnerables en la Cámara de Representantes, al tiempo que señaló su apoyo al esfuerzo.
Los movimientos tardíos de Trump para impulsar al Partido Republicano quizá no sean suficientes
Los grupos políticos de Trump gastaron casi 277 millones de dólares para impulsar a los republicanos desde septiembre, una cifra asombrosa que pone a este año en camino de convertirse en la elección legislativa más cara de la historia.
Pero quizá no sea suficiente para llevar al Partido Republicano a la victoria.
Los impuestos de Trump a las importaciones alteraron la economía agrícola y desencadenaron una guerra comercial con Canadá, lo que puso a los republicanos a la defensiva en contiendas al Senado desde Iowa, Michigan y Kansas hasta Nebraska, Ohio y Maine. La guerra con Irán, que él dijo que terminaría en semanas, continuaba ocho meses después sin una estrategia clara para concluirla, en marcado contraste con su promesa de no involucrarse en conflictos en Oriente Medio.
“Las acciones de esta administración son directamente responsables del aumento de los costos”, declaró el expresidente demócrata Barack Obama en Ohio.
Trump ha mostrado poca empatía hacia los estadounidenses que lidian con el aumento de los costos. Ha desestimado los problemas de asequibilidad como un “engaño” y dijo en un mitin en Georgia que no le importaba “un carajo” la crítica por los precios de la gasolina, incluso mientras celebraba las ganancias de las empresas petroleras y gasíferas de Estados Unidos.
Mientras tanto, él se ha vuelto mucho más rico, al obtener 1.200 millones de dólares provenientes de negocios de criptomonedas mientras la mayoría de los inversionistas perdió dinero.
Al hacer campaña con demócratas en contiendas competitivas para la Cámara de Representantes recientemente en Virginia, el exsecretario de Transporte, Pete Buttigieg, sostuvo que “la corrupción que hemos visto está directamente conectada con el dolor que la gente está sintiendo económicamente”.