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Con presentaciones en bodas y XV años, el cantante texano Bobby Pulido pone a la derecha a la defensiva
Edingburg, Texas— Nadie había anunciado que él se presentaría en el juego de futbol americano de preparatoria del viernes por la noche en el sur de Texas.
Pero mientras subía por las gradas, rápidamente se formó una fila de admiradores, jóvenes y mayores. Dos jubilados se tomaron fotos con él, mientras adolescentes tímidos ensayaban lo que dirían cuando les tocara su turno.
La mayoría de los candidatos a la Cámara de Representantes de Estados Unidos no reciben una recepción tan entusiasta. Pero para Bobby Pulido, un cantante tejano que se postula como demócrata, es cosa de todos los días.
Pulido —un abanderado del género Tex-Mex, que fusiona la música tradicional tex-mex de acordeón y bajo sexto con el country o el pop moderno— compite en un distrito centrado en el Valle del Río Grande, donde familias enteras crecieron escuchando su música. Muchos votantes lo conocen, o al menos sienten que lo conocen.
Ese sentimiento lo resumió la madre de un entrenador de baile de preparatoria: “Lo conocemos personalmente”, dijo Yolanda Ozuna, de 69 años, sobre Pulido, antes de corregirse. “No hemos conocido a la familia personalmente, pero la familia ha estado cerca de él”.
A sus 53 años, y con dos premios Grammy Latino en su haber, Pulido está llevando el glamur y el atractivo de la música pop a un nuevo tipo de actuación: una campaña política de alto riesgo. Como otros artistas convertidos en políticos antes que él —incluida cierta estrella de telerrealidad que llegó a la presidencia—, está utilizando su fama y su fino sentido del espectáculo en otro escenario donde la atención es una moneda crucial.
Su notoriedad y su plataforma moderada han creado un desafío inusual para su oponente republicana, la representante Monica De La Cruz. Aunque el presidente Donald Trump ganó el distrito por 18 puntos porcentuales en 2024, las escasas encuestas sobre la contienda apuntan a una carrera reñida que De La Cruz admite que es “muy competitiva”.
Pulido ha intentado ampliar su popularidad tocando gratis en más de 70 quinceañeras, bodas y otros eventos en su distrito, una táctica que adoptó en respuesta a una pulla de su oponente. (“Esta elección no se trata de quién quieres que toque en la quinceañera de tu sobrina”, había dicho De La Cruz en marzo).
En cada fiesta, su equipo de campaña recolecta los datos de contacto de los asistentes, ayudando a construir una base de datos de posibles votantes. Canta durante 10 minutos, y luego da un mensaje sencillo en inglés o en español. Antes de irse, le entrega a la festejada una gorra de beisbol con la leyenda “Make Quinceañeras Great Again” y complace las peticiones de fotos de los invitados.
De La Cruz y sus aliados han buscado minar la imagen familiar de Pulido. Lo han atacado por sus vínculos con Frankie Caballero, un ex compañero de banda que es un agresor sexual registrado, y por comentarios ofensivos que hizo en el pasado denigrando los cuerpos de mujeres en el posparto.
“He sido una líder que ha traído resultados a esta comunidad”, dijo De La Cruz en una entrevista en un parque de Edinburg, donde tanto ella como Pulido viven, “mientras que mi oponente le ha traído escándalos a esta comunidad”.
Pulido sostiene que los votantes “nunca” le han preguntado sobre Caballero ni sobre sus comentarios controvertidos del pasado, y que son “distracciones” frente a las preocupaciones de los votantes sobre el costo de vida y la atención médica.
Pulido ha logrado, en su mayoría, esquivar los ataques republicanos en materia de políticas públicas. Al postularse como un demócrata conservador, ha evitado posturas partidistas sobre atletas transgénero, inmigración y control de armas que son impopulares en el distrito, mientras adopta los llamados demócratas a la atención médica financiada por el gobierno y los programas de la red de protección social.