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Nevaco Global
7 de agosto de 2026

Las claves: Europa intenta encontrar su sitio en el nuevo paisaje del comercio internacional

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La UE se suma a la ola proteccionista con varias normas que favorecen a sus empresas frente a las de terceros países

La UE prepara una norma para favorecer a las empresas europeas en las compras públicas, siguiendo una tendencia que ya habían iniciado EE. UU., China, India, Canadá o Australia. La justificación es la seguridad económica y la rivalidad geopolítica. Europa fue probablemente la última gran defensora del orden comercial liberal. Mientras EE. UU. y China utilizaban el comercio como un instrumento de poder, Bruselas seguía defendiendo un sistema basado en normas comunes.

¿Puede sobrevivir un orden liberal cuando solo uno de sus participantes sigue jugando según sus reglas? La respuesta de Europa, al menos por ahora, parece ser la de adaptarse a un mundo en el que el comercio vuelve a estar condicionado por la geopolítica, pero sin abandonar del todo el marco multilateral. Tiene mucho que perder si lo hace: es una de las economías más abiertas del mundo y depende del comercio exterior mucho más que Estados Unidos. Además, buena parte de su influencia internacional ha descansado precisamente en la defensa de un sistema comercial basado en reglas. Perder la ingenuidad, sin renunciar a los principios.

Cuando el pasado junio el Gobierno alemán canceló el programa de fragatas F126 y adjudicó el contrato al astillero TKMS, parecía un golpe directo a la estrategia naval de Rheinmetall. Los inversores reaccionaron con dureza y las acciones se desplomaron. Sin embargo, los resultados publicados ayer restan gravedad a la situación. La compañía ha rebajado en 300 millones de euros su previsión de ventas para este año, pero elevó un 39% su facturación en el primer semestre, aumentó su margen operativo del 12% al 15% y elevó su cartera de pedidos hasta los 80.000 millones. Si la pérdida del contrato supuso un revés estratégico, el efecto ha sido contenido.

Las dudas sobre la rentabilidad de la IA han provocado un fuerte correctivo en Bolsa que ha golpeado a algunos de los fondos más exitosos del sector. Gestoras que hasta hace unas semanas parecían haber encontrado la fórmula para batir al mercado han visto evaporarse buena parte de sus ganancias. Entre ellas está la del joven Leopold Aschenbrenner, apodado el “Nostradamus de la IA”, cuyo fondo perdió dos tercios de su patrimonio en apenas un mes.

La historia de Aschenbrenner se ha repetido miles de veces: alguien es encumbrado por su supuesta capacidad visionaria, y hundido con la misma intensidad en el momento en que deja de acertar. La de la IA no será la última brubuja que veremos explotar, ni el joven Leopold el último Nostradamus en caer.

Los Ángeles, o al menos la parte que vive de Hollywood, está de celebración. Entre La Odisea y Spider-Man, que ha batido el récord de recaudación en su primer fin de semana, este verano de 2026 ha supuesto un respiro para la industria del cine. Ambos estrenos invitan a preguntarse si las predicciones que dan por muertas a las salas son demasiado agoreras.

Aunque nos gustaría pensar que sí, conviene poner estos resultados en contexto. La taquilla sigue lejos de los niveles previos a la pandemia y, además, Spider-Man ha batido el récord de recaudación, no el de venta de entradas. Detrás de esta tendencia hay una transformación de los hábitos de consumo que afecta tanto al contenido como a la forma de verlo. Quizá ni todos los Vengadores juntos puedan salvar al cine.

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