El barril de ‘brent’ baja hasta los 95 dólares y diluye el temor a un repunte de la inflación. El Ibex ha liderado el viernes las ganancias en Europa con una subida del 1,6%
Las Bolsas cierran la semana con alivio después de que el petróleo frenara su escalada y remitiera la presión sobre la deuda soberana. El brent, que el jueves llegó a superar los 100 dólares por barril, se ha alejado de esos máximos y ha favorecido un rebote de la renta variable y de los bonos. Con el retroceso de la tensión energética, los inversores han rebajado parte de las expectativas de inflación que amenazaban con lastrar el crecimiento económico. El Ibex ha recuperado el viernes un 1,6%, hasta los 19.585 puntos, con un avance semanal del 1,9%.
El crudo de referencia en Europa ha corregido este viernes más del 5% y vuelve a situarse en los 95 dólares por barril, pese a los ataques por parte de la milicia hutí, aliada de Irán, a barcos que transportaban petróleo de Arabia Saudí por el mar Rojo. Un recrudecimiento de las tensiones en la región que hace temer por el destino de la que ha sido en los últimos meses la principal vía de salida de la producción de combustibles del reino saudí tras el cierre del estrecho de Ormuz y que complica aún más el transporte de petróleo, gas natural y sus derivados. Por el momento, las amenazas de represalia del presidente estadounidense, Donald Trump, que ha asegurado estar “considerando un ataque masivo”, no se han traducido en un nuevo repunte de los precios de la energía.
Los inversores optan por la cautela y aguardan a conocer la respuesta de Washington durante el fin de semana. Desde el inicio del conflicto, el mercado se ha acostumbrado a una secuencia en la que la Casa Blanca eleva el tono al cierre de la semana para moderarlo al comienzo de la siguiente, una pauta que ha llevado a muchos operadores a evitar reaccionar de forma precipitada a cada declaración.
El baño de realidad que ha supuesto el repunte del crudo —el brent en lo que va de mes sube casi un 40%— supone una clara advertencia para unos inversores que habían desplazado el foco de atención a la evolución de los resultados trimestrales y que habían dejado en un segundo plano la inestabilidad geopolítica. “Los mercados están evaluando si el brent debería mantenerse en el nivel de 100 dólares por barril, ya que están aumentando las preocupaciones sobre la demanda”, ha reconocido a Bloomberg June Goh, analista sénior del mercado petrolero en Sparta Commodities. En su opinión, “desde la perspectiva de la oferta, estamos claramente en una situación de déficit, con el estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb prácticamente bloqueados y la producción del oleoducto del Caspio [en Kazajistán] limitada”.
Un contexto que, según los analistas de RBC BlueBay, puede desencadenar nuevos episodios de elevada volatilidad, ya que ni Washington ni Teherán parecen dispuestos a dar su brazo a torcer. El escenario que recuerda al denominado “juego de la gallina”, en el que el riesgo de un error de cálculo aumenta a medida que ambas partes elevan la presión.
La moderación del petróleo ha tenido además efecto calmante en el mercado de bonos, penalizado por la perspectiva de que un precio del petróleo más elevado provoque un alza de la inflación. Aun así, el rendimiento del índice de Bloomberg que recoge los bonos soberanos de países con calificación de grado de inversión se ha disparado hasta el 3,68%, su nivel más alto en tres años, solo superado por el alcanzado durante la crisis financiera de 2008. El temor a que el shock energético derive en un repunte sostenido de la inflación, algo que por ahora se ha evitado, se ha dejado sentir como una losa en la deuda soberana esta semana. La rentabilidad del bono de Estados Unidos a diez años ha llegado a dispararse hasta el 4,7%, máximos desde 2024. Un castigo que también se ha visualizado con virulencia en Europa, donde el rendimiento de la deuda alemana a una década ha llegado a alcanzar el 3,2%, récord desde 2011. En el caso del bono español, ha llegado a tocar el 3,7%, su máximo en los dos últimos años.
El repunte del petróleo vuelve a poner a prueba a los bancos centrales en su lucha contra la inflación. El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo optó esta semana por mantener sin cambios los tipos de interés y dejó abierta la puerta a una subida en septiembre. No obstante, la institución evitó comprometerse con un movimiento concreto y supeditó cualquier decisión al comportamiento de la inflación y la actividad económica durante los próximos meses. La próxima semana será el turno de la Reserva Federal, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra. Mientras tanto, el encarecimiento de la energía ha reactivado las expectativas de una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos. El mercado descuenta con una probabilidad creciente una subida de tipos en septiembre allí, y ya empieza a contemplar un segundo incremento antes de finales de año.
El alivio por la moderación del petróleo devuelve el apetito por el riesgo a las Bolsas europeas. El Euro Stoxx 50 ha avanzado un 1,2% y el Ibex 35 se anota un 1,65%, suficiente para recuperar los 19.500 puntos y borrar las pérdidas sufridas en la sesión anterior. La temporada de resultados vuelve a marcar el paso del mercado: Acerinox se ha disparado este viernes un 10,7% tras regresar a beneficios y Sabadell, un 3,4%, después de rendir cuentas al mercado. Entre los valores más castigados figura Mapfre, que ha retrocedido un 4,7% un día, después de anunciar la adquisición de Safety Insurance por 1.542 millones de dólares.
Aunque la temporada de resultados sigue respaldando el optimismo de los inversores, el entusiasmo no se reparte por igual. Después de meses, e incluso años, de fuertes subidas entre las grandes tecnológicas, las dudas sobre la sostenibilidad de sus multimillonarios planes de inversión en inteligencia artificial empiezan a pesar más en la valoración de algunas compañías. “Los inversores ya se muestran cada vez más nerviosos respecto a la sostenibilidad del repunte de la IA”, afirmó a Bloomberg Gerald Gan, director de inversiones de Reed Capital en Singapur. “Dicho esto, es probable que cualquier corrección a corto plazo vuelva a atraer a los compradores que aprovechan las caídas. Por ahora, la música no se ha detenido”, añadió.
De puntillas ha pasado el mercado por la nueva oleada de aranceles anunciada por Donald Trump. El mandatario ha impuesto gravámenes de entre el 10% y el 12,5% a 60 socios comerciales clave de Estados Unidos, entre ellos Reino Unido, China, Japón e India, al considerar insuficientes sus esfuerzos para combatir el trabajo forzado. Los inversores, sin embargo, han relegado esta amenaza a un segundo plano, más pendientes de la evolución del petróleo, la inflación y sus posibles consecuencias para la política monetaria.
El retroceso del petróleo ha dado un respiro temporal a los mercados, pero no ha despejado las incógnitas. La posibilidad de nuevas interrupciones en el suministro energético, el riesgo de un repunte de la inflación y la perspectiva de unos tipos de interés más elevados amenazan con devolver la volatilidad a los activos financieros. Por ahora, los inversores celebran la tregua del crudo, aunque son conscientes de que la calma depende de factores que escapan al control de los mercados.
Bolsas - Divisas - Deuda - Tipos de interés - Materias primas