El proyecto llegó al Congreso, busca replicar el modelo Brasil y crear una red de transferencias inmediatas. ¿Es necesaria o hay que mejorar lo que existe?
En los últimos días llegó al Congreso un proyecto de ley que propone crear un “PIX argentino” bajo el nombre ANAP, siglas de “Autopista Nacional de Pagos”.
El texto lleva la firma del diputado nacional de Unión por la Patria, Santiago Luis Roberto, e impulsa una infraestructura pública de transferencias y pagos digitales inmediatos administrada por el Banco Central, sobre la cuál competirían bancos y billeteras, inspirada en el modelo brasileño.
Qué es la ANAP y cómo funcionaría la Autopista Nacional de Pagos
La ANAP sería “una infraestructura pública destinada a modernizar el sistema de pagos argentino mediante transferencias digitales inmediatas, interoperables, seguras y de bajo costo”, tomando como espejo a PIX de Brasil y UPI de India.
La idea central es que el Estado deje de ser solo el que fija las reglas y pase a ofrecer él mismo una infraestructura “abierta, neutral, no discriminatoria e interoperable” sobre la cual se apoyarían las entidades financieras para canalizar las operaciones.
“ANAP no reemplaza al sector privado, redefine la infraestructura base para que el mercado compita sobre ella”, cierra el legislador en los fundamentos de la iniciativa, que recibió en redes sociales el respaldo explícito del diputado federal brasileño Alencar Santana. El proyecto, que ingresó por mesa de entrada el 14 de agosto según el sitio oficial de la Cámara de Diputados, detalla la autopista que debería permitir:
-Débitos automáticos consentidos y pagos recurrentes, como los de servicios o suscripciones
-Transferencias internacionales, cuando la reglamentación lo habilite
Los costos es uno de los puntos más sensibles de la iniciativa, ya que la falta de adopción de comercios y empresas tiene relación con el gasto que implica incorporar la tecnología y desplegarla, algo que no siempre termina siendo redituable, especialmente en negocios de cercanía.
Esto provoca no solo que el consumidor no pueda abonar con su medio predilecto sino a que, en consecuencia, gane predominancia el efectivo.
Para las personas, se establece que cualquier operación sea gratuita, sin comisiones para quien ordena el pago. Para comercios y empresas, la iniciativa fija aranceles máximos según el tamaño:
A eso se suman otras definiciones muy similares a lo que los argentinos están acostumbrados a ver en Brasil. Por ejemplo, la ANAP deberá permitir la identificación de cuentas no solo con CBU, CVU o alias para transferencias o pagos, sino también con: CUIT, CUIL, DNI, número de teléfono o correo electrónico.
En Argentina existe Transferencias 3.0, un esquema de pagos digitales abierto y universal que el BCRA lanzó en 2021 y ya permite que cualquier persona, sin importar su entidad, sea banco o billetera virtual, pueda pagar en el QR de otra, independientemente de quién lo haya emitido.
Sin embargo, el proyecto de la ANAP pone en debate si hace falta que el Estado construya y opere una infraestructura propia o alcanza con corregir la plataforma existente.