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Nevaco Global
24 de septiembre de 2026

“El Messi del vino”: Un empresario hotelero lo contrató para hacer una etiqueta de 100 puntos y el enólogo Pepe Morales logró reposicionar a Mendoza con el mejor tinto del mundo, desplazando a los franceses

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Cuando el empresario Julio Camsen lo entrevistó hace varios años, le pidió sin vueltas que quería tener un vino de 100 puntos. Lejos de abrumarse y entrar en pánico, José Pepe Morales aceptó sin miedo el desafío. Elaborar un vino que consiga esa calificación era, ni más ni menos, que obtener un vino con la puntuación perfecta, la puntuación más alta que se puede conseguir de un crítico de vinos, reconocido a nivel mundial.

El viernes pasado, durante la presentación del premio en Mendoza, Camsen no dudó en afirmar en público que su enólogo Pepe Morales era “el Messi del vino”, luego de que el miércoles 9 de setiembre el Huentala Calizo Albar Malbec fuera considerado el mejor vino tinto del mundo, en una cata a ciegas en Londres, Inglaterra, donde compitió contra otros 4.500 vinos que se presentaron.

Exultante, la emoción del empresario Camsen era mayúscula, agradeciendo en el acto hasta el último trabajador de su bodega, porque lo que hay que entender es que es un jugador nuevo en el mercado del vino y que el premio caló hondo, asistiendo inclusive el gobernador Alfredo Cornejo. Es que el vino en Mendoza siempre es una cuestión de estado.

Camsen no viene de la vitivinicultura. Lo suyo, es desde la década de 90 la hotelería, donde pisa muy fuerte, siendo propietario en pleno centro de la ciudad de Mendoza de un cinco estrellas de 17 pisos, el Hotel Sheraton (de la cadena Marriot), que al lado tiene al Hotel Huentala, más añoso y de cuatro estrellas superior, que Camsen compró cuando entró al negocio de la hotelería y del que aún es dueño.

Pero esta aventura en el mundo del vino comenzó hace más de 20 años, en 2002, cuando fue un día a pasear y a tomar un té al Valle de Uco, concretamente al paraje de Gualtallary, en Tupungato, una zona agreste en pleno pedemonte, que empezaba a ganar una incipiente notoriedad porque las grandes bodegas habían comenzado allí a plantar viñedos para obtener vinos premium de altura.

En ese tiempo se desató un debate en la vitivinicultura local sobre si los empresarios estaban en su sano juicio, yendo a plantar viñedos a una zona ubicada entre los 1.200 metros y 1.700 metros de altura sobre el nivel del mar, mucho más fría que las zonas cultivadas.

Camsen, como ya lo ha contado en varias ocasiones, se enamoró del lugar y en poco tiempo, frente a los viñedos de la bodega Catena Zapata, que ya estaba instalada, compró 230 hectáreas para montar su propia bodega y elaborar vinos con su marca.

La concepción del proyecto no fue a la ligera. Recién plantó el primer viñedo en 2010, luego construyó la bodega, y entre ambos levantó un restaurante gourmet donde sus vinos serían protagonistas. Pero como Gualtallary está a 80 kilómetros de la capital mendocina, no dudó en llevar su proyecto a la mismísima ciudad.

Y así, al lado de sus hoteles, el Sheraton y el Huentala, construyó otro hotel, que se llama Hualta, un hotel de la cadena Hilton, al que le sumó un restaurante y abajo de este, montó una pequeña bodega muy equipada que elabora vinos en pleno microcentro de la capital provincial, a apenas 200 metros del Kilómetro Cero, de la que también sacó una marca propia: el Huentala Serie Urbana.

Lo hizo así porque si los huéspedes de sus hoteles no pueden ir a Gualtallary a visitar la bodega y probar sus vinos, él decidió llevar la bodega al hotel para que disfruten allí de la experiencia de la elaboración, que se hace con los vinos que llegan de esta codiciada zona de Tupungato.

Este hombre fue quien le pidió al enólogo José Morales hacer un vino de 100 puntos el día que lo contrató, y que “Pepe”, como todos le dicen, aceptó como algo natural de la actividad y de su trabajo.

“Siempre te propones hacer el mejor vino del mundo. De ahí a que salga es otra historia, pero siempre está en la idea, es como un sueño, como una aspiración”, le dice Morales a Bichos de Campo, en un mano a mano en la bodega Huentala del centro de Mendoza.

“Julio me planteó en la primera entrevista que tuve con él, cuando lo conocí, tener un vino de 100 puntos y vamos por eso”. Y va por eso porque, aunque Pepe haya conseguido hacer el mejor vino tinto del mundo, la calificación que consiguió fue de 97 puntos.

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