Colapsa acuerdo Estados Unidos y Canadá y aumentan aranceles
El representante de Comercio de EU afirmó que fue Canadá quien provocó que el acuerdo se desmoronara al pedir más.
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Históricamente, el epicentro de la producción de almendras en la Argentina ha sido la región de Cuyo, ocupando Mendoza el puesto principal con más del 90%, donde este fruto seco encontró su lugar para desarrollarse y donde tiene su fama, no solo por la calidad del producto sino por ser los almendros los primeros en florecer cuando asoma agosto, vistiendo de blanco rutas y caminos de las zonas rurales y suburbanas, anticipando la pronta llegada de la primavera.
Sin embargo, a los dos enemigos tradicionales contra los que siempre lucharon los productores de almendras, como lo son las heladas y el viento Zonda, ahora se han sumado dos nuevos desafíos que han puesto a la actividad en aprietos: el pistacho y las importaciones casi sin aranceles.
Ambos, le están quitando mercado a la almendra y obligando a los productores a refinar el manejo del negocio al extremo o a subirse a las nuevas olas para continuar operativos.

Lo reflejó con claridad Emilio Cicero a Bichos de Campo, quién, con 300 hectáreas de almendros, es uno de los principales productores de Mendoza y el país, y sin embargo, ya decidió poner en marcha una progresiva reconversión para sumar pistacho a sus fincas.
“Nosotros tenemos 300 hectáreas de almendras en producción y vamos a reconvertir, calculamos, unas 150 a pistacho, lo vamos a hacer despacio, de a poco, porque hay que esperar hasta 10 años para que el pistacho de su primera producción”.
“El pistacho -se explayó- nos está bajando la demanda de almendras porque hoy el tema del pistacho está tan de moda que hasta los niños chiquitos ya lo conocen. Antiguamente, un niño no sabía lo que era una almendra hasta qué era más grandecito. En cambio, con el pistacho hay un furor muy grande”.
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Señala que “antes, la gente compraba un kilo de almendras y ahora reparte esta compra en almendras, pistacho y cajú entre otros frutos secos, por ejemplo. Creo que hay una conciencia grande sobre la harina de almendras, creo que Argentina tiene un buen mercado con mucho potencial, pero lamentablemente nos falta clima”.
El motivo del cambio que adelantó Cicero para su producción también radica en una modalidad que la familia mantiene como regla en su negocio: la diversificación, porque además de las 300 hectáreas de almendros, también tienen otras 300 hectáreas de viñedos y olivos. “Siempre hay que rotar” afirma Emilio, apoyándose en su experiencia.

En cuanto a las importaciones Cicero precisó que “la situación con la almendra es muy compleja porque si seguimos en esta política de libre mercado, con importaciones de Chile casi sin aranceles, hay que ser súper eficientes en la producción y la gestión para obtener rentabilidad y eso implica que hay costos que tienen que bajar y con estas condiciones es muy difícil”.
Emilio no se queja de las medidas, y en ningún momento las menciona con tono crítico hacia el Gobierno nacional, sino que simplemente las describe como parte de la nueva realidad que enfrenta la actividad.
“Con los otros gobiernos que protegían un poquito más la importación con los aranceles podíamos ser menos eficientes en nuestra actividad, pero con las condiciones económicas actuales, si no sacamos los kilos que se necesitan por hectárea va a ser muy difícil, va a hacer falta ser eficiente al 1.000 por ciento”, exagera.
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El representante de Comercio de EU afirmó que fue Canadá quien provocó que el acuerdo se desmoronara al pedir más.
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