Ciudad de México.- La revisión formal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) inicia hoy, como parte de un proceso previsto desde la entrada en vigor del acuerdo en julio del 2020 y que será determinante para el futuro económico de la región. Las decisiones que adopten los tres gobiernos marcarán el rumbo del principal acuerdo comercial de América.
La llamada revisión sexenal permitirá evaluar el funcionamiento del tratado y definir si los tres países respaldan su continuidad por un nuevo periodo de 16 años.
En caso de que alguno de los socios no otorgue su aval, el acuerdo seguirá vigente, pero entrará en un esquema de revisiones anuales hasta 2036, generando incertidumbre para inversionistas.
Respecto al tono beligerante del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el ex secretario de Economía y principal negociador del T-MEC, Idelfonso Guajardo, dio en diciembre pasado su opinión sobre cómo se debe actuar.
“Si el de enfrente se hace chiquito y se dobla (Trump) le pasa la aplanadora y lo deja planchado. Si se defiende, entonces se sienta a negociar con él. El que no tenga con claridad ese mensaje va a cometer errores de manera permanente”, señaló el economista regiomontano.
Y agregó, en entrevista con la agencia Bloomberg, que el punto fino estará en que “hay que discutir en la mesa si las reglas de origen que tenemos son suficientes, pero una cosa es discutir reglas de origen y otra es discutir aranceles”.
El T-MEC es considerado uno de los tratados comerciales más importantes del mundo. Para México, su importancia es estratégica. Alrededor del 80 por ciento de las exportaciones nacionales tienen como destino Estados Unidos, principal mente productos manufacturados, automóviles, autopartes, dispositivos electrónicos, alimentos y equipo médico.
El tratado también ha permitido la integración de cadenas de suministro que hacen posible que un mismo producto sea fabricado en los tres países antes de llegar al consumidor final.
Además, el acuerdo ha fortalecido la llegada de inversiones impulsadas por el nearshoring. Otro de los beneficios ha sido ofrecer reglas claras para el comercio, protección a las inversiones y mecanismos para resolver controversias, además de incorporar compromisos en materia laboral, medioambiental y comercio digital.
La revisión inicia en un contexto político distinto al de hace seis años. La administración del presidente Donald Trump ha dejado claro que buscará endurecer las condiciones del tratado para fortalecer la producción estadounidense y reducir la dependencia de insumos provenientes de China.
Los especialistas coinciden en que romper el tratado tendría un costo elevado para todas las economías de Norteamérica. Las cadenas productivas están altamente integradas y millones de empleos dependen del libre comercio.
Sectores como el automotriz, agroalimentario, electrónico, acerero y de manufacturas serían los primeros en resentir mayores aranceles o nuevas barreras.
Por ello, la revisión que comienza hoy es una de las más relevantes de los últimos años. El reto será preservar la integración regional sin desatender las nuevas prioridades de cada país. El resultado no será inmediato, pero del mensaje que envíen los tres gobiernos en el arranque del proceso dependerá la confianza de los inversionistas.
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