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La Jornada
Ciudad de México.– La protección de indicaciones geográficas en el renovado acuerdo comercial entre México y la Unión Europea se ha convertido en un punto de fricción en las negociaciones bilaterales entre México y Estados Unidos, según revelaron fuentes gubernamentales mexicanas bajo condición de anonimato.
Washington se opone al pacto —firmado en mayo— debido a que otorga protecciones especiales y recursos legales a cientos de productos europeos cuyos nombres están ligados a regiones específicas, tales como el Parmigiano Reggiano, el queso feta y el manchego. Desde la perspectiva estadounidense, estos términos son de carácter genérico, por lo que el tratado restringiría la venta de productos lácteos de su país en el mercado mexicano bajo denominaciones como parmesano o feta.
“Lo que hizo México fue totalmente erróneo”, señaló Jaime Castañeda, vicepresidente ejecutivo del Consejo de Exportación de Lácteos de Estados Unidos, al argumentar que el gobierno mexicano debe garantizar la operación continua tanto de los fabricantes estadounidenses como de los productores nacionales de marcas comunes.
La controversia se desarrolla en paralelo a las negociaciones orientadas a asegurar el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), pilar de la economía mexicana. Esta posición ha otorgado ventaja a Washington en un mercado multimillonario para sus exportaciones queseras, generando tensiones para las autoridades mexicanas.
El debate entre #México y Estados Unidos también enfrenta dos modelos de producción: Estados Unidos defiende el uso comercial de nombres considerados genéricos, mientras productores europeos buscan proteger tradiciones regionales. Además, el acuerdo con la Unión Europea reduciría… pic.twitter.com/qQKL9NLJod
Mientras la Unión Europea ya completó los procesos correspondientes, México aún no ha finalizado los trámites necesarios para la entrada en vigor del pacto modernizado, el cual requiere la ratificación del Senado de acuerdo con la Secretaría de Economía.
Por su parte, la Comisión Europea indicó a Reuters que no contempla modificar los términos del acuerdo y señaló que ha tomado nota de la postura de oposición de Estados Unidos. En tanto, la Oficina del Representante Comercial de EE. UU. (USTR) criticó en un informe reciente la expansión del sistema de Indicaciones Geográficas (IG) del bloque europeo, al que calificó como costoso, innecesario y un factor que contribuye a su déficit comercial lácteo con la región, valuado en mil 200 millones de dólares.
México figura entre los principales consumidores mundiales de queso, con una marcada preferencia por variedades tradicionales como el queso Oaxaca y el queso fresco. Sin embargo, las importaciones —principalmente procedentes de Estados Unidos— han registrado un crecimiento exponencial desde la década de 1980 y representan cerca del 30 por ciento del consumo interno, impulsadas por la demanda de marcas comerciales y el sector de pizzerías.
Actualmente, las exportaciones estadounidenses de queso a México alcanzan un valor aproximado de mil millones de dólares anuales, en contraste con los 200 millones de dólares que exporta el sector lácteo de la Unión Europea.
El acuerdo alcanzado con la UE contempló una cláusula que permite a las empresas mexicanas que ya utilizaban nombres protegidos continuar haciéndolo, siempre que distingan claramente sus productos de los europeos.
El diferendo también refleja una divergencia entre modelos agrícolas. Los productores europeos defienden la protección de las tradiciones regionales frente a la producción en masa. Antonio Martínez, presidente de una organización de protección del queso manchego, apuntó que Estados Unidos prioriza los grandes volúmenes de consumo.
En el ámbito nacional, posturas como la de Rodolfo Navarro, distribuidor de quesos, respaldan el tratado con la UE por la reducción de aranceles a productos europeos de especialidad. No obstante, diversos sectores advierten sobre la vulnerabilidad de los productores mexicanos frente a las importaciones estadounidenses de bajo costo.
El debate se extiende a percepciones sobre la calidad y el perfil de consumo. Mientras los fabricantes estadounidenses defienden la competitividad de sus productos en certámenes internacionales, especialistas locales como Georgina Yescas, cofundadora de la quesería Lactography, señalaron que el ingreso masivo de lácteos económicos limita el desarrollo de la producción nacional, al tiempo que consideran que la apertura a los quesos europeos puede diversificar los hábitos de consumo en el mercado mexicano.