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Agencia Reforma
Washington.- El director ejecutivo de Volkswagen AG, Oliver Blume, considera que los SUV y camionetas robustos -similares al Jeep Wrangler y a la Ford F-150- son una vía para revitalizar su negocio en Estados Unidos, por ello, el fabricante automotriz evalúa nuevos modelos de las marcas VW y Audi adaptados a los compradores estadounidenses.
Blume comunicó a los inversionistas que el grupo carece de vehículos construidos sobre los llamados chasis de largueros, la estructura tipo camión utilizada en los vehículos todoterreno auténticos y en las camionetas populares en EU, según una transcripción de la reunión consultada por Bloomberg News.
Estos modelos representan una oportunidad tanto para Audi como para la marca principal de la compañía, señaló. VW fabricaría dichos vehículos en Estados Unidos, indicó.
Lograr una recuperación en Estados Unidos se ha vuelto más urgente para Volkswagen a medida que se deteriora su negocio en China, que era muy lucrativo. El grupo alemán posee apenas alrededor del 4 % del mercado estadounidense, y las ventas de Audi en el país cayeron 17% en el primer semestre.
Incursionar en el segmento de camionetas y SUV de mayor precio brindaría a Blume la oportunidad de acceder a algunos de los nichos más rentables del mercado estadounidense, al tiempo que reduciría la dependencia de VW respecto a las importaciones desde México, que dejan márgenes más bajos.
La producción local de estos vehículos también disminuiría su exposición a los aranceles, un factor que lastra el negocio del grupo en Estados Unidos. Los planes de VW para SUV y camionetas se sumarían a la reactivación de modelos todoterreno electrificados bajo la marca Scout Motors, para la cual ya se está construyendo una fábrica en Carolina del Sur.
Existen “nichos de rentabilidad que el Grupo Volkswagen aún no explota, especialmente en el ámbito de los SUV y camionetas robustos”, afirmó Blume durante la sesión de preguntas y respuestas de la reunión.
En esa misma conferencia, el director financiero, Arno Antlitz, señaló la debilidad de la estructura actual de VW. El sedán Jetta y el SUV compacto Taos representan un volumen de ventas significativo en EU, pero “no hace falta mucha imaginación” para ver que sus márgenes son escasos cuando se envían desde México bajo el régimen arancelario actual, comentó.
VW busca ahora orientarse hacia segmentos del mercado más rentables. En cuanto a la marca Volkswagen, “es demasiado pronto para hacer un anuncio”, dijo Antlitz, agregando que la compañía se está adentrando en segmentos “más prometedores en términos de margen”.
El éxito dista mucho de estar garantizado. Los compradores de camionetas son extremadamente leales, y otros fabricantes han tenido dificultades para romper el dominio de Detroit en los segmentos de mayor tamaño de este tipo de vehículos.
Muchos compradores convencionales también se han decantado por SUV más pequeños basados en plataformas de turismos -como el Toyota RAV4 y el Honda CR-V-, que suelen consumir menos combustible que los vehículos construidos sobre estructuras más pesadas.
Las camionetas también se enfrentan a un obstáculo comercial adicional: Estados Unidos aplica desde hace tiempo un arancel del 25% a muchas camionetas ligeras importadas -el llamado “impuesto del pollo”-, lo que refuerza el argumento a favor de fabricar cualquier nuevo modelo dentro del país.