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La Jornada
Frankfurt, Alemania.- La amplia restructuración de Volkswagen –que incluye el recorte de 50 mil empleos y probablemente el cierre de cuatro plantas en Alemania– subraya la fuerza del impacto de China en la economía alemana, ya que el mayor mercado automovilístico del mundo, que hace pocos años era una importante fuente de ganancias, se convierte rápidamente en un gran desafío competitivo.
Los fuertes vientos en contra procedentes de China a los que se enfrenta el mayor fabricante alemán de automóviles ayudaron a destrabar un bloqueo en el consejo de administración y a convencer a empleados, sindicatos y autoridades del gobierno local de que Volkswagen (VW) necesitaba cambios rápidos.
El plan anunciado el pasado jueves incluirá la pérdida de 50 mil empleos y probablemente el cierre de cuatro plantas automotrices en Alemania, donde los costos de fabricación ya no pueden competir.
Los miembros del consejo que representan a los empleados habían rechazado en julio el plan del director ejecutivo, Oliver Blume, y la estructura favorable a los trabajadores de Volkswagen, en la que representantes de los empleados ocupaban la mitad de los asientos del consejo y el gobierno local de Baja Sajonia dos, había generado dudas sobre si Blume podría sacar adelante su plan.
La decisión del consejo fue un “resultado mucho mejor de lo que se temía”, escribieron analistas de Deutsche Bank el viernes. Aunque no resuelve los desafíos de VW de la noche a la mañana, “elimina una de las mayores preocupaciones de los inversionistas: si la empresa todavía es capaz de tomar las decisiones difíciles necesarias para abordarlos”. Las acciones de Volkswagen subieron 8 por ciento el viernes tras la noticia.
Añadieron que podría tener un “efecto halo” sobre otros fabricantes alemanes y alentarlos a realizar ajustes difíciles similares.
Blume ha señalado la turbulencia que afecta a la empresa en China, donde el cambio acelerado transforma un mercado en el que, antes de la pandemia, Volkswagen obtenía una gran parte de sus ganancias. Decenas de competidores chinos han lanzado 500 modelos nuevos solo este año, en un mercado donde las ventas han caído más de 20 por ciento y los precios han bajado.
El sector automotriz chino se ha beneficiado del apoyo gubernamental a los autos eléctricos y se caracteriza por una competencia feroz, costos bajos y una rápida adopción de nuevas tecnologías.
Mientras las ventas alemanas en China disminuyen, los fabricantes chinos BYD, Geely y Chery han empezado a ganar cuota de mercado en Europa.
Eso ha extendido la ansiedad en toda la industria alemana y entre el electorado. La economía alemana —la mayor de Europa— se ha estancado durante varios años, se contrajo en 2023 y 2024 y el año pasado mostró apenas un crecimiento de 0.2 por ciento. Aunque la tasa de desempleo de 4 por ciento es inferior al promedio de la Unión Europea, los alemanes ven los inquietantes titulares sobre recortes de empleo en empresas que han definido la economía alemana durante décadas: 50 mil en Volkswagen, con reportes en medios sobre planes para más, 8 mil bajas incentivadas en BMW para finales del próximo año, y una reducción de 13 mil en la empresa de tecnología automotriz Bosch para 2030.
China ahora produce muchos de los bienes complejos en los que Alemania se especializa. Las cifras comerciales muestran que, desde el año pasado, China vendió a Alemania más bienes industriales —como autos, camiones, locomotoras y dispositivos médicos— de los que Alemania vendió a China.
Los vientos en contra para Volkswagen son una “señal de advertencia para toda la industria automotriz alemana”, afirmó Stefan Bratzel, director del Center of Automotive Management (CAM) en Bergisch Gladbach. “Volkswagen, como fabricante de volumen, tiene el mayor problema, pero también Mercedes y BMW tienen que recortar costos y enfrentan el desafío de transformar toda la industria”.
“Lo que vemos ahora es una crisis fundamental de Volkswagen y de otros actores establecidos de la industria automotriz”, sostuvo. “Es un cambio tecnológico; es un cambio con nuevos jugadores que entran en el universo automotriz”.
VW también se ha visto afectada por el aumento de los aranceles de Estados Unidos a los autos importados desde Europa. La empresa enfrenta un arancel de 15 por ciento para los autos procedentes de Europa y de hasta 27.5 por ciento para los autos importados desde sus plantas en México.