La reapertura gradual de la frontera de Estados Unidos para la importación de ganado mexicano representa una señal positiva para la ganadería nacional y, aunque el beneficio inmediato será para los estados del norte del país, en la Península de Yucatán se espera que contribuya a recuperar paulatinamente el precio del becerro, que se ha visto presionado a la baja tras el cierre de las exportaciones.
Así lo considera Alberto Banuet Abhari, productor y ganadero del sureste, quien explica que el mercado ganadero de México y Estados Unidos está estrechamente vinculado y las decisiones que se toman en un país termina afectan al otro.
En entrevista con Diario de Yucatán, el también promotor de la iniciativa “México sin barrenador”, señala que la reapertura responde principalmente a factores del mercado estadounidense, donde el alto precio de la carne llevó al gobierno de ese país a permitir nuevamente el ingreso de becerros mexicanos, una medida que beneficia a los engordadores y empacadores estadounidenses, aunque genera inconformidad entre algunos productores de ese país.
En el caso de México, indica que los principales beneficiarios serán los ganaderos del norte, quienes podrán volver a exportar sus animales y venderlos en dólares. Sin embargo, estima que el efecto también alcanzará al sureste.
Durante el cierre fronterizo por el gusano barrenador más de un millón de becerros que normalmente se exportaban permanecieron en el mercado nacional, lo que incrementó la oferta y redujo los precios, señala Alberto Banuet Abhari.
En la Península de Yucatán, dice, esa situación provocó una disminución promedio cercana a los 10 pesos por kilogramo en el precio del becerro.
El ganadero indica que conforme el ganado del norte deje de abastecer las engor das del centro del país para dirigirse nuevamente a Estados Unidos, el ganado del sureste podrá recuperar parte de su valor , aunque evita establecer un plazo para que eso ocurra.
Sobre la situación sanitaria en la región con el gusano barrenador, afirma que los productores han aprendido a convivir con la plaga y a atender los casos de forma cotidiana.
“La gente lo identifica muy bien, lo sabe tratar bien, no hemos tenido grandes pérdidas de vidas animales, merma sí, pero es muy difícil calcular la merma ganadera, extremadamente difícil calcular la merma tanto en carne como en leche como los precios de los becerros”, afirma.
También comparte que actualmente los principales problemas para los productores no son comerciales, sino los requisitos para movilizar ganado, ya que los trámites sanitarios se han vuelto más largos y costosos, aunque el comercio interno en Yucatán continúa desarrollándose sin mayores afectaciones.
Respecto a la reanudación de las exportaciones, subraya que la primera etapa contempla únicamente a Sonora y Chihuahua, estados que mantienen un estatus sanitario especial y cuyos animales serán sometidos a revisiones exhaustivas antes de cruzar la frontera. Aun así, califica la decisión como positiva para todo el sector.
“Yo los celebro, a pesar de ser ganadero sureño, yo celebro que se abra la frontera, me da muchísimo gusto que los americanos hayan decidido levantarnos la cuarentena. La verdad es que no había una lógica epidemiológica por la cual debiera seguir cerrada la frontera”.
Acerca de si esperan algún apoyo del gobierno federal o estatal para recuperar los mercados y las pérdidas por el cierre de la frontera, Banuet Abhari es contundente. “No, con que no estorben, con que no estorbe el gobierno es suficiente”.
“La verdad es que el gobierno no interviene en los datos comerciales de los ganaderos. La verdad es que no tiene nada que ver. Si hubiera posibilidad de que simplificaran las reglas para movilizarlos, estaría estupendo, lo agradeceríamos, pero ahí afuera no, pues eso, simplemente con que no estorbe es suficiente”, recalca.
En cuanto al impacto económico del cierre de la frontera, rechaza que existieran pérdidas directas para los productores, al señalar que los ganaderos del norte adaptaron su estrategia comercial incrementando la exportación de carne procesada hacia Estados Unidos en lugar de ganado en pie. En Yucatán, señala, el principal efecto fue la disminución del precio del ganado.