La multinacional china descarga 700 coches en Caneliñas y pone en marcha la fase logística de la futura planta prevista entre Ferrol y As Pontes
El desembarco de los primeros coches de SAIC Motor en Ferrol ya no es una promesa ni una foto de agenda institucional: es una operativa real en el puerto exterior de Caneliñas y el primer movimiento visible del proyecto industrial con el que el gigante chino quiere asentarse en Galicia. La llegada del Anji Forever, el primer buque portavehículos del grupo recibido en Ferrol, ha servido para poner en marcha la ruta marítima con la que la compañía pretende introducir vehículos de MG en el noroeste peninsular y testar sobre el terreno la base logística desde la que aspira a desplegar su plan industrial europeo.
La operación, con 700 coches a bordo, tiene un valor que va mucho más allá de la descarga de esta semana. SAIC quiere utilizar Ferrol como puerta de entrada de vehículos y piezas, convertir el puerto exterior en un nodo de distribución regular y, en una segunda fase, desarrollar un complejo industrial repartido entre Caneliñas y As Pontes. Sobre la mesa figura una primera inversión de 200 millones de euros, la previsión de 2.300 empleos y una capacidad de producción anunciada de 120.000 vehículos al año cuando la planta esté operativa. La hoja de ruta que se ha ido conociendo en las últimas semanas sitúa el arranque de obras en 2027 y el objetivo de que la fábrica pueda entrar en funcionamiento antes de que finalice 2028.
El Anji Forever atracó en la mañana del miércoles en el puerto exterior de Ferrol tras una travesía de más de un mes desde China. El buque, operado por Anji Logistics, la filial logística de SAIC, transportaba alrededor de 700 vehículos y abrió con su llegada la primera operativa vinculada al proyecto gallego del fabricante. La descarga se organizó en la explanada habilitada en Caneliñas mediante el sistema ro-ro —roll-on/roll-off—, el habitual en el transporte marítimo de automóviles: los coches salen del barco por rampa y son conducidos hasta la campa logística, donde quedan estacionados antes de su distribución por carretera.
La maniobra tenía un valor de prueba evidente. No se trataba solo de comprobar que Ferrol podía recibir un gran portavehículos, sino de ensayar la operativa que SAIC quiere convertir en una línea regular de tráfico. La previsión avanzada por fuentes del entorno portuario y por medios especializados es que la compañía mantenga una frecuencia mensual de escalas en esta primera fase, con una operativa pensada para usar Caneliñas como plataforma de entrada de coches de MG en el norte de España y como base para el futuro movimiento de piezas.
La clave de lo ocurrido en Ferrol está en que este barco no llega para cubrir una necesidad puntual de importación, sino para activar el primer escalón de un proyecto mucho más amplio. SAIC lleva meses trabajando con la Xunta en la implantación de su primera gran base industrial en Europa y ha situado a Galicia como enclave preferente para esa operación. El diseño conocido hasta ahora reparte el proyecto entre Ferrol y As Pontes: el puerto exterior asumiría la recepción de vehículos y componentes, así como la actividad de ensamblaje, mientras que el municipio pontés concentraría parte de la producción auxiliar y de componentes.
La dimensión económica de ese plan explica la expectación que ha generado la llegada del Anji Forever. La primera fase anunciada contempla 200 millones de euros de inversión, 2.300 empleos —repartidos entre puestos directos, indirectos y actividad en As Pontes— y una planta con capacidad para fabricar 120.000 vehículos anuales. Son cifras de una magnitud poco habitual para Ferrolterra y, por eso, la maniobra de esta semana se interpreta como el paso que faltaba para pasar del anuncio político e industrial a una operativa tangible.
Ahora bien, conviene distinguir con claridad entre lo que ya está en marcha y lo que aún depende de la ejecución del proyecto. Lo que ha arrancado esta semana es la fase logística: la llegada del primer buque, la descarga de vehículos y el ensayo del puerto como nodo de entrada. La fase industrial —planta, obras, líneas de ensamblaje, ritmos de producción y empleo definitivo— sigue vinculada al desarrollo de las próximas etapas y a la concreción administrativa y empresarial del plan.
El movimiento de SAIC no puede entenderse solo desde la óptica local. El grupo chino está inmerso en una expansión internacional acelerada y Europa es una de sus prioridades. La compañía, con sede en Shanghái, es una de las mayores automovilísticas de China y en el mercado europeo opera sobre todo a través de MG, la histórica marca británica que hoy es uno de los principales vehículos comerciales del automóvil chino en el continente.
Los números explican esa ofensiva. MG cerró 2025 con 300.000 vehículos vendidos en Europa, un 30% más que el año anterior, y España se ha convertido en uno de sus mercados más importantes. De hecho, el mercado español representa alrededor del 15% de las ventas europeas de MG, según datos publicados en el contexto del desembarco gallego. El avance de las marcas chinas en España ha sido especialmente rápido: si en 2024 suponían el 6,64% de las ventas, en 2025 su cuota subió al 11,54%, con 132.554 matriculaciones, y MG fue la enseña más destacada dentro de ese grupo.
Ese crecimiento es una de las razones por las que SAIC necesita reforzar su estructura en Europa. La compañía no solo quiere vender más coches, sino acercar parte de su cadena logística e industrial al mercado europeo para ganar agilidad, reducir costes y protegerse mejor en un contexto cada vez más tenso desde el punto de vista comercial. La Unión Europea ha endurecido su posición frente al coche eléctrico chino y los fabricantes asiáticos llevan tiempo buscando fórmulas para producir o ensamblar en suelo europeo y así amortiguar el impacto de aranceles y barreras comerciales. En ese tablero, España ha ganado peso como destino por su tradición automovilística, su red de proveedores, sus puertos y su posición como puerta de entrada al sur de Europa.
La arquitectura del proyecto gallego responde precisamente a esa lógica. Ferrol aportaría el acceso marítimo, el suelo portuario y la capacidad logística para recibir coches y componentes; As Pontes, espacio industrial y una posible base para actividades auxiliares o de componentes. La combinación permite a SAIC unir en un mismo proyecto la llegada por mar de vehículos y piezas con una implantación fabril de mayor recorrido.
En las informaciones conocidas hasta ahora, el puerto exterior de Caneliñas aparece como el corazón logístico del plan. Allí se ubicaría el ensamblaje y el montaje final de vehículos a partir de piezas llegadas por barco, mientras que As Pontes se integraría como segunda pata del complejo. Ese reparto también tiene una lectura territorial: Ferrolterra busca una nueva gran carga industrial ligada al puerto y a la automoción, mientras que As Pontes necesita reindustrializar su economía tras el cierre de la central térmica y el declive del carbón. SAIC ha encontrado en esa combinación una oferta de suelo, logística y apoyo institucional difícil de replicar en otros enclaves.
La llegada del primer barco tenía, además, un destinatario claro: el propio puerto de Ferrol. Caneliñas llevaba tiempo buscando tráficos capaces de consolidar su papel en la fachada atlántica, y la automoción abre ahora una posibilidad distinta a la de los graneles tradicionales. Para SAIC, Ferrol solo sirve si puede garantizar algo más que una descarga puntual: necesita una infraestructura con superficie suficiente para almacenar coches, capacidad para mover piezas, agilidad operativa y una conexión terrestre razonable para distribuir la mercancía y alimentar una futura planta.
Por eso el operativo de esta semana era, en realidad, un examen logístico. Había que medir tiempos, coordinación, descarga, estacionamiento y capacidad de respuesta de todos los actores implicados. En el entorno portuario se movilizó un equipo amplio de personal vinculado a la consignataria, remolcadores, operarios de patio y conductores, con una explanada de cerca de 20.000 metros cuadrados preparada para recibir los vehículos. La prueba se superó con normalidad y ese resultado era clave porque refuerza la credibilidad de Ferrol como puerto del automóvil, no solo como dársena de importación puntual.