A veces la economía es tan débil que el cierre de un canal marítimo puede desestabilizarla. Poco puede sorprender ya a estas alturas, puesto que ya había sucedido con anterioridad ante otros factores externos: desde un virus a un presidente saliendo ante la prensa con pizarras amenazando al resto de países con aranceles surrealistas. Y el cierre del Estrecho de Ormuz (provocado por ese mismo presidente) ha hecho que el petróleo se disparara, lo que a su vez ha llevado a la inflación a volver a subir.
Y los bancos centrales, tras tardar mucho en subir tipos de interés en 2022 cuando los precios sí subían por un calentamiento económico brutal, ahora, que el motivo es otro, quieren reaccionar más rápido. Sin entrar a valorar si hacen bien subiendo tipos de interés cuando el motivo es una falta de oferta de petróleo, o si se vuelven a equivocar, sí hay que ver las consecuencias para los inversores. En un primer momento debería afectar a la renta fija, y realmente es el primer activo perjudicado, en especial los bonos públicos.
El mercado de renta fija es mucho más complicado de lo que mucha gente piensa: Además del riesgo de crédito (que el emisor de la deuda no la devuelva) existe un riesgo de subidas de tipos. Esto es contraintuitivo y algo complicado de explicar: ¿si suben tipos, pierden los inversores en renta fija?Es una reacción matemática: si suben los tipos de interés, las emisiones de deuda «vivas» tienen que bajar de precio para compensar los intereses más altos que pagan las nuevas emisiones. Y en 2022 vimos un ejemplo muy doloroso. Pero también afecta a las bolsas desde varios frentes. Algunos son indirectos porque afecta a sus clientes: por una parte porque pagan más intereses por sus deudas, así que tienen menos renta disponible. Por otra porque las Administraciones Públicas, que están muy endeudadas, tendrán más gastos de intereses y muchas veces los intentan compensar subiendo impuestos; impacto adicional para la renta disponible de los clientes y para las cuentas de la propia empresa.
Si la empresa, a su vez, también está endeudada, evidentemente sus beneficios se ven reducidos, puesto que se incrementan los costes financieros. Por si fuera poco, los analistas a la hora de calcular el valor de una empresa, nos sale un valor más bajo si los tipos son altos. También es complicado de explicar porque es otra fórmula matemática: para «traer» al presente los flujos de caja que esperamos tengan en el futuro utilizamos el tipo de interés «libre de riesgo».
¿Quiere decir que las bolsas bajarán con la subida de tipos?Ni mucho menos, de hecho, si ves el gráfico no hay relación directa, sino más bien todo lo contrario.Y eso también es contraintuitivo, pero tiene su lógica: desde que las empresas compensen esos costes (por ejemplo, mejoras de producción o reducciones de otros costes) a buscar invertir en empresas que no se vean perjudicadas (por no tener deuda, por tener clientes muy fieles…).
Por lo tanto, cuidado a tener miedo de caídas de bolsas por subidas de tipos, especialmente en una situación como la actual que la inflación depende que se abra (o no) un canal marítimo.