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Tiempo Rural
Mientras el consumo interno sigue en declive, las exportaciones crecieron 10,2%. Dos curvas que se cruzan y profundizan su tendencia.
Entre enero y junio, el consumo aparente se ubicó en 1.019.430 toneladas res con hueso, casi 132 mil toneladas menos que un año atrás. Medido por habitante, el promedio de los últimos doce meses descendió a 47 kilos por año, una caída del 8,2% interanual. Hace dos décadas el consumo superaba los 60 kilos por persona. En junio de 2023 el promedio móvil de doce meses marcaba 53,8 kilos; bajó a 48,3 kilos en 2024, se ubicó en 51,2 kilos en 2025 y llegó a los 47 kilos actuales.
Los embarques al exterior sumaron 408.600 toneladas res con hueso en el semestre, unas 38 mil toneladas más que en 2025. El principal impulso provino de la ampliación de la cuota de importación de Estados Unidos, mercado que se suma a China como gran demandante de la carne argentina. La distribución del destino de la producción se modificó en consecuencia: hace un año, el 75,6% quedaba en el mercado interno y el 24,4% se exportaba; en el primer semestre de 2026 esa relación pasó a 71,4% para el consumo local y 28,6% para la exportación.
En la caída de la oferta intervienen varios factores. La producción total alcanzó 1,428 millones de toneladas res con hueso, un 6,2% menos que en igual período de 2025, equivalente a 93.860 toneladas menos elaboradas por la industria frigorífica. La CICCRA atribuye ese descenso a la menor disponibilidad de hacienda para faena, aunque señala que el mayor peso promedio de los animales, favorecido por los sistemas de recría a campo, permitió compensar parcialmente la reducción. Detrás de esa menor disponibilidad están las secuelas de la sequía 2022-2023, que redujo el stock de vientres, y el final de una fase de liquidación de existencias que se extendió por tres años.
Respecto de la demanda, la cámara identifica dos causas: el menor poder de compra de los hogares y el incremento del precio relativo de la carne vacuna durante el último año. En marzo, el precio de la carne subió 10,6% en el Área Metropolitana de Buenos Aires y acumuló 68,6% en doce meses, más del doble que la inflación, según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), que ubicó el kilo promedio en 18.564 pesos. Durante el último trimestre, sin embargo, la CICCRA detectó una moderación en la evolución de los precios: en junio el valor promedio de los cortes registró una baja de 0,1% mensual, con caídas en asado (-1,8%), nalga (-0,9%) y cuadril (-0,5%), y aumentos en carne picada común (2,1%) y paleta (0,6%).
La reorientación de la producción hacia los mercados externos responde a la diferencia de precios que ofrecen unos y otros destinos. Ante la caída de la oferta y la mayor competencia de la exportación, el volumen disponible para el mercado interno podría ubicar el consumo anual per cápita en torno a 43 o 44 kilos, unos 6 kilos menos que el año anterior. Según esa estimación, en ese escenario los precios tenderían a mantenerse elevados, sin cambios significativos al menos hasta el segundo semestre de 2027.
El desplazamiento del consumo vacuno tiene su contraparte en otras proteínas. La ingesta de carne aviar alcanzó los 47,7 kilos por habitante, prácticamente equiparada con la vacuna. Según la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), el consumo combinado de pollo y huevo proyecta unos 75 kilos por persona para este año. En total, la dieta argentina suma 116,5 kilos anuales de proteína animal, un nivel que se mantiene entre los más altos del mundo pero con una composición distinta a la histórica.
El cuadro se completa con el aumento de las importaciones. Entre enero y mayo ingresaron al país 10.514 toneladas de carne vacuna, un 67% más que en el mismo período de 2025, con Brasil como origen del 85% del volumen.
La CICCRA señala en sus informes que la ganadería argentina podría estar iniciando una etapa de recuperación del stock bovino tras el ciclo de liquidación, aunque aclara que ese proceso todavía no se refleja en una mayor oferta para el mercado interno. Por el momento, la combinación de menor poder adquisitivo, precios elevados y mayor orientación exportadora define el volumen de carne que llega a los hogares.
La serie histórica que elabora la cámara desde la década de 1990 ubica al primer semestre de 2026 como el de menor consumo interno de carne vacuna del período relevado. La discusión sobre el destino de la producción de alimentos (qué proporción se exporta y qué proporción abastece el mercado doméstico) es la que las organizaciones de la agricultura familiar y campesina vienen planteando desde hace años.
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