Por:
Carlos Heller
@CarlosHeller
Según lo indica la Ley de Administración Financiera, el Poder Ejecutivo presentó el proyecto de Ley de Presupuesto Nacional 2027 el pasado 15 de septiembre para ser tratado en el Congreso de la Nación. El eje del mismo continúa siendo la permanencia del superávit fiscal, un objetivo similar al de años anteriores de este gobierno, cuando se produjo un gran ajuste. Una política que cada vez resulta más difícil de seguir implementando, como lo indican las proyecciones para el próximo año y los dos siguientes, que mantienen el gasto primario alrededor del 14% del PBI.
Las estimaciones macroeconómicas calculan un crecimiento del 3% del PBI para 2026, bien lejos del 5% que se proyectó en el Presupuesto de este año.
Para el 2027 se prevé un aumento del 4% del PBI. Vale la pena destacar lo estimado para la industria: 4,4% de crecimiento para el año 2027, mayor a la variación del PBI. Una proyección bastante optimista al tener en cuenta que desde la asunción del gobierno libertario la actividad industrial se redujo un 12%.
Por otro lado, el último dato de utilización de la capacidad instalada de la industria tampoco es alentador. En julio se encontraba en un 57,7%, y por noveno mes consecutivo el sector operó a menos de un 60% de su potencial máximo. En el análisis acumulado, durante los primeros siete meses del año se observa que desde 2024 los valores se encuentran en ese rango (menor al 60%), bien por debajo de los registrados en años anteriores, debiendo retrotraernos al año 2002, exceptuando el año de la pandemia, para encontrar un valor menor. De hecho, en 2023 ya se rondaba el 63%. Adicionalmente, los actuales niveles son aún más bajos que durante la crisis macrista de 2018 y 2019.
La proyección para la actividad comercial también indica estar sobrevaluada. Según el proyecto, se espera un incremento del 5,1%.
Los datos de las empresas en funcionamiento tampoco validan este optimismo. Según las últimas cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) hubo una pérdida neta de 8.734 empresas durante el primer semestre 2026. De esta forma, ya son más de 31.000 las empresas que cerraron durante la era Milei. Los principales afectados: el comercio, el transporte y la industria manufacturera.
Analizados estos números, en el Presupuesto no hay una sola alusión a cómo puede producirse el crecimiento de los sectores mencionados.
En el proyecto se asume además una suba en todos los componentes de la demanda y, en particular, llama la atención el aumento previsto para 2027 de la inversión (+9,2%). Más aun teniendo en cuenta que en el Presupuesto 2026 se proyectaba una suba de 9,4% para este año, que terminará en terreno negativo (-2,1%), según lo informado en el actual proyecto.
Respecto de la Ley de Emergencia Nacional en Discapacidad, se modifican y derogan varias de sus disposiciones centrales. El punto de mayor preocupación es el artículo 39, al terminar con la universalidad de los valores del nomenclador (listado oficial de servicios y tratamientos médicos, educativos y de rehabilitación que fija los aranceles mínimos de referencia que las obras sociales y prepagas deben pagar a los profesionales y centros asistenciales) pudiendo existir distintos valores para una misma prestación según quién sea el obligado al pago.
Además, se vuelve a vincular el acceso a la pensión con la condición de estar “imposibilitado para trabajar”, eliminando de esa manera la esencia de la prestación “para protección social” de la ley votada en julio de 2025 e insistida por el Congreso luego del veto presidencial.
Las Universidades continuarían sufriendo un importante recorte. Las partidas que se proponen en el proyecto de Presupuesto 2027 mantienen los valores del periodo 2024-2026, un 32% menos de lo que estima el Consejo Interuniversitario Nacional, según lo establece la Ley 27.795. En cifras, este organismo había previsto una financiación para las Universidades de 11 billones de pesos y el gobierno destinaría sólo 7,3 billones. Además, los salarios docentes, que continuarán perdiendo poder adquisitivo en el orden del 25% en el periodo 2023-2026 (con estimación de los próximos meses), tampoco se recuperarían para 2027.
De la misma forma, según lo proyectado en el Presupuesto para Ciencia y Tecnología, el recorte sería del 7% en términos reales y del 85% al compararlo con 2023. Las partidas destinadas al Conicet contemplan una suba nominal que no llega al 11% (menor a la inflación proyectada), lo que implica valores reales negativos, y peor aún se encuentran el INTI y el INTA, para los cuales se asignaron partidas nominalmente inferiores a las de 2026: -5,2% y -12,4%, respectivamente.
En este marco, no sorprende el intento del gobierno de eliminar la actualización automática de la AUH y otras asignaciones familiares (tanto para los montos como para los límites y rangos de ingresos para acceder).
El INDEC informó que el PBI cayó 0,6% en el segundo trimestre de 2026 respecto del primer trimestre del año, acumulando una variación positiva del 2% interanual. Valores que hacen difícil prever que se llegará al 3% proyectado para 2026 en el Presupuesto presentado hace unos días. Uno de los componentes de la demanda agregada que mayor retroceso tuvo fue el consumo privado con una caída del 2,4% interanual. El presidente Javier Milei asegura que el consumo “vuela” y está en niveles récord, pero la realidad de los datos muestra un escenario muy diferente.