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18 de mayo de 2026

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​El enfoque de la agenda presidencial está centrado en estabilizar los lazos bilaterales, mejorar la confianza mutua y alejar una nueva guerra arancelaria.

​Las delegaciones económicas mantuvieron intercambios calificados como “francos, profundos y constructivos”. Foto: EFE.

Un comunicado oficial del Ministerio de Comercio de China confirmó que los mandatarios de Pekín y Washington sostuvieron conversaciones estratégicas en la capital del país asiático, logrando acuerdos de gran envergadura que abarcan reducciones arancelarias recíprocas, la compra masiva de aeronaves estadounidenses y la eliminación de barreras en el sector agrícola.

​El presidente estadounidense, Donald Trump, adelantó que se han consolidado «grandes acuerdos comerciales en beneficio de las dos naciones», detallando previamente que el gigante asiático accedió a la compra masiva de soja, aviones Boeing y petróleo de EE.UU.

​Las delegaciones económicas, que venían de realizar consultas preparatorias secretas en Corea del Sur el pasado 13 de mayo, mantuvieron intercambios calificados como “francos, profundos y constructivos” bajo los principios de respeto mutuo y beneficio compartido.

​China y Estados Unidos alcanzaron arreglos definitivos para la adquisición china de aviones comerciales estadounidenses, asegurando además las garantías de suministro hacia el gigante asiático de motores y piezas aeronáuticas esenciales para su flota.

A esto se suma el compromiso de Pekín de incrementar significativamente la importación de crudo norteamericano.

​Ambas potencias acordaron disminuir tarifas sobre productos de interés equivalente para dinamizar el intercambio.

Para dar seguimiento a estos consensos, se anunció la creación de dos nuevos organismos técnicos de alto nivel: El Consejo de Comercio, encargado de discutir de manera permanente las futuras rebajas de aranceles y la eliminación de trabas burocráticas.

​El Consejo de Inversiones, diseñado para abordar de forma directa las preocupaciones y normativas que afectan a las empresas de capitales mixtos en ambos territorios.

​El diálogo permitió destrabar vetos recíprocos de acceso a mercado y barreras no arancelarias mediante compromisos específicos: Washington promoverá soluciones a las demandas chinas sobre productos lácteos, la flexibilización de retenciones automáticas a productos acuáticos, la exportación de bonsáis con sustrato y el reconocimiento sanitario de zonas libres de gripe aviar en la provincia de Shandong.

Mientras que Pekín agilizará el registro de instalaciones para la importación de carne vacuna y revisará los vetos a las exportaciones de carne avícola procedentes de determinados estados norteamericanos.

​El enfoque de la agenda presidencial estuvo centrado en estabilizar los lazos bilaterales, mejorar la confianza mutua y alejar el fantasma de una nueva guerra de divisas o aranceles descontrolados.

En ese sentido, los líderes de ambas naciones acordaron impulsar una relación estratégica estable y constructiva que rija durante los próximos tres años y más.

​Aunque las fuentes oficiales precisaron que los equipos económicos continúan negociando los detalles específicos y la letra chica de los contratos, la reactivación de las compras chinas de soja y manufactura pesada representa un balón de oxígeno para el sector exportador e industrial de los Estados Unidos.

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