Los activistas insistieron en que este despliegue representa un deber impostergable para devolver solidaridad internacionalista a la isla
La saña de EE.UU. por cortar el acceso al combustible establece, según los participantes del foro, un debate ético y moral a escala multilateral sobre la impunidad y permisividad con la que actúa el imperialismo norteamericano. Foto: EFE.
La causa de la mayor de las Antillas por el respeto a su soberanía y la autodeterminación de su pueblo encontró un potente eco global a través de una transmisión colaborativa masiva denominada «Cadenazo por Cuba».
La iniciativa comunicacional logró articular los esfuerzos de más de 50 medios de comunicación provenientes de más de una decena de países de la región.
Una publicación compartida por Huella del Sur (@huella.delsur)
A partir de las 8:00 P.M. (hora de Cuba), los colectivos periodísticos y activistas implicados replicaron de manera simultánea en sus plataformas y redes sociales diversos contenidos orientados a visibilizar la resistencia de los habitantes del archipiélago frente a las criminales condiciones del bloqueo energético, el cual ha sido recrudecido recientemente por el Gobierno de los Estados Unidos.
En la isla, la cobertura se siguió a través de las plataformas de la Agencia Cubana de Noticias, Resumen Latinoamericano y el capítulo cubano de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad.
El espacio radial y digital difundió una serie de entrevistas concedidas en La Habana al corresponsal de Brasil de Fato, Gabriel Vera Lopes.
En estos diálogos, representantes de diversos organismos ofrecieron una radiografía de la realidad actual cubana y advirtieron sobre el peligro que suponen las acciones de un «imperialismo norteamericano en decadencia» que, mediante una reactivación de la Doctrina Monroe, intenta restablecer el control sobre la región desconociendo la independencia de sus pueblos.
Ariel Dacal Díaz, educador popular del Centro Memorial Martin Luther King, apuntó durante su intervención que Cuba atraviesa una etapa de agudización de su resistencia histórica, cuya raíz se remonta a más de seis décadas de hostilidad consistente por parte de Washington. Dacal Díaz denunció que los impactos sufridos por la población, agravados por órdenes ejecutivas y sanciones recientes, cargan el peso acumulado de una agresión asimétrica y unilateral.
“Esto se suma a la erosión propia de tanto tiempo de resistencia y va degenerando en la propia calidad de vida de la población, la cual padece por ello costos inimaginables”, enfatizó el pensador, tras desmentir que la isla represente una amenaza para EE.UU. y recordar que la diplomacia revolucionaria promueve la resolución pacífica de conflictos.
Por su parte, Fernando Luis Rojas, integrante del capítulo cubano de la Red de Intelectuales, coincidió en la preocupación por el desgaste apreciado en sectores estratégicos como el renglón energético, cuyo deterioro impacta directamente en todos los escenarios de la vida cotidiana.
Rojas evaluó que el proceder de la Casa Blanca reactiva los postulados del histórico memorando de Lester Mallory (1960), el cual apela de forma abierta a la precarización de las condiciones de vida de las personas para generar descontento social y canalizar el enojo hacia el poder revolucionario.
Asimismo, el intelectual criticó la narrativa que intenta naturalizar como un factor negativo la dependencia de Cuba de las importaciones de petróleo, señalando que esto normaliza el «ejercicio prepotente de un solo Estado» por encima del derecho internacional y las normas del libre comercio.
Cuba denuncia que bloqueo petrolero de EE.UU. frena distribución de alimentos y medicinas