Aduana halla 80 mil cigarrillos en un bus en Quito
Un control a un bus interprovincial en Quito terminó con un importante decomiso de cigarrillos de contrabando.
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Por Luz Itza Cocom A. de Comunicadores por Palestina_Resumen Latinoamericano 20 de septiembre 2026
El «escudo Triple-A» del despojo:La firma el pasado 1 de junio en Washington de una declaración de intenciones entre el ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, y el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Ilan Goldfajn, ha puesto en marcha una arquitectura geoeconómica que busca reconfigurar el control de los recursos estratégicos en América Latina. Bajo el nombre de Acuerdos de Isaac, esta iniciativa representa la expansión del modelo de los Acuerdos de Abraham —que normalizaron las relaciones entre Israel y naciones árabes en 2020— hacia el hemisferio occidental, con Argentina como principal impulsor y México como próximo objetivo estratégico.En Centroamérica nos interpela el conocido y reciente escándalo de injerencia de grupos israelíes en Honduras. En donde empezó por generar controversia la liberación de Juan Orlando Hernández, expresidente hondureño condenado por narcotráfico y vínculos con el crimen organizado, esta liberación ha sido impulsada por grupos israelíes que operan en la región.El denominado «Honduras Gate» documenta cómo redes de poder transnacionales han influido en el sistema de justicia hondureño para beneficiar a actores políticos alineados con los intereses del sionismo internacional y la ultraderecha regional. En este caso sobresale la implementación de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDES), que en su momento, también intentaron implementar en Guatemala. Este es un proyecto en donde empresarios aliados al proyecto sionista, han invertido importantes sumas de dinero para crear enclaves mejor conocidos como «ciudades modelo», en donde no hay normativa del Estado hondureño y se diseñaron para ser territorios administrados como una corporación, en donde sus habitantes no votan. Peter Thiel es uno de los financistas de este proyecto que están despojando al país de su territorio mientras promueve un pensamiento político libertario en donde los grupos económicos buscan aislarse de las obligaciones colectivas de la sociedad común, oponiendose a los derechos humanos y a la democracia. Este entramado evidencia que la estrategia de control de recursos no se limita al ámbito económico, sino que se extiende a la manipulación de los sistemas políticos y judiciales, además de promover violencia y control social para dominar a las masas, así como se evidencio en los audios publicados en el caso “Honduras Gate”.Guatemala, por su parte, ocupa un lugar central en este entramado no solo por su histórica alianza con Israel, sino por la red de acuerdos comerciales, cooperaciónmilitar, convenios municipales y formación académica que la convierten en un eslabón fundamental de esta estrategia global. La relación entre Israel y Guatemala es una de las más antiguas y sólidas en América Latina. El 29 de noviembre de 1947, Guatemala votó a favor del Plan de Partición de Palestina, y en mayo de 1948 se convirtió en el segundo país del mundo en reconocer oficialmente a Israel. Durante la Guerra Fría, esta alianza se consolidó en los años más duros del conflicto armado interno guatemalteco. Tras el retiro del apoyo militar de Estados Unidos en tiempos de Jimmy Carter, Israel se convirtió en un socio estratégicode los gobiernos militares, suministrando armamento, entrenamiento y tecnología. La asistencia israelí durante el genocidio guatemalteco fue documentada por el Tribunal Permanente de los Pueblos en 1983. El Mossad y la CIA participaron activamente en la búsqueda del «hombre idóneo» para liderar el país, eligiendo al general Efraín Ríos Montt, quien en marzo de 1982 dio un golpe de Estado. El programa de Ríos Montt se llamó «Fusiles y Frijoles», una táctica contrainsurgente que consistía en concentrar el campesinado en «campamentos modelo» para aislar la base social de la guerrilla.Los campamentos se convirtieron en centros de exterminio masivo, y la asistencia israelí consistía en «modificar el patrón de población y actividad laboral», un eufemismo encubierto en el insólito término «palestinización». Investigaciones académicas de la Universidad de Yale confirman que en la década de 1980, asesores agrícolas israelíes ayudaron al ejército guatemalteco a construir «aldeas modelo» que facilitaron un genocidio.Este patrón de cooperación militar se ha mantenido en el tiempo. El gobierno de Bernardo Arévalo ha mantenido el Memorándum de Entendimiento sobre Cooperación Industrial y Tecnológica en el Área de Defensa firmado en 2023, y en mayo de 2025 el Ejército de Guatemala adjudicó, sin licitación, compras por 79.3 millones de quetzales (aproximadamente 10.3 millones de dólares) a empresas israelíes de tecnología militar, eludiendo los procesos exigidos por la Ley de Contrataciones del Estado. Los beneficiarios finales fueron Elbit Systems y Marom-Dolphin, ambas identificadas en el informe de la relatora especial de la ONU Francesca Albanese como parte de «la economía del genocidio» en Gaza.Elbit Systems, la mayor fabricante de armas de Israel, ha visto aumentar sus ganancias más del 30 por ciento desde el inicio de la ofensiva en Gaza en 2023. El informe de Albanese, publicado en junio de 2025, instó a los estados a imponer un embargo integral de armas a Israel, suspender los acuerdos comerciales y responsabilizar a las empresas por violaciones de derechos humanos. A pesar de estos llamamientos, Guatemala no solo ha mantenido su alianza militar con Israel, sino que la ha profundizado, en un acto de desacato a las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia que en enero de 2024 emitió medidas cautelares para prevenir el genocidio en Gaza.El TLC entre Guatemala e Israel, firmado en septiembre de 2022 y vigente desde marzo de 2024, constituye el andamiaje legal que facilita la penetración del modelo israelí en el territorio guatemalteco. Incluye capítulos sobre acceso al mercado, facilitación del comercio y barreras técnicas, y Guatemala concedió a Israel acceso libre de aranceles a productos agrícolas e industriales. Más allá del comercio formal, el tratado abre la puerta a la cooperación en áreas estratégicas como la gestión del agua, las energías renovables y la agricultura.En todos los tratados de libre comercio que Israel ha firmado con países de Latinoamérica, existe un alto grado de opacidad, ya que se firman con las varias y mismas cláusulas de confidencialidad, propiedad intelectual, inmunidad judicial a trabajadores de sus empresas y técnicos enviados por las empresas y les blinda de cualquier disputa porque acuerdan ser dirigidos a tribunales extranjeros, su mayoría en Reino Unido.Recordemos que por medio de la embajada de Israel en Guatemala se promovió a la empresa privada israelí M. Tarcic Engineering Ltd. implicada en el conocido caso de fraude «agua mágica», en donde se adjudicaron ilícitamente dos contratos por casi 22.8 millones de quetzales (unos 18 millones de dólares) a la empresa israelí para aplicar un producto supuestamente capaz de limpiar la contaminación y derrames de petróleo, es por este caso que la ex vicepresidente Roxana Baldetti tuvo una condena de más de 15 años de prisión.La relación entre Israel y Guatemala se ha extendido a los gobiernos locales a través de una red de convenios de cooperación. En julio de 2025, el presidente de la Asociación Nacional de Municipalidades (ANAM), Sebastián Siero, sostuvo una reunión con el embajador de Israel en Guatemala, Alon Lavi, para fortalecer la cooperación bilateral en los 340 municipios del país.La cooperación se canaliza a través del departamento de cooperación de la embajada, que envía convocatorias a ANAM para cursos en temas culturales, agrícolas, educativos y de saneamiento. La embajada insiste en que no pide retribución por estos cursos, aunque reconoce que «quedar bien puede abrir puertas para solicitar apoyo en el futuro». Esta estrategia de influencia a través de capacitaciones gratuitas crea un ecosistema de dependencia y alineamiento político. La participación de alcaldes guatemaltecos en eventos internacionales organizados por Israel constituye otra vía de vinculación.En junio de 2026, la embajadora de Guatemala en Israel, Ava Atzum Arévalo, acompañó a alcaldes en su participación en Muni World, conferencia anual que reúne a líderes municipales para intercambiar soluciones a desafíos urbanos. La edición 2026 se enfocó en tecnología aplicada a la gestión municipal, sistemas de alerta temprana, inteligencia artificial y catastro. En 2019, la Embajada de Israel en Guatemala hizo el lanzamiento de la exposición sobre el desarrollo del agua y laConferencia WATEC Israel 2019, el principal evento mundial sobre tecnología hídrica, donde empresas como Mekorot, Netafim y ADAMA presentan sus soluciones.
La cooperación israelí ha sido correspondida por municipalidades guatemaltecas con gestos simbólicos de hermandad. En 2020, el Concejo de Antigua Guatemala aprobó el cambio de nombre de la Calle Sucia a Calle Jerusalén. En noviembre de 2025, la alcaldesa de Zacapa, Xiomara Ovalle, inauguró la avenida Jerusalén. En julio de 2026, el municipio de San Juan Sacatepéquez inauguró el bulevar Jerusalén con la develación de un monumento de la estrella de David. En 2021, 16 municipalidades guatemaltecas colocaron banderas de Israel en sus palacios municipales.Más allá de los convenios municipales, Israel ha establecido convenios académicos con universidades guatemaltecas para formar profesionales que promuevan sus políticas expansionistas. A través de becas y programas de intercambio, profesionales guatemaltecos son capacitados en universidades israelíes en temas de gestión hídrica, agricultura de precisión, tecnología de riego y ciberseguridad. Estos profesionales regresan a Guatemala con una visión técnica alineada con el modelo israelí, y ocupan posiciones clave en instituciones gubernamentales, municipales y privadas desde donde facilitan la implementación del «paquete tecnológico» israelí. Esta estrategia de formación de capital humano asegura que el modelo se replique desde dentro, sin necesidad de imposición externa, y crea una red de influencia que perpetúa la dependencia tecnológica y la alineación política con los intereses israelíes.El origen inmediato de los Acuerdos de Isaac se remonta a 2025, cuando el presidente argentino Javier Milei se convirtió en el primer jefe de Estado no judío en recibir el Premio Génesis con una dotación de un millón de dólares, que destinó íntegramente a la creación de la organización American Friends of Isaac Accords, con sede en Nueva York. Esto, debido a que el presidente Javier Milei, realizó una conferencia durante tres días en Buenos Aires Argentina en donde se hicieron presentes legisladores de 12 países latinoamericanos, concluyeron la conferencia firmando una resolución que respalda la expansión de los Acuerdos de Abraham.Entre los países participantes figuraron Guatemala, Honduras, Brasil, Argentina, Colombia, Panamá, Costa Rica, Venezuela, Ecuador, Chile, Paraguay, Uruguay y Bolivia. La conferencia, organizada por la Israel Allies Foundation junto con American Friends of Isaac Accords, reunió a más de 20 legisladores, embajadores, líderes religiosos y figuras políticas, y se centró en alentar a más Estados latinoamericanos a trasladar sus embajadas a Jerusalén, adoptar la definición de antisemitismo y fortalecer la cooperación legislativa contra «el terrorismo y el extremismo». Milei presentó la iniciativa como una decisión moral, afirmando que no había «lugar para la neutralidad».El nombre «Isaac» subraya la dimensión territorial del proyecto: en la tradición bíblica, Isaac es el único patriarca que nunca abandonó la Tierra de Israel. Esta narrativa bíblica ha sido utilizada sistemáticamente para imponer una ideología supremacista que se autodenomina «pueblo elegido», manipulando la interpretación de las escrituras para justificar la expansión territorial y el despojo.En Guatemala, esta estrategia se ha ampliado para alinear a las masas a la defensa y los intereses israelíes mediante «la doctrina sionista pentecostal», como la nombran en la recién investigación del Diario Red América Latina en donde publican que esta doctrina combina elementos del calvinismo político con el neopentecostalismo y que, por medio de la Teología del Dominio y el Mandato de las Siete Montañas, busca convertirla en una herramienta religiosa para establecer un orden político, generando discursos de odio en donde los movimientos progresistas son grupos que deben combatirse. Las redes de pastores que reciben diezmos y ofrendas son utilizados para promover estos discursos políticos alineados a los intereses israelíes. Este entramado religioso-político asegura el control territorial y la aceptación social de proyectos que, de otra manera, encontrarían resistencia comunitaria.Así mismo se ha establecido en otras partes del mundo, el avance de la ultraderecha en América Latina constituye el caldo de cultivo para esta estrategia. Gobiernos alineados con Israel en Argentina, El Salvador, Ecuador y Guatemala han facilitado marcos legales que priorizan la inversión extranjera sobre la soberanía de los recursos. La conexión entre estos gobiernos y el proyecto sionista internacional se ha vuelto explícita en múltiples foros, donde han manifestado su apoyo incondicional a Israel.También, la injerencia israelí en procesos electorales ha sido denunciada por el presidente colombiano Gustavo Petro tras las elecciones de junio de 2026, señalando a la empresa israelí de inteligencia cibernética BlackCore y afirmando que «la única entidad en el mundo capaz de hacer eso es el Estado de Israel».La clave de toda esta arquitectura para la expansión de los intereses sionistas en América Latina, es la calificación crediticia Triple-A del Banco Interamericano de Desarrollo. Smotrich fue explícito: «La inversión se hará a través del banco, con todas las ventajas del banco», refiriéndose a la calificación Triple-A del BID que convierte el capital israelí en inversión de «riesgo mínimo». El funcionamiento del fondo prevé dos vías: una ventanilla gubernamental respaldada por el Estado de Israel y una ventanilla privada con capital de inversores institucionales israelíes.El objetivo es canalizar los más de 2 billones de dólares en ahorros institucionales de Israel hacia América Latina. Los rubros de inversión prioritarios son Agua, energía, minerales críticos para la transición energética, agronegocio,ciberseguridad y «defensa», según informan en la página web de la «Jewish Virtual Library». el primero y ha servido como modelo. El TLC Israel-Mercosur de 2009 cubre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, mientras que el TLC Israel-Guatemala de 2024 incluye acceso libre de aranceles a agroquímicos y un capítulo de cooperación en gestión del agua y energías renovables. El Acuerdo UE-Mercosur, firmado en Asunción en 2026, conecta el capital europeo con el israelí en la explotación de recursos estratégicos.En el centro del modelo se encuentra un triángulo corporativo israelí. Mekorot(empresa de aguas de Israel), Netafim (propiedad de Orbia) y ADAMA (propiedad de ICL Group) operan como un paquete integrado. BlackRock y Vanguard son accionistas mayoritarios tanto de ICL Group como de Orbia. Un elemento central es la composición de capital de Orbia: es una empresa con capital mexicano-israelí, cuyo principal accionista es la familia Del Valle, uno de los grupos empresariales más influyentes de México.Por su lado en Guatemala, el CACIF acudió a la convocatoria del evento WATEC, realizada en la embajada de Israel en Guatemala en 2019, representantes del CACIF solicitaron al entonces embajador de Israel, asesoría para crear un modelo de gobierno del agua en Guatemala con su respectiva ley, en esa presentación un catedrático de ingeniería de la Universidad de San Carlos de Guatemala formado en la universidad de Ben Gurion en Israel, presentó el modelo promovido desde Israel en donde el ejército tiene una participación al mismo nivel que la sociedad civil, en dichos encuentros se promueven tecnologías de agua y saneamiento a empresas privadas.
El modelo de Mekorot en Palestina, es el laboratorio original de esta estrategia. La empresa estatal israelí controla más del 80 por ciento del suministro de agua en los territorios ocupados, donde la población palestina sobrevive con un promedio de 70 litros por persona al día frente a los 300 litros de los colonos israelíes. En Gaza, el acceso se ha reducido a entre 2 y 9 litros por persona al día. La ONU ha documentado que las autoridades israelíes tratan a los 450 mil colonos y a los 2.7 millones de palestinos bajo dos cuerpos legales distintos, resultando en un trato desigual en el acceso al agua.El modelo se despliega simultáneamente en varios países de América Latina y África. En Argentina, XtraLit firmó con YPF para la extracción de litio y el gobierno privatizó el 90 por ciento de Agua y Saneamientos Argentinos, abriendo la puerta a Mekorot. En Chile, Windin Capital Fund financió el Parque Eólico Cancura en La Araucanía. En África, Israel utiliza la Agencia de Cooperación Internacional MASHAV, fundada en 1958, activa en 140 países. Mekorot tiene acuerdos en Uganda (once presas y embalses), Kenia y Marruecos; Netafim opera en Ruanda (Gabiro Agribusiness Hub, 15 mil 600 hectáreas), Senegal y Etiopía.La participación israelí en el Gran Represa del Renacimiento Etíope es significativa: el 85 por ciento de los recursos hídricos del Nilo provienen de Etiopía, lo que convierte a Israel en un actor clave en la geopolítica del recurso hídrico más estratégico del continente. Israel no solo exporta tecnología de agua. La energía renovable y los minerales críticos —litio, cobalto, níquel y tierras raras— constituyen el nuevo vector estratégico de acumulación de capital.China controla el 85-98 por ciento de la industria de tierras raras y el 65 por ciento del procesamiento de litio, creando una vulnerabilidad estratégica para Estados Unidos, Europa e Israel. En este contexto, Israel busca posicionarse como socio tecnológico en el procesamiento y refinamiento de minerales críticos. El agua es la condición de posibilidad para la extracción de estos minerales: la minería requiere cantidades masivas de agua, y la energía necesaria para procesarlos requiere aún más agua. Israel necesita aproximadamente 2 mil 700 millones de toneladas de minerales críticos para su planenergético 2050.La incongruencia fundamental de esta arquitectura es que organismos como el BID, que tienen mandatos de desarrollo social y protección de derechos humanos, están facilitando la entrada de capital israelí a la región, ignorando que Mekorot opera un sistema de apartheid del agua en Palestina; que BlackRock y Vanguard se benefician del genocidio en Gaza; y que el TLC Israel-Guatemala se firmó mientras Israel intensificaba su ofensiva en Gaza. El BID, presidido por Ilan Goldfajn, no ha emitido declaraciones sobre las implicaciones en derechos humanos de los Acuerdos de Isaac.Frente a esta estrategia, los movimientos sociales cuentan con herramientas jurídicas y políticas. El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional clasifica el apartheid como crimen de lesa humanidad, y la participación de Mekorot en este sistema coloca a la empresa en clara violación del derecho internacional. En Chile, la Agrupación de Abogados por Palestina ha presentado denuncias argumentando que el convenio con Mekorot implica la administración de fondos públicos para financiar el apartheid del agua. En Guatemala, organizaciones de defensa del agua y el territorio pueden utilizar estas mismas herramientas para impugnar contratos que vulneran la soberaníanacional.Las resistencias en defensa del territorio y el agua en Guatemala, la resistencia en Xochimilco y Chihuahua, la defensa del agua en Mendoza, la lucha contra la minería en el Alto Río Chubut, la defensa del Nilo en Etiopía y el boicot de Netafim en India son frentes de una misma batalla contra la mercantilización de la vida. El capital global ha comprendido que todas estas luchas son una misma y actúa en consecuencia. Los movimientos sociales del Sur Global enfrentan el desafío de articular una respuesta transcontinental a esta estrategia de despojo que nodistingue fronteras, utilizando el derecho internacional y la solidaridad entre pueblos para defender la vida, la soberanía y la dignidad frente a un colonialismo que se presenta bajo el manto de la «innovación tecnológica» y el «desarrollosostenible».
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