La revista Time entrevistó a Delcy Rodríguez, presidenta interina avalada por Donald Trump desde la operación militar del 3 de enero que derivó en la captura de Nicolás Maduro, y quien ocupó la portada de este tabloide.
La revista publicó este jueves, 30 de julio, un extenso perfil sobre la funcionaria bajo el título «¿Cómo Delcy Rodríguez pasó de ser leal a Maduro a representante de Trump?» y en el que se destaca su amplia colaboración en el plan de Estados Unidos para desmontar el aparato que le costó 27 años construir al chavismo.
Entre otras cosas, el reportaje menciona que Rodríguez contó que nunca se imaginó que Estados Unidos atacaría Caracas y que, por ello, decidió aceptar una propuesta que supuestamente le hizo Marco Rubio, secretario de Estado, durante una conversación organizada por cataríes tras la extracción de Maduro, de colaborar.
La presidenta le dijo a Time que pocas horas antes de la operación militar estadounidense en Caracas se había reunido con Maduro «para hablar sobre los planes económicos de Venezuela y el bloqueo naval que Estados Unidos había impuesto desde diciembre».
Tras la conversación, voló a la Isla Margarita, donde su hermano y sus sobrinos estaban de vacaciones. Según su relato, llegó a la isla aproximadamente a 11 las 11:00 p.m. del 2 de enero y unas pocas horas después comenzaron las «frenéticas llamadas telefónicas» ante el ataque que se estaba registrando en Caracas.
«Vivimos un momento de gran angustia cuando pensamos que habían matado al presidente y a la primera dama. Luego supimos que lo llevaban a Estados Unidos. Eso cambió la situación por completo», le dijo Rodríguez a Time.
Según la información, una de las primeras llamadas recibidas por Rodríguez provino del jeque Tamim bin Hamad Al Thani, emir de Catar, quien supuestamente le dijo que recaía sobre ella «la responsabilidad de preservar a Venezuela«.
Precisamante funcionarios cataríes habrían ayudaron a organizar una teleconferencia entre Rodríguez y Marco Rubio en la tarde del 3 de enero, en la que ella preguntó si Maduro estaba vio, a lo que el secretario de Estado respondió afirmativamente.
«El Secretario de Estado entonces le dio un ultimátum: cumplir con las exigencias de Estados Unidos o enfrentar una presión militar continua. Rodríguez aceptó. Un asesor afirma que ella no veía ninguna alternativa viable», dice el reportaje, que añade que al día siguiente, Rodríguez habló por primera vez con Donald Trump.
«Discutimos cómo se podrían establecer relaciones diplomáticas entre Venezuela y Estados Unidos y qué áreas de interés común podrían identificarse», dijo Rodríguez.
«Trump quería acceder a las vastas reservas petroleras de Venezuela, viéndolas como una forma de aumentar el suministro mundial, bajar los precios de la energía y fortalecer la economía estadounidense antes de las elecciones de medio término. Pero delegó la logística en Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, para quien derrocar regímenes de izquierda en América Latina es una prioridad de larga data. Como Secretario de Estado, de repente tuvo la oportunidad de perseguir esa ambición», indica la nota.
En adelante, continúa el texto, Rodríguez ha pactado un esquema de venta de petróleo bajo un esquema supervisado directamente por Estados Unidos, que a su vez, ha impulsado inversiones por parte de distintas empresas multinacionales.
Por otra parte, en la entrevista con Time, Rodríguez evitó dar una respuesta clara sobre la eventual participación de María Corina Machado en un proceso electoral.
A continuación, el texto completo publicado por Time, cuyo titulo de portada varía ligeramente del encabezado del reportaje con la variación «El Experimento Venezuela: Tras bastidores de la improbable alianza de Donald Trump con Delcy»:
Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, dirige los asuntos del país desde el Palacio de Miraflores, una mansión neoclásica del siglo XIX en el corazón de Caracas. Retratos dorados de Simón Bolívar y Hugo Chávez contemplan los ornamentados salones. Los pájaros trinan en los cuidados jardines. Un dispositivo de seguridad inusualmente estricto sigue a Rodríguez a cada paso. La cautela es comprensible: no hace mucho, Estados Unidos envió una unidad de la Delta Force a la residencia de su predecesor en una base militar cercana para arrestar al hombre al que había servido durante años.