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Nevaco Global
11 de agosto de 2026

Las economías regionales no encuentran el rumbo: "la foto" que preocupa al interior

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El nuevo relevamiento de Coninagro muestra un escenario todavía complicado para buena parte de las producciones regionales. Los factores que atentan contra el negocio

El campo argentino no tiene un solo escenario. Mientras algunas cadenas atraviesan un buen momento, buena parte de las economías regionales continúa atrapada entre la crisis abierta y un escenario de señales débiles.

El nuevo Semáforo de Economías Regionales de Coninagro, correspondiente a junio de 2026, dejó una fotografía difícil de ignorar: de las 19 actividades relevadas, 7 están en rojo, 8 en amarillo y apenas 4 en verde. Es decir, 15 de las 19 economías analizadas presentan una situación de alerta o directamente crítica.

El rojo alcanza a yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche y mandioca. En la mayoría de estos casos, el principal problema aparece en el componente de negocio: los precios que recibe el productor se mantienen estancados o avanzan por debajo de la inflación y de los costos operativos.

Y cuando esa situación se prolonga, el problema deja de ser solamente financiero. Según Coninagro, comienza a impactar sobre las variables productivas y dificulta la recuperación de las actividades.

Uno de los casos más contundentes es el de la vitivinicultura. La actividad acumula 41 meses consecutivos en rojo, desde enero de 2023. Son más de tres años atravesando una situación crítica según el indicador de Coninagro.

La yerba mate tampoco consigue salir del pozo: acumula 27 meses consecutivos en rojo, desde abril de 2024.

El problema tampoco se limita al color rojo. Las ocho actividades que aparecen en amarillo —forestal, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves, porcinos, papa y maní— muestran señales mixtas: precios que en varios casos no alcanzan a seguir la inflación, demanda con poca dinámica y costos todavía elevados.

Es decir, el amarillo no representa necesariamente una recuperación consolidada. En muchos casos es apenas una zona de transición en la que el productor todavía enfrenta dificultades para recomponer rentabilidad.

La pérdida de participación del productor en el precio final también aparece como una señal de alerta.

En mayo, 7 de las 11 actividades analizadas por Coninagro registraron una participación del productor inferior a su promedio histórico.

Los casos más marcados fueron vino y yerba mate. En el vino, el productor recibió el 13% del precio final, frente a un promedio histórico del 24%. En yerba mate, la participación fue del 15%, contra un promedio del 23%.

También quedaron por debajo de sus referencias históricas las cadenas bovina, aviar, lechera, triguera y arrocera.

El dato muestra una de las tensiones centrales de las economías regionales: que una cadena pueda mover dinero, vender o incluso exportar no significa necesariamente que el productor primario esté capturando una porción suficiente de ese valor.

En el otro extremo aparecen cuatro actividades en verde: bovinos, ovinos, granos y miel.

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