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Nevaco Global
5 de noviembre de 2026

Midterms en Estados Unidos: la derrota de Trump va a afectar a De la Espriella y su relación con Washington

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Las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos terminaron convirtiéndose en mucho más que una disputa por el control del Congreso. Los resultados, que según las proyecciones conocidas hasta ahora le entregan a los demócratas la mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, representan un fuerte revés político para el presidente Donald Trump y abren un nuevo escenario para América Latina y, en particular, para Colombia.

Conozca los resultados en las elecciones “midterms” en Estados Unidos

Aunque las denominadas midterms no implican un cambio inmediato en la Casa Blanca, sí alteran profundamente la capacidad de maniobra del Ejecutivo. Además, suelen ser interpretadas como un plebiscito sobre la gestión presidencial. En esta ocasión, millones de estadounidenses acudieron a las urnas para renovar los 435 escaños de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y decenas de gobernaciones estatales.

La lectura predominante tras la jornada electoral es que los votantes enviaron un mensaje de desgaste hacia la administración Trump. Los demócratas no solo recuperaron territorios históricamente conservadores como Texas, Kansas o Iowa, sino que además alcanzaron el control legislativo necesario para limitar la agenda presidencial durante los dos años restantes de mandato.

Para Colombia, el primer impacto es diplomático. La relación bilateral había estado marcada desde la llegada al poder de Abelardo de la Espriella por una fuerte cercanía entre su gobierno y la Casa Blanca republicana. La visita del secretario de Estado Marco Rubio a la sede de gobierno de De la Espriella en Barranquilla y el ingreso de Colombia al Escudo de las Américas, una de las primeras medidas del nuevo presidente colombiano, dejaron más que clara la alianza entre Trump y la Casa de Nariño. Sin embargo, un Congreso dominado por los demócratas tendrá mayores capacidades de supervisión sobre la política exterior estadounidense, los presupuestos de cooperación internacional y la agenda migratoria.

Eso significa que temas tradicionalmente sensibles para Colombia, como la cooperación en seguridad, la lucha contra el narcotráfico, la implementación de acuerdos de derechos humanos y los programas de asistencia económica, podrían quedar bajo un escrutinio más riguroso.

En Washington, además, la nueva mayoría legislativa tendrá herramientas para abrir investigaciones sobre diferentes aspectos de la administración Trump, incluyendo asuntos relacionados con política internacional y decisiones ejecutivas. Esa circunstancia obligará a la Casa Blanca a concentrar buena parte de su capital político en el frente interno.

Por supuesto, la Casa Blanca seguirá definiendo la política exterior, pero ahora deberá coexistir con un Congreso dispuesto a fiscalizar y condicionar parte de sus decisiones. Ese contrapeso institucional podría traducirse en mayores debates sobre cooperación internacional, derechos humanos, medio ambiente, migración y relaciones con América Latina.

Para Bogotá, la prioridad será mantener interlocución no solo con el Ejecutivo estadounidense sino también con los nuevos liderazgos del Capitolio. En la práctica, el mensaje de las urnas es claro: Washington entra en una etapa de mayor negociación política y menor margen de acción unilateral para Trump.

Y cuando Estados Unidos reconfigura su mapa político, Colombia suele sentir sus efectos antes de lo que muchos imaginan. Desde la ayuda militar hasta las remesas, desde la migración hasta el comercio exterior, lo ocurrido en las urnas estadounidenses esta semana tiene el potencial de influir en decisiones que terminarán impactando directamente la vida económica y política de los colombianos.

Un frente clave es el migratorio. Durante los últimos años, el endurecimiento de las políticas de inmigración fue una de las principales banderas del trumpismo. Ahora, con una oposición fortalecida en el Capitolio, podrían intensificarse las presiones para moderar algunas medidas que afectan directamente a las comunidades latinoamericanas.

Para Colombia, cuya diáspora en Estados Unidos supera ampliamente los tres millones de personas, cualquier cambio en materia migratoria tiene repercusiones económicas y sociales directas. Las remesas enviadas desde territorio estadounidense continúan siendo una de las principales fuentes de ingreso de miles de hogares colombianos.

Aunque el Congreso por sí solo no puede transformar completamente la política migratoria, sí puede influir en debates sobre regularización, protección de migrantes y controles fronterizos. El resultado electoral, por tanto, podría favorecer una discusión menos alineada con las posiciones más duras impulsadas por Trump.

En materia económica, el impacto será más gradual. Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Colombia y ninguna de las dos grandes fuerzas políticas cuestiona la importancia estratégica de esa relación.

Sin embargo, un Congreso controlado por los demócratas podría impulsar mayores exigencias en asuntos laborales, ambientales y de derechos humanos, temas que históricamente han sido prioritarios para ese partido y que no están en la agenda del presidente Abelardo de la Espriella.

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