La política comercial de Estados Unidos entró en una nueva fase este miércoles con la entrada en vigor del arancel del 25% a una parte de las importaciones provenientes de Brasil, al tiempo que México y Estados Unidos iniciaron en la Ciudad de México la tercera ronda de negociaciones para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Aunque la administración estadounidense excluyó del nuevo gravamen productos como el café, la carne y las piezas de avión, la decisión refuerza el uso de los aranceles como principal instrumento de negociación comercial de Washington.
En paralelo, los equipos negociadores del T-MEC retomaron las conversaciones para avanzar en temas como reglas de origen, acero, aluminio y cadenas de suministro, con el objetivo de evitar nuevas medidas arancelarias.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que el gobierno mexicano buscará convencer a Washington de no imponer nuevos gravámenes. “Estamos esperando para dar todos los argumentos de por qué no debe haber mayores aranceles a México”, afirmó.
Del lado estadounidense, el representante comercial Jamieson Greer señaló que la intención es alcanzar acuerdos provisionales durante los próximos meses.
“Tengo la esperanza de que, antes de que termine el año, podamos tener al menos opciones para que el presidente Trump y los líderes de Canadá y México consideren posibles acuerdos interinos”, declaró.
Sin embargo, la estrategia arancelaria también ha generado críticas dentro de Estados Unidos y entre algunos de sus principales aliados.
El congresista demócrata Gregory Meeks cuestionó la política comercial de la administración estadounidense.
“Esta administración trata a nuestros amigos como si fueran enemigos. Los absurdos aranceles contra Canadá son el ejemplo más reciente. Los países de todo el mundo se preguntan: “Si así actúa Estados Unidos con sus amigos más cercanos, ¿cómo tratará a los demás?”
En el mismo sentido se pronunció el primer ministro de la provincia canadiense de Columbia Británica, David Eby.
“Siento lástima por los estadounidenses. Si no puedes ser amigo de Canadá, casi con toda seguridad no tendrás un amigo en ninguna parte del mundo. Y ese es un lugar muy solitario.”
Además de los aranceles contra Brasil, Washington prepara una nueva ronda de gravámenes contra decenas de países bajo el argumento de combatir el trabajo forzoso, una medida que, para diversos especialistas, forma parte de una estrategia comercial más amplia.
La consultora internacional Arlene Ramírez sostuvo que detrás de estas decisiones existen objetivos que van más allá del discurso oficial.
“De fondo, por supuesto que no hay un tema humanitario; la vocación de los Estados Unidos en el discurso lo es, pero en la práctica no lo es. Brasil tiene un margen de maniobra mayor que el que tiene México hoy en día. México perdió la capacidad de interlocución con los Estados Unidos, perdimos el derecho de picaporte, en tanto que Brasil ha tenido una consistencia mucho más grande en el tema de negociación de aranceles.”
Por su parte, la directora de Inversiones de IMB Capital, Laura Torres, advirtió que el nuevo arancel representa un fuerte golpe para la economía brasileña.