El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó nuevos cambios a los aranceles sobre importaciones vinculadas con acero, aluminio y cobre, lo que da alivio parcial a sectores como maquinaria agrícola y equipos industriales, pero mantiene la presión sobre socios comerciales como México, reporta el portal Metro World News.
A través de una orden ejecutiva el mandatario determinó bajar de de 25% a 15% los gravámenes aplicados a ciertos equipos agrícolas, como cosechadoras y segadoras, además de sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado.
También extiende la tasa de 15% a equipos industriales móviles, como excavadoras y montacargas, cuando sean importados desde países que tengan acuerdo comercial con Estados Unidos.
El ajuste es temporal y está previsto que expire a finales de 2027, aunque abre una tasa menor de 10% para productos que usen al menos 85% de acero, aluminio o cobre fundido y procesado en Estados Unidos, una condición diseñada para empujar a empresas extranjeras a consumir metales estadounidenses.
El cambio no suprime la guerra arancelaria de Trump, sino que modifica donde ya generaba costos políticos internos, especialmente entre agricultores, fabricantes y estados industriales que enfrentan mayores precios por maquinaria y equipos.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump endureció los aranceles bajo la Sección 232, una herramienta legal que permite imponer gravámenes a importaciones consideradas amenaza para la seguridad nacional.
En 2025 eliminó exenciones y en junio de ese año elevó casi todos los aranceles sobre acero y aluminio a 50%.
Por eso, el nuevo alivio no significa una apertura plena, los aranceles altos siguen operando como muro comercial, mientras Washington decide qué sectores reciben oxígeno y cuáles continúan bajo presión.
En el caso de México, la industria acerera confirma que los aranceles de Trump provocaron una fuerte caída de exportaciones hacia Estados Unidos, su principal mercado.
De acuerdo con Canacero, las exportaciones mexicanas de acero a Estados Unidos cayeron 49% en 2025, como consecuencia del salto arancelario de 25% a 50%.
La cámara también advirtió que la industria operaba por debajo de 60% de su capacidad, golpeada por las tarifas estadounidenses y la competencia asiática.
Además, esto ocurre en pleno proceso de revisión del T-MEC, en el que México y Estados Unidos ya iniciaron conversaciones que abarcarán temas sensibles como reglas de origen, integración regional, sector automotriz y competitividad frente a Asia.
A pesar de esto, el T-MEC no blinda automáticamente a México frente a todos los aranceles sectoriales de Estados Unidos.
Las medidas bajo Sección 232 se justifican por seguridad nacional, no solo por reglas comerciales ordinarias, eso permite a Washington mantener presión incluso sobre socios con acuerdo comercial.
El ajuste del presidente Trump favorece principalmente a sectores estadounidenses que dependen de maquinaria agrícola, HVAC y equipo industrial, la Casa Blanca busca bajar costos en actividades productivas sin renunciar al control político sobre los metales estratégicos.