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Nevaco Global
2 de septiembre de 2026

En dos años se crearon 626 mil empleos precarios y la desprotección laboral llegó a nivel récord

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El mercado laboral argentino muestra una transformación cada vez más marcada hacia formas de empleo de menor calidad. Un nuevo informe del Instituto Argentina Grande (IAG) estimó que el 45,2% de la población ocupada se encontraba en situación de “desprotección laboral” durante el primer trimestre de 2026, el nivel más alto de la serie analizada por el organismo. El dato surge del octavo informe trimestral del instituto, denominado “La desprotección laboral aumenta y la reconversión no llega”, elaborado a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC correspondientes al primer trimestre de este año.

La comparación con el comienzo de 2024 expone el núcleo del deterioro. Según el estudio, en dos años se incorporaron 626.000 trabajadores a puestos considerados desprotegidos, mientras que desaparecieron alrededor de 56.000 empleos privados protegidos y 212.000 puestos públicos. De esta manera, el crecimiento de la ocupación no necesariamente se tradujo en una expansión equivalente del empleo estable o registrado, sino que una parte importante de las nuevas inserciones se produjo en actividades con menor protección laboral.

El indicador utilizado por el IAG es más amplio que la medición tradicional de informalidad. El instituto considera trabajadores desprotegidos a quienes no cuentan con aportes, estabilidad laboral, capital o maquinaria propia suficiente para desarrollar una actividad de manera autónoma o una calificación que les otorgue mayor capacidad de inserción. La metodología busca diferenciar situaciones muy distintas que, bajo la categoría general de cuentapropismo o informalidad, podrían aparecer agrupadas estadísticamente.

Candelaria Rueda, socióloga y coordinadora del área de Trabajo del instituto, explicó que comenzaron a utilizar el indicador al observar un deterioro que no necesariamente aparecía reflejado en la tasa tradicional de desempleo. Según señaló, la proporción de ocupados dentro de actividades consideradas desprotegidas pasó de alrededor del 41% hace dos años al actual 45,2%.

El incremento también profundiza una tendencia que el IAG venía detectando. En el primer trimestre de 2025, por ejemplo, el organismo había calculado una tasa de desprotección del 44,1%, entonces también considerada un récord para ese período de la serie.

La lectura del IAG debe diferenciarse de los indicadores oficiales del mercado de trabajo. De acuerdo con el INDEC, durante el primer trimestre de 2026 la tasa de desocupación fue del 7,8%, mientras que la tasa de actividad alcanzó el 48,6% y la de empleo se ubicó en 44,8%. La subocupación, por su parte, fue del 11,1%.   El instituto plantea que esas cifras no alcanzan por sí solas para dimensionar la cantidad de personas que, aun apareciendo estadísticamente como ocupadas, trabajan pocas horas, realizan changas o mantienen una actividad mientras buscan otro empleo.

Rueda definió ese universo como una suerte de “desempleo blue” o desempleo encubierto, integrado por personas que no figuran como desocupadas porque realizaron alguna actividad laboral, aunque continúan buscando activamente otro trabajo. El indicador no reemplaza ni invalida la tasa oficial del INDEC, sino que constituye una elaboración propia del IAG a partir de los microdatos de la EPH para observar situaciones de vulnerabilidad que quedan dentro de la categoría de ocupados.

El deterioro presenta una intensidad todavía mayor entre la población joven. Entre las personas de 18 a 26 años, la tasa de desprotección laboral pasó del 53,4% en 2024 al 61,6% en 2026, de acuerdo con el dossier. En dos años se contabilizaron alrededor de 160.000 puestos de calidad menos para este segmento etario.

El estudio señala además que entre los varones jóvenes se perdieron aproximadamente 96.000 empleos privados protegidos y 30.000 puestos públicos durante ese período.  Para Rueda, uno de los indicadores más preocupantes es que al mismo tiempo se observa un retroceso en la participación de los jóvenes dentro del mercado laboral formal.

“La juventud se viene retirando del mercado laboral formal, ha caído la tasa de participación”, advirtió la investigadora, quien consideró ese fenómeno una señal negativa para las perspectivas futuras de inserción.

El IAG vincula la expansión del trabajo desprotegido con el retroceso de puestos de mayor estabilidad y con la necesidad de los hogares de generar ingresos alternativos. En ese proceso aparecen personas que, tras perder un empleo registrado, pasan a actividades por cuenta propia, aplicaciones de transporte o reparto, trabajos ocasionales y otras formas de subsistencia.

El informe también contabilizó alrededor de 300.000 nuevas personas dentro del trabajo por cuenta propia respecto de 2024 y plantea que una parte de ese crecimiento responde a la búsqueda de ingresos complementarios dentro de hogares cuyo principal sostén económico perdió estabilidad laboral.

La investigadora sostuvo que el fenómeno se produce en un contexto en el que “el mercado de puestos de calidad o de estabilidad” se hace más reducido.

Desde el Gobierno nacional, en cambio, se ha destacado la evolución del salario real dentro del empleo registrado privado. La Secretaría de Trabajo informó en junio que, según los datos del SIPA, el salario medio real de ese sector había crecido 1,3% mensual en abril y alcanzado su segundo nivel más alto desde diciembre de 2023.

Ambos indicadores miden dimensiones diferentes: mientras la información oficial pone el foco en los trabajadores que conservan un empleo privado registrado, el estudio del IAG analiza cómo se está modificando la composición general de la población ocupada.

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