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Washington intenta redactar un borrador de vasallaje. Ottawa le cierra la puerta en las narices. El chantaje arancelario exigía vetar los camiones canadienses. Exigía pedir permiso a la Casa Blanca para hacer comercio global. Pretendía incluso recortar la Constitución canadiense. La soberbia imperial chocó contra un muro helado de rechazo. La mesa de negociación se rompió con un portazo directo.
A Washington el tiro le salió por la culata. Creyeron intimidar a una colonia asustada. El resultado es el milagro de unificar a la política canadiense en el frente «Team Canada». Conservadores, liberales, quebequenses y la centroizquierda disolvieron sus rencillas en un solo puño soberano. Doug Ford le dijo al jerarca gringo, sin filtro: «He can kiss my ass» («Se puede ir a besar mi trasero»). Mark Carney remató con la elegancia del timonel económico: «Canada is not for sale» («Canadá no está en venta»). ¿Doug ensaya excelencia idiomática mediática de personero de nuestro patio?
La geografía no se edita por decreto ni por rabieta de red social. Canadá es superior en territorio total a Estados Unidos. Casi diez millones de kilómetros cuadrados. Seis husos horarios, tres océanos y la mayor reserva mundial de agua dulce. El imperio del Sur bebe e industrializa a diario el agua que baja del Norte. Pretender rebautizar el lago Ontario por capricho populista delata una severa deficiencia en el uso del mapa. Los 40 millones de habitantes canadienses defienden el bilingüismo como una trinchera innegociable. Si la frontera terrestre se cierra, Canadá gira hacia el Pacífico. Sus cifras récord de comercio con China demuestran que la gravedad económica no pide tutelas.
Canadá halló en China un amortiguador ante la andanada proteccionista de Estados Unidos. Las exportaciones canadienses hacia China aumentaron, desde 2025, 13.8%, acelerándose con picos interanuales de 29% en el acumulado de 2026 y meses excepcionales de hasta 73.9% de aumento (mayo de 2026 frente a mayo de 2025).
La presión de Washington fue una válvula de escape. Canadá pudo colocar mayores excedentes de materias primas y energía.
Para Panamá, el pulso del Norte encierra una lección de cinismo transparente. Los imperios disputan aranceles, mientras el capital extractivo opera sin patria. Quantum ha dejado devastación y lodazales tóxicos en el municipio de Donoso. Administra sus tentáculos desde la bucólica y ecologista Vermont. Aire puro, paz institucional y leyes verdes para el Norte. Paradoja. Contaminación, deforestación y demandas de arbitraje para el Istmo. El contraste rasga cualquier disfraz corporativo.
La lección canadiense debe resonar con fuerza en el Istmo. ¿Cuándo van a unirse las fuerzas panameñas para articular nuestra defensa como nación? El 9 de enero y el estallido de 2023 demostraron que la calle sabe frenar el abuso transnacional. La soberanía no puede seguir fragmentada por parcelas electorales. El chantaje arbitral se combate congelando las disputas de facción y alzando un solo puño soberano. Como Canadá.
Los imperios caducos pasan. El lago Ontario seguirá llamándose Ontario. El francés resonará en Le Grand Fleuve (río y golfo de San Lorenzo) y será tragado por el Hillbilly English.