Las manifestaciones se produjeron en zonas de las provincias de Raqqa y Hasakah, donde residentes expresaron preocupación por el impacto de los nuevos precios sobre el transporte, los costos laborales y la disponibilidad de diésel para actividades productivas y de servicios.
En la aldea de Shanan, al este de Raqqa, habitantes protestaron por las posibles repercusiones del incremento sobre el costo del transporte y de la vida cotidiana.
También se registraron movilizaciones en varias zonas rurales de Hasakah. Fuentes locales citadas por la televisión siria indicaron que residentes de Markada, en el sur de la provincia, bloquearon carreteras que conectan Hasakah con Deir Ezzor.
Los manifestantes señalaron el aumento de los gastos de transporte y mano de obra, así como dificultades para acceder al diésel destinado a determinados sectores.
Protestas similares tuvieron lugar en la provincia septentrional de Idlib.
Asimismo, los manifestantes bloquearon una carretera con neumáticos e impidieron temporalmente el paso de varios camiones cisterna. También hubo protestas en la carretera de Zein al-Mabraj, utilizada para transportar petróleo desde Hasakah hacia Homs y la refinería de Banias.
Con la nueva estructura de precios, el litro de diésel pasó de 125 a 175 libras sirias, un incremento cercano al 40 por ciento.
La gasolina de 95 octanos subió de 152 a 195 libras por litro, mientras la de 90 octanos pasó de 142 a 185 libras.
El Ministerio de Energía explicó que el ajuste entró en vigor como una medida temporal ante el aumento excepcional de los precios de la gasolina, el diésel y el fueloil en los mercados internacionales.
La cartera añadió que el incremento coincide con la suspensión temporal de operaciones de la refinería de Banias por un programa integral de mantenimiento y rehabilitación que se extenderá durante aproximadamente dos meses.
Las autoridades señalaron que las actuales presiones sobre los mercados energéticos internacionales y las perturbaciones derivadas del conflicto entre Estados Unidos e Irán incrementaron los costos de adquisición para los países dependientes de las importaciones.
En Siria, esa situación se ve agravada por la brecha entre producción y consumo. La extracción nacional ronda los 100 mil barriles diarios, frente a unas necesidades estimadas en aproximadamente 300 mil barriles por día, lo que obliga a cubrir mediante importaciones una parte importante de la demanda.
El mantenimiento de la refinería de Banias busca, según los planes oficiales, elevar su capacidad operativa desde los actuales 80 mil barriles diarios hasta unos 130 mil una vez concluidas las obras.
El Ministerio de Energía insistió en que la modificación de precios es coyuntural y responde a las actuales condiciones de suministro, mientras las protestas reflejan la preocupación de sectores de la población por sus repercusiones sobre los costos del transporte, la producción y los servicios.
Radio – Televisión – Publicaciones impresas y digitales.Todos los derechos reservados.