La ciudad de Évian-les-Bains, en la sureña región de Alta Saboya, se convierte en una especie de caja fuerte entre el 15 y el 17 de junio, con una concentración de unos 16 mil policías especiales, gendarmes, fuerzas terrestres y de la Armada.
Solamente en los predios de la sede del evento, estarán concentrados unos mil agentes especiales para una reunión en el más alto nivel con invitados como estadistas de la India, Arabia Saudita o Ucrania.
Las autoridades galas introdujeron zonas rojas y verdes de seguridad y fuertes restricciones al paso por la frontera entre este país y Suiza, mientras que en Ginebra unas 20 mil personas participaron en protestas contra el G7, previas al encuentro.
Uno de los puntos divergentes en la cumbre está relacionado con la política de la Casa Blanca de imponer aranceles al resto de los países, lo cual incluye castigos comerciales para sus propios socios europeos.
Otro asunto de debate versa sobre la diferencia de opinión entre los siete países más industrializados que impide encontrar consenso en temas de cooperación como comercio, inversiones y dependencia industrial, destaca el diario Le Monde.
El tema ucraniano aparece con divergencias sobre el volumen de la ayuda prestada a Ucrania, las relaciones con Rusia y las condiciones para ir a conversaciones de paz entre Kiev y Moscú.
Las diferencias también se mantienen en aspectos sensibles como la visión sobre la agresión israelí y el genocidio practicado en Gaza, la agresión contra Irán y el uso de la fuerza contra ese país persa.
Existen percepciones distintas respecto a la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero, y la reacción defensiva de Teherán a esos ataques, incluido el bloqueo del estrecho de Ormuz y ligado el paso seguro por allí.
Otro tema espinoso se refiere a la necesidad de mantener objetivos climáticos comunes, después de la salida de Estados Unidos de las pláticas sobre cambio climático y los esfuerzos de Trump por incrementar la producción de hidrocarburos.
El G7 logra un acercamiento en temas, en el cual aparece el consenso para establecer áreas de cooperación en gobernanza de la IA, seguridad digital, protección de infraestructuras críticas, y estándares tecnológicos comunes, destaca Le Monde.
También se establecen puntos de contacto en materia de ciberseguridad, intercambio de información de inteligencia y protección electoral y financiera, indica la misma fuente.
No obstante, se observan diferencias de recursos y propósitos cuando Estados Unidos prevé inversiones por unos 340 mil millones de dólares, frente a los poco más de 70 mil millones de euros de Francia, en lo que parece otra área de lucha por su control.
De cualquier forma, la cumbre en el sur de Francia ya es una zona blindada, en cuyo interior se manejan temas discrepantes que irán más allá de esa región, pero con pocas posibilidades de solución entre los asistentes a esa cita.
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