Nuestro país arrasa en PIB o renta per cápita, aunque el vecino del sur nos adelanta en aspectos como la inversión extranjera o -paradójicamente- la tasa de desempleo
España dispone, sobre el papel, de poderosos instrumentos de presión sobre Marruecos.
Por sus puertos pasa buena parte del tránsito estival entre Europa y el norte de África: en 2025, la Operación Paso del Estrecho gestionó casi 3,5 millones de desplazamientos.
Cerrarlo perjudicaría también a empresas españolas; pero mandar ese gigantesco contingente humano por rutas de Italia o Grecia, generaría en Marruecos y también en Argelia un tremendo malestar popular.
También tiene España voz y voto en la Unión Europea, donde se deciden acuerdos y medidas que afectan a Rabat. Algunas decisiones sobre acuerdos de asociación requieren unanimidad, lo que da a España una capacidad de influencia considerable.
Sánchez no ha mostrado voluntad de emplear esas cartas ni ninguna como presión sobre Marruecos.
Cabe preguntarse qué tendría que ocurrir para que su Gobierno pasara de exigir explicaciones a utilizar el peso diplomático que España ya posee.
La conexión económica entre España y Marruecos ya no puede verse solo como un “comercio entre vecinos”, sino como una verdadera red de dependencia mutua que abarca el turismo, la energía y la industria, como bien señala El Debate en su reciente reportaje sobre la dependencia económica de Marruecos con España.
Esta dependencia se pone de manifiesto en dos aspectos concretos: los 4,6 millones de turistas que llegan desde España a Marruecos en 2025, y el intercambio eléctrico que circula bajo el Estrecho, representando cerca del 8 % de la demanda anual en el país vecino.
El sector turístico es uno de los pilares fundamentales de la economía marroquí, y el mercado español se ha convertido en su segundo gran impulsor, solo superado por Francia. En 2025:
El impacto económico es significativo. Diversas proyecciones indican que:
En la práctica, el turista español no solo ocupa riads y hoteles en Marrakech, Fez o Tánger. También:
Cuando aparecen tensiones políticas o crisis migratorias, la interdependencia se hace evidente de inmediato. En los últimos tiempos, se han producido cancelaciones masivas de viajes desde España a Marruecos, con algunos operadores mencionando caídas de reservas de más del 80 % en determinados períodos. Cada paquete anulado no es solo una reserva menos, sino un reflejo de hasta qué punto la diplomacia y la seguridad afectan los ingresos turísticos del reino alauí.
El otro gran nexo que une a Marruecos con España es el ámbito energético. Bajo el Estrecho de Gibraltar, dos interconexiones eléctricas submarinas permiten que la red española aporte una parte significativa de la electricidad consumida por el país vecino.
Marruecos dispone de generación propia y no depende completamente de España, pero la interconexión le brinda la posibilidad de: