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Nevaco Global
11 de julio de 2026

EE.UU. e Irán cruzan amenazas, mientras Israel se prepara para intervenir otra vez en la guerra

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La tensión en Medio Oriente alcanzó otro punto crítico esta semana tras la reanudación de los combates entre Estados Unidos e Irán. Se trata del intercambio de fuego más significativo desde que ambas potencias firmaron un memorando de entendimiento el pasado 17 de junio, un documento que buscaba formalizar el alto el fuego alcanzado en abril y encauzar las negociaciones para poner fin definitivo a las hostilidades.

Ayer, el presidente estadounidense, Donald Trump, ratificó que se terminó la tregua. “Irán nos ha pedido que continuemos las conversaciones. Hemos aceptado hacerlo, pero Estados Unidos les ha comunicado, sin lugar a dudas, que el alto el fuego se ha terminado”, afirmó el mandatario en su plataforma Truth Social.

Trump ya había declarado el fin de la tregua el miércoles, cuando tachó a los dirigentes iraníes de “locos”, afirmando que “es una pérdida de tiempo tratar con ellos”. Aún así, dejó la puerta abierta a que su equipo de negociadores continuara negociando.

Estados Unidos bombardeó Irán dos noches seguidas luego de que Teherán atacara tres barcos comerciales en el estrecho de Ormuz, una vía marítima esencial para el suministro de hidrocarburos que se ha vuelto un elemento clave en el conflicto. En respuesta a los ataques estadounidenses, las fuerzas iraníes atacaron a varios países del Golfo, entre ellos Kuwait, Bahréin y Qatar. Un repunte de las tensiones que coincidió con los funerales del ex líder supremo iraní Alí Jamenei.

Preparativos en Israel. En este escenario de alta volatilidad, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que su país está preparado para reanudar su campaña militar contra Irán, prometiendo actuar “con aún mayor fuerza”.

La declaración de Katz se produce tras la conversación bilateral clave ocurrida el jueves entre el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente estadounidense, quien le informó de primera mano sobre los últimos movimientos militares de Washington en el Golfo.

La reaparición de Israel en este conflicto se produjo hace dos días, cuando medios estatales iraníes informaron sobre un presunto ataque conjunto estadounidense-israelí contra un cuartel general militar situado cerca de Bushehr, una zona altamente sensible por albergar la única planta nuclear civil de Irán.

Bagher Zolghadr, jefe del principal organismo de seguridad de Irán, emitió un contundente comunicado a través de la televisión estatal:”Cualquier ataque contra la infraestructura será respondido con represalias, y el régimen sionista criminal responsable de estas atrocidades no estará a salvo de la respuesta de nuestros combatientes”.

El estrecho de Ormuz. Más allá de los bombardeos, el foco geopolítico de la crisis se concentra en el estrecho de Ormuz. El consejo directivo del organismo marítimo de la ONU emitió una resolución en la que insta a la comunidad internacional a rechazar de forma tajante los intentos de Irán por imponer su soberanía en la región, así como su “decisión unilateral” de crear un organismo para controlar el tráfico de esta vital vía marítima.

Mientras los líderes de EE.UU. e Irán se acusan mutuamente de violar los pactos previos, la diplomacia internacional trabaja contra reloj. Funcionarios de los países mediadores —entre los que se encuentran Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto y Arabia Saudita— han intensificado los contactos con Washington y Teherán en un esfuerzo desesperado por frenar la escalada.

Dónde atacó EE.UU.El litoral sur de Irán se transformó en el teatro de operaciones más crítico de la actual campaña militar. Para el Pentágono, el control y la neutralización de esta franja costera no solo representa un objetivo táctico, sino la llave para estrangular la economía de Teherán y garantizar el flujo energético global. Los ataques de las fuerzas navales y aéreas de Estados Unidos en esta región apuntan a tres frentes costeros específicos.

Primero, la ciudad portuaria de Bandar Abbas, que alberga la base principal de la Armada de la República Islámica y el cuartel general de las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria (CGRI), ha sido el blanco más castigado. Los bombardeos estadounidenses se han dirigido a los muelles, astilleros y bases de lanchas rápidas de ataque.

El propósito es neutralizar por completo la capacidad iraní de sembrar minas marinas o lanzar misiles antibuque desde la costa, reabriendo de manera segura el estrecho de Ormuz.

En segundo lugar, la terminal de la isla de Jark. Ubicada en el noreste del Golfo Pérsico, maneja aproximadamente el 90% de las exportaciones de crudo de Irán. Las incursiones aéreas destruyeron centros de almacenamiento, oleoductos y muelles de ataque.

Por último, la península de Bushehr. Esta ciudad costera es un nodo portuario relevante, pero, sobre todo, es el hogar de la única planta de energía nuclear civil operativa en Irán. Los ataques se concentraron en los radares y las baterías de defensa antiaérea rusas, dejando “a ciegas” el lugar.

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