El régimen iraní anunció el viernes un plan para una tregua de siete días seguida por la reapertura del canal de navegación del estrecho de Ormuz.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que espera que las conversaciones con Irán se reinicien la próxima semana, pese a rechazar una propuesta de tregua presentada por Teherán.
Teherán anunció el viernes un plan para una tregua de siete días seguida por la reapertura del canal de navegación del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el suministro energético mundial.
Pero Trump desestimó el plan y evalúa reiniciar los bombardeos contra objetivos iraníes, aunque el domingo dijo al sitio informativo Axios que espera una reanudación de las negociaciones.
“Quieren llegar a un acuerdo, pero no es el acuerdo que yo quiero hacer”, afirmó Trump. “Es lo que quizá habríamos aceptado hace un año”, apuntó, al considerar que los iraníes habían “sobrevalorado sus cartas”.
Axios informó que las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán podrían tener lugar tan pronto como el lunes.
El domingo, Irán dijo no cerrar la puerta a la diplomacia, pero insistió en mantener sus condiciones para la reapertura de Ormuz.
Esta vía marítima, por donde antes del conflicto transitaba una quinta parte de los hidrocarburos que se consumen en el mundo, está en el centro del conflicto que Estados Unidos e Israel desencadenaron a finales de febrero con bombardeos sobre Irán y que se extendió luego a toda la región.
Desde entonces, la República Islámica reivindica el control del estrecho, y Washington impone en respuesta un bloqueo a los puertos iraníes.
“Todo movimiento para reabrir el estrecho de Ormuz depende de que se cumplan” las demandas de Irán. “No daremos marcha atrás”, declaró el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, citado el domingo por la televisión estatal.
Esas demandas ya figuraban en el protocolo de acuerdo firmado en junio, que buscaba poner fin de forma duradera al conflicto y conducir a negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Pero colapsó por diferencias en torno a las condiciones de paso por Ormuz.
Además del cese inmediato de las hostilidades en todos los frentes, el texto preveía la liberación y el desembolso de activos iraníes congelados tras la Revolución Islámica de 1979 y el levantamiento de las sanciones estadounidenses que golpean a la economía iraní.
Por su parte, Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, señaló el domingo en NBC un “intento bastante cínico” de los iraníes “de poner algo sobre la mesa que sabían que era inaceptable”.
Reprochó a Irán reiterar esas exigencias “cuando ya habíamos concluido un protocolo de acuerdo (…) que fue violado de inmediato por ataques contra la navegación internacional”.